El Porsche 911 Turbo 930 ya tenía fama de ser un coche difícil de conducir cuando salió al mercado. Este ejemplar de 1986 que acaba de ser subastado en Bring a Trailer lleva esa receta bastante más lejos: conserva la configuración de motor trasero y propulsión, pero sustituye el turbocompresor original KKK K27 por dos gigantescos turbocompresores PSR3071, culatas de doble encendido y gestión electrónica Haltech. El resultado son 572 hp certificados en banco de potencia (equivalentes a unos 580 CV), y 486 lb-ft de parmotor, unos 659 Nm.
Y hay otro detalle que ha llamado especialmente la atención de los aficionados: el vídeo de conducción incluido en la subasta. Tanto es así que buena parte de los comentarios se centran más en él que en el propio coche. Uno de los usuarios asegura haberlo reproducido varias veces y otro lo considera candidato a vídeo de conducción del año. Otro recuerda, no sin cierta ironía, que quizá convendría contratar un seguro de vida antes de ponerse al volante.
Finalmente, la máxima puja ha sido de 175.000 dólares, unos 151.000 euros, tras un total de 28 pujas registradas. La subasta acabó sin adjudicar el lote, que no alcanzó el precio de reserva: el valor fijado previamente por el vendedor para reservarse el derecho a venderlo en caso de no ser alcanzado.
Un Porsche 911 Turbo 930 muy poco convencional
Comencemos explicando que el punto de partida es un Porsche 911 Turbo de 1986. El propio vendedor tuvo que responder en Bring a Trailer a varios aficionados que preguntaban si había salido realmente de fábrica como 930 o si se trataba de un 911 atmosférico modificado con posterioridad. La respuesta fue tajante: sí, es un 930 de fábrica, algo que también acredita la documentación que aparece en la galería que acompaña la publicación del vehículo en la web.

La carrocería ha sido repintada en azul Venecia metalizado y conserva la característica silueta del Turbo, con sus pasos de rueda ensanchados y el enorme alerón trasero tipo “bandeja de te”. Pero hay modificaciones que dejan claro desde el primer vistazo que este coche no busca convertirse en una pieza de museo.
En la parte delantera monta un paragolpes de estilo RS, y detrás se ha eliminado la zona central del paragolpes para dejar a la vista las salidas de escape y los dos enormes turbocompresores. Esta última modificación también ha generado comentarios entre los usuarios de Bring a Trailer, que incluso preguntaron al vendedor por qué se había realizado.
El aspecto es salvaje y en España no sería homologable, tanto por la ausencia del parachoques como por dejar expuestos los turbocompresores, que pueden superar los 600 ºC y resultar lesivos. También daría problemas el aumento de la longitud total del vehículo por las colas de escape, así como la homologación de la barra de protección contra el vuelco.
Las llantas son unas RUF de 17 pulgadas, con neumáticos 245/40 delante y 275/35 detrás, pero el vehículo no tiene nada que ver con el fabricante alemán. La suspensión incorpora amortiguadores Bilstein y, según el vendedor, fue reconstruida por KMW Motorsports. También se han reconstruido las pinzas de freno y sustituido discos y pastillas.

Dos turbos enormes para el motor de tres litros del Porsche 911 Turbo 930
Lo más interesante está, como suele ocurrir en cualquier Porsche 911, detrás. El motor original bóxer de 3,3 litros y seis cilindros de esta unidad ha dejado paso a una unidad de 3,0 litros equipada con pistones JE de 98 milímetros y una relación de compresión de 7,5:1. La sobrealimentación corre a cargo de dos turbocompresores Pulsar PSR3071, mientras que las culatas incorporan doble encendido.
La preparación continúa con árboles de levas procedentes del 964 RS, bielas Carrillo en H, colector de admisión sobredimensionado y una mariposa de admisión de 74 milímetros procedente de un 997 y adaptado para funcionar por cable (fly-by-wire). Los inyectores son FIC, con un caudal de 1.650 cm3, y tampoco faltan muelles de válvulas de competición, retenedores de titanio, tornillería ARP, cojinetes de biela ACL y una bomba de aceite de 964.
Para controlar todo el conjunto se utiliza una ECU Haltech Nexus S2, mientras que la alimentación de aire se completa con un intercooler Protomotive y unos colectores de escape de tipo 935. También se han instalado válvulas de descarga y wastegates de Turbosmart.
Todo ello se traduce, como ya hemos visto, en un rendimiento de 580 CV y 659 Nm, netamente superior a los 282 hp (286 CV) y 278 lbft (377 Nm) que entregaban las unidades norteamericanas de aquella época. Se da la circunstancia de que el Porsche 911 Turbo había sido retirado de EE. UU. y Canadá en 1980 por la entrada en vigor de una normativa de emisiones más estricta que la europea, y justo regresó en 1986 en una versión más “limpia” pero algo capada, ya que los 930 europeos de la época rendían 300 CV y 412 Nm (de serie) o bien 330 CV y 432 Nm con la especificación opcional de fábrica Werksleistungssteigerung.

Así que los 580 CV y 659 Nm no son precisamente cifras menores para un coche que acaba de cumplir 40 años, mantiene una caja de cambios manual de cuatro velocidades y envía toda la potencia al eje trasero sin ningún tipo de control electrónico de tracción o estabilidad, incrementando la potencia en un 103 % y superando en cerca de 300 Nm el par motor para el que se homologó toda la transmisión y la cadena cinemática.
Un repaso al origen del Porsche 911 Turbo 930
Para entender mejor lo que significa todo esto, hay que recordar que el primer Porsche 911 Turbo llegó al mercado en 1975, después de que Porsche comenzara a experimentar con la sobrealimentación en competición a finales de los años sesenta. El desarrollo del motor estuvo estrechamente relacionado con la experiencia adquirida con el 917/30 Can-Am y dio lugar a un seis cilindros bóxer de 3,0 litros con turbocompresor KKK y 260 CV.
Porsche había previsto inicialmente una producción muy limitada, pero la demanda hizo que el 930 siguiera adelante. En 1977 llegó una importante evolución con el aumento de cilindrada hasta 3,3 litros, un intercooler y una potencia que alcanzó los 300 CV, y más tarde llegarían las versiones ya mencionadas.
Aquella combinación de potencia, turbo, propulsión y motor situado detrás del eje trasero convirtió al Porsche 911 Turbo 930 en uno de los deportivos más exigentes de su época. De ahí nació el apodo de widowmaker o “creador de viudas”, dada la salvaje respuesta de su motor sobrealimentado.

El Porsche 911 Turbo 930 permaneció en producción hasta 1989 y fue la primera generación del 911 en incorporar el apellido Turbo, un apellido que no ha dejado de estar presente en las generaciones que llegarían después, hasta nuestros días.
Un velocímetro que llega hasta 220 mph en este Porsche 911 Turbo 930
El ejemplar de la subasta conserva incluso algunos detalles que parecen especialmente apropiados para una preparación de este calibre. El cuadro VDO incluye un cuentarrevoluciones central que alcanza las 10.000 rpm y un velocímetro graduado hasta 220 mph, es decir, unos 354 km/h.
El coche marca actualmente 65.000 millas, aproximadamente 104.600 kilómetros, aunque el propio anuncio advierte de que se desconoce el kilometraje total debido a la sustitución del odómetro.
El interior también se ha transformado. Hay asientos Recaro tapizados en cuero negro, arneses multipunto, una barra antivuelco, paneles de puertas espartanos, estilo RS, y aire acondicionado eléctrico. El equipo de sonido es un Alpine con amplificación JL Audio, y también encontramos una pantalla BTI bajo el salpicadero.

La transmisión sigue siendo manual de cuatro velocidades, y probablemente sea uno de los eslabones más débiles de la cadena, si bien ha sido reconstruida y recibe un embrague y un plato de presión Sachs de alta resistencia, además de integrar un diferencial autoblocante que no se montaba en origen.
En cualquier caso, el vehículo no ha alcanzado el valor mínimo por el que el actual propietario estaba dispuesto a venderlo. Los 151.000 euros se encuentran claramente por debajo de las cifras pagadas por los 930 más originales y en mejor estado de conservación, que rondan habitualmente los 200.000 euros. Justo es aclarar que los 930 no parecen influidos por la “burbuja” que sí afecta a la generalidad de superdeportivos, posiblemente por su elevada cifra de producción.
Y es que las mejores unidades de Porsche 911 Turbo 930 raramente alcanzan los 400.000 euros (apenas hay registros de cinco unidades que han superado esa cifra entre los más de 300 vehículos que se han subastados por parte de las principales casas en la última década), y quien realmente busca un 930 “fuera de serie” y tiene presupuesto para pagarlo, prefiere decantarse por uno de los tan de moda restomods como Singer, Gunther Werks, Theon Design, Tuthill Porsche, Kaege Retro o Autoart. Pero esa es otra historia que merece contarse en otra ocasión.












































