Opel vuelve a poner el foco en las prestaciones con el nuevo Corsa GSE, cuyos 281 CV le convierten en el Corsa de producción más potente de la historia, además del modelo que más rápido pasa de 0 a 100 km/h (5,5 segundos) en toda la historia de la marca alemana.
Pero el nuevo Corsa GSE no pretende limitarse a añadir potencia a la receta habitual del utilitario. Opel ha desarrollado una configuración específica para convertirlo en un auténtico deportivo compacto, con importantes modificaciones en el chasis. Una fórmula que recupera la tradición de los Corsa deportivos que tuvo en el Corsa A GSi de 1988 como el gran referente, y que estuvo presente en las siguientes generaciones.
GSE responde a las siglas de “Grand Sport Electric”, una denominación que resume la intención de combinar rendimiento y electrificación. Se trata del segundo modelo que llegue al mercado; lo hará unos meses después del Mokka que también pudimos probar. No obstante, conviene reseñar que la primera vez que se usaron estas siglas fue en el Opel Monza GSE de 1985.

Visualmente, el Corsa GSE se distancia de manera clara del resto de versiones de la gama. La carrocería incorpora paragolpes específicos tanto delante como detrás, con un diseño más agresivo. Las zonas inferiores de la carrocería y los pasos de rueda están rematados con molduras e inserciones negras, mientras que el techo y el alerón posterior también adoptan este color.
Las llantas de 18 pulgadas son específicas de la versión y presentan un diseño de tres radios. Están asociadas a neumáticos Michelin Pilot Sport 4S en medida 215/40 R18, una elección que deja clara la orientación dinámica del modelo. Tras ellas aparecen las llamativas pinzas de freno Alcon pintadas en amarillo y con el logotipo GSE, mientras que la denominación de la versión también aparece en los laterales.
El corazón del Corsa GSE es un motor eléctrico síncrono de 207 kW (281 CV) y 345 Nm de par. Se trata del mismo sistema de propulsión eléctrica empleado en el Mokka GSE y en el Mokka GSE Rally de competición. La entrega de prestaciones varía en función del modo de conducción seleccionado.
Los 281 CV están disponibles al activar el modo de condución más deportivo (Sport). El modo Normal, activado por defecto, reduce la potencia hasta los 170 kW (231 CV), aunque mantiene los 345 Nm de par y la velocidad máxima de 180 km/h. Por último, el modo Eco limita la potencia a 140 kW (190 CV) y el par a 300 Nm. La velocidad máxima queda entonces limitada a 150 km/h, mientras que la respuesta del acelerador se hace más progresiva con el objetivo de favorecer la eficiencia.

La energía procede de una batería de iones de litio de 54 kWh de capacidad, de los que 51 kWh corresponden a capacidad útil. Opel ha adaptado específicamente el sistema de gestión térmica de la batería a las exigencias asociadas a la conducción deportiva. El objetivo es garantizar que el sistema eléctrico pueda afrontar un uso más intenso sin comprometer su funcionamiento.
Sin embargo, uno de los elementos que más diferencia al Corsa GSE es el diferencial autoblocante Torsen, responsable de que toda esta potencia se transmita a las ruedas delanteras. Además, incorpora una suspensión deportiva rebajada y utiliza ejes, barras estabilizadoras y topes hidráulicos diseñados específicamente para esta versión. También se han optimizado la dirección asistida eléctrica y la configuración de los pedales, buscando una respuesta más directa y una mayor conexión entre conductor y automóvil.
El equipo de frenado está igualmente a la altura de las prestaciones. El Corsa GSE monta unos discos de freno ventilados de 355 milímetros en el eje delantero, mordidos por una pinzas Alcon de cuatro pistones. Detrás, los discos son macizos y tienen 268 mm de diámetro.
El habitáculo del Corsa GSE homenajea a sus antepasados
El interior sigue la misma filosofía. Opel ha buscado recuperar la estética de los antiguos Corsa deportivos, pero reinterpretándola con materiales y tecnología actuales. Los asientos deportivos cuentan con aplicaciones de Alcantara y reposacabezas integrados con el logotipo GSE. El tapizado incorpora un estampado de cuadros en negro, gris y amarillo que remite directamente a los Corsa deportivos de generaciones anteriores.

Los cinturones de seguridad amarillos aportan uno de los elementos más reconocibles del habitáculo, mientras que el volante está revestido en Alcantara. El mismo material aparece en determinados elementos de las puertas y los reposabrazos incorporan costuras amarillas. Los pedales deportivos de aluminio completan el ambiente de ‘hot hatch’.
La tecnología también se pone al servicio de la conducción. El cuadro de instrumentos digital es personalizable y muestra información específica del GSE. A él se suma una pantalla táctil central en color de 10 pulgadas que puede mostrar datos de rendimiento, indicador de fuerza G, valores de aceleración y parámetros relacionados con la gestión de la batería.
Así va el Opel Corsa GSE
Hemos probado en todo tipo de condiciones. En nuestro caso, el primer contacto fue en una pista de pruebas en Austria; concretamente, en el Driving Camp Pachfurth, a una media hora del aeropuerto de Viena. En un circuito que combinaba curvas lentas con frenadas muy fuertes pudimos experimentar la excelente puesta a punto del chasis, muy especialmente en lo que a motricidad y capacidad de frenada se refiere. Respecto al Mokka GSE, se aprecia una mayor agilidad en los cambios de dirección, algo motivado especialmente por su centro de gravedad más bajo, pues el peso es muy parecido (el Corsa es apenas 43 kilogramos más ligero). Como es lógigo, toda la actividad se realizó con el modo Sport activado.

A continuación efectuamos una prueba en carretera, esencialmente por vías de doble sentido y atravesando diversas poblaciones. En estas circunstancias, sorprende lo cómodo que resulta para ser un modelo de enfoque deportivo, dotado de una suspensión específica y neumáticos de perfil bajo. Además, en estas condiciones presenta un consumo moderado, por debajo de 17 kWh (no hay cifra de consumo oficial). No obstante, su autonomía es moderada, pues con una batería de 51 kWh netos difícilmente alcanzará los 400 kilómetros.
En definitiva, el Corsa GSE es un digno heredero de sus antecesores (incluidos los Corsa OPC), al menos en lo que a sensaciones se refiere. Su precio sin descuentos ni ayudas se ha establecido en 39.900 euros. Los pedidos se abren en septiembre y las primeras entregas se producirán en diciembre.
Galería de imágenes del Opel Corsa GSE
Fotos: Opel




























