Escuchar un crujido al girar el volante y que, de repente, el coche se vuelva ingobernable es el escenario que describen más de 150 propietarios de Tesla en Estados Unidos. La NHTSA ha tomado cartas en el asunto y acaba de abrir una investigación preliminar sobre la suspensión delantera de casi 1,2 millones de vehículos de la marca.
No es una llamada a revisión automática, pero podría ser el paso previo a una de las mayores campañas correctivas que ha enfrentado Tesla. La agencia federal de seguridad vial investiga si los recalls anteriores fueron demasiado limitados y si el fallo detectado ahora es más extenso de lo que la firma de Elon Musk ha admitido hasta la fecha.
Un fallo silencioso que deja el coche sin control
La investigación afecta a los Tesla Model 3 fabricados entre 2018 y 2020, y a los Model Y de 2021 a 2023. Las 156 quejas recibidas por la NHTSA coinciden en un patrón alarmante: no saltan testigos luminosos en el cuadro de instrumentos ni aparecen mensajes de advertencia en la pantalla central. El fallo —rotura del brazo de la suspensión delantera— se produce sin aviso previo, salvo un ruido de crujido que muchos conductores atribuyen a un simple desgaste de las bieletas.
Una de las denuncias más detalladas, registrada en Florida (expediente número 11744359), relata el caso de un Model Y de 2021 con apenas 46.837 kilómetros. La ‘rotura total’ de los brazos inferiores y superiores de la suspensión delantera inmovilizó el vehículo y obligó a remolcarlo. El propietario asegura que el problema se parece mucho al de un recall previo de Tesla, pero su número de bastidor (VIN) no estaba incluido y la reparación corrió de su bolsillo.
La ausencia de avisos en el salpicadero es lo que más preocupa a los investigadores. Según la Oficina de Investigación de Defectos de la NHTSA, la mayoría de los conductores no supo del fallo hasta que el coche se volvió literalmente inmanejable.
Más de 150 dueños han oído el crujido característico, pero ninguno recibió un aviso en la pantalla antes de que la suspensión cediera.
Dos llamadas a revisión previas que no cubren este defecto
Tesla ya ha tenido que llamar a revisión a vehículos por la suspensión delantera en dos ocasiones. El recall 21V-835, lanzado en 2021, afectó a 2.791 unidades del Model 3 de los años 2019 a 2021, y se debió a un problema de producción en una partida concreta de brazos. Más tarde, en 2023, el recall 23V-235 amplió la corrección a otros 422 Model 3 de 2018 y 2019 con síntomas similares. Sin embargo, la NHTSA considera ahora que el alcance de aquellas campañas fue insuficiente y que las quejas actuales apuntan a un defecto diferente, no relacionado con el lote fallido de piezas.
Por eso la agencia ha abierto esta evaluación preliminar, la antesala de un posible recall masivo que podría llegar a los 1,2 millones de coches. Es la cifra que manejan como universo potencial si se confirma que el fallo de la suspensión no es puntual, sino inherente al diseño de los brazos de la suspensión en los Model 3 y Model Y afectados.

Qué puede pasar a partir de ahora
La NHTSA subraya que, a diferencia de otros fallos corregidos con actualizaciones inalámbricas (recalls OTA que Tesla aplica vía software), aquí la solución pasa por sustituir piezas físicas de la suspensión. Si la investigación deriva en una campaña de llamada a revisión oficial, los propietarios deberán acudir al taller para el reemplazo de los brazos defectuosos sin coste. El proceso podría demorarse meses, pero el mero hecho de que la NHTSA abra el expediente ya enciende las alarmas para los conductores que noten crujidos extraños al girar.
Mientras tanto, la recomendación es clara: si tu Model 3 o Model Y emite un crujido al girar el volante, especialmente en maniobras a baja velocidad o marcha atrás, no esperes a que aparezca un aviso. El historial de quejas demuestra que, cuando el fallo se manifiesta, el coche puede quedar inmovilizado de inmediato.
Ahora bien, hay que recordar que una investigación preliminar no equivale a una llamada a revisión. La NHTSA podría cerrar el caso sin consecuencias si determina que los incidentes no revisten un riesgo de seguridad generalizado. Pero con 156 denuncias en poco tiempo y dos recalls previos insuficientes, el precedente no invita al optimismo.
Información útil para el conductor
- Modelos afectados: Tesla Model 3 (años 2018 a 2020) y Tesla Model Y (2021 a 2023).
- Unidades bajo sospecha: hasta 1,2 millones de vehículos en Estados Unidos.
- Fallo detectado: rotura de los brazos inferiores y superiores de la suspensión delantera, sin aviso previo en el cuadro de mandos.
- Síntoma principal: ruido de crujido al girar, sobre todo en marcha atrás o a baja velocidad; el coche puede volverse ingobernable.
- Recalls anteriores relacionados: 21V-835 (2.791 Model 3) y 23V-235 (422 Model 3), ambos por problemas de producción ahora descartados como causa de los fallos actuales.
- Consejo: si tu Tesla emite ese crujido característico, acude al servicio oficial cuanto antes. Aunque no haya testigos luminosos, podrías estar a pocos kilómetros de una avería grave que te deje tirado.
- Curiosidad: En China, Tesla ya tuvo que llamar a revisión a más de 20.000 vehículos importados en 2020 por fallos en la suspensión delantera, lo que sugiere que el problema no es exclusivo del mercado estadounidense.

