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Audi Driving Experience Finlandia. Volar sobre el hielo

25 años lleva Markus Fiecht-Kerschner dedicado a los cursos de conducción. Es uno de los responsables del programa Audi Driving Experience con el que la marca alemana muestra a conductores de todo el mundo las posibilidades de sus coches, tanto desde el punto de vísta de las puras prestaciones como de la seguridad y de la eficiencia.

Y esa experiencia de 25 años, Markus es capaz de trasladarla, cada 4 días a un grupo diferente y heterogéneo de conductores que llegados desde todos los países imaginables, buscan sacar el máximo rendimiento a su Audi. Markus, con la confianza de su experiencia, corrige fallos, da consejos, enseña trucos y siempre haciendo que el conductor se sienta importante, consiguiendo que descubra poco a poco cómo mejorar sobre la pista y cómo aplicar esa mejora a la vida y la conducción diaria.

Porque el objetivo de Audi Driiving Experience no es crear superconductores o superpilotos; el fin último es conseguir que todo el esfuerzo de desarrollo, de innovación y de tecnología en los que trabaja la marca alemana pueda ser aplicado por la 'pieza' más importante de todo Audi, su conductor.

Cursos por todo el mundo

Y en la marca alemana saben que aquel dicho tan español de 'la letra con sangre entra' no es el mejo axioma pedagógico y siempre es más agradable aprender disfrutando. Por ello, han desarrollado un programa de cursos con escenarios en todo el mundo: Australia, Dubai, Marruecos, España, Suecia, China, Finlandia… que congregan a cientos de clientes de la marca alemana para que tras unas jornadas en las que conducir es la clave, aprendan a sacar el mejor partido a sus coches.

Todos ello son experiencias únicas, pero posiblemente el Audi Winter Test que se desarrolla en Finlandia entre enero y abril-mayo sea el más espectacular, por el entorno, por las condiciones climatológicas y también por desarrollarse en un medio tan alejado de lo que habitualmente estamos acostumbrados en España. Porque conducir cientos de kilómetros sobre un lago helado con un Audi S5 Sportback de 333 caballos desprovisto de todas las ayudas a la conducción es algo que no se hace todos los días.

Pero nosotros hemos podido vivir en primera persona esa experiencia. Y merece la pena.

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Situado a 10 kilómetros del pueblo finlandés de Muonio, a sólo 200 del Círculo Pola Ártico, Audi ha recreado sobre un lago helado (Särkilompolo) diferentes circuitos, con distintas trazadas que se van complicando a medida que vamos avanzando en el curso. En la superficie del lago, que tiene una profundidad media de 1,80 metrosy que acumula una capa de hielo de alrededor de 70 centímetros en el momento en el que realizamos la prueba (aunque nos confirman que es seguro circular incluso con una capa de unos 35 centímetros vamos a realizar pruebas de todo tipo durante dos intensas jornadas.

Jarmo, un granjero local se encarga con su tractor y su pala de repasar cada día los límites del trazado, de acondicionar la superficie para que se encuentre en la mejores condiciones al inicio de cada jornada. Y también de rescatar los coches que se salen de la pista remolcándolos con su tractor.

Porque además de una parte teórica sobre cómo se comporta el coche en hielo, cómo actúan las diferentes fuerzas en el vehículo o qué debemos hacer cuando sufrimos subviraje o sobreviraje, lo principal que se hace en esta experiencia es conducir e ir probando sobre el terreno. Hemos recorrido alrededor de 400 kilómetros en los diferentes circuitos y hemos ido viviendo vuelta a vuelta la evolución en nuestra conducción.

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Primera jornada a -23 grados

Empezamos el primer día a 23 grados bajo cero, con un ejercicio simple, un circuito denominado la serpiente en el que tratamos de aprender el comportamiento del coche en curvas y rectas en una superficie tan compleja. El inicio no es fácil, todas las reacciones que uno siente sobre el asfalto cambian radicalmente aquí. Hay que entender qué va a hacer el coche y hacia dónde va a deslizar. Es la forma en la que podremos aprovechar sus inercias para a golpe de freno, volante y acelerador, colocarlo para la siguiente curva.

En este primer circuito empiezas a entender que eso que parece 'vida propia' del coche, puede ser aprovechado en tu favor. Derrapes, deslizamientos, cruzadas… Más que conducir tú hay veces que parece que el coche te lleva donde quiere. Pero poco a poco esto deja de ser así.

Un óvalo en el que aprendemos a deslizar, a sobrevirar y a utilizar el contravolante para colocar el coche en la siguiente curva es nuestro siguiente ejercicio. El coche sigue tomando sus propias decisiones a veces; pero cada vez lo atamos más corto.

La comida es el momento no sólo de retomar fuerzas, calentarnos del frio; también nos permite interiorizar de manera casi imperceptible lo que hemos hecho durante la mañana. Y así, por la tarde, el primer tramo de circuito con todo tipo de curvas es el escenario en el que ponemos en práctica lo aprendido. Las cosas no salen con naturalidad, pero cada vuelta que damos, lo hacemos mejor; somos cada vez más capaces de entender lo que el coche quiere hacer y de obligarle a hacer lo que nosotros queremos. Hay, eso sí, algún sustillo, alguna cruzada, una salida de pista que nos obliga a hacer uso de los servicios de Jarmo (con la correspondiente penalización), pero el primer día se salda con un sabor positivo. Y a esperar nuevos retos.

Segundo día, más exigente

El segundo día la cosa se complica. Si habíamos acabado el martes 'dominando' un trazado, el miércoles Markus nos propone combinar ese trazado, con otra parte del circuito; mezclar zonas lentas con otras mucho más rápidas en un trazado de mayor amplitud. Empezamos tranquilos, tratando de descubrir los lugares donde hay más riesgo. Pero la noche nos ha sentado bien a todos y, hablando en primera persona, lo que un día antes me parecía imposible de hacer, ahora me sale. Y cada vez con más naturalidad. Superada esta zona, un poco de descanso y vuelta con otro reto. Si antes del café conbinábamos una parte de circuito ?lenta? con otra más rápida, ahora son dos zonas rápidas. Unas pocas vueltas, cada vez mejor, con más confianza y nos vamos a comer. Y a la vuelta, repetimos. Y oh, sorpresa, todo va como la seda. Parece que haya interiorizado cómo se hacen las cosas. Doy 6 vueltas en 3 tandas y todo va perfecto. Me siento un 'profesional'.

Pero como no se puede cantar victoria, tras los trazados rápidos, nos proponen la vuelta a otra zona del circuito más lenta, más estrecha; más de principiantes. Y ahí me vuelvo a dar cuenta de que aún queda mucho que aprender y que prácticar.

El día no acaba con tanta esperanza como el primero… pero lo aprendido está ahí. Y el último día de la experiencia, aún tenemos dos horas para poner en práctica, en el trazado total, todo lo aprendido. Dos horas en las que utilizamos más de cinco kilómetros de recorrido a lo largo y ancho del lago y en la que descubro que efectivamente me queda mucho por aprender; pero también que en sólo dos días y unos cientos de kilómetros he conseguido hacer cosas que antes de llegar a Finlandia solo pensaba que podían hacer los pilotos profesionales.

Ese es el valor de los Audi Driving Experience y el valor de lo que hombres como Markus y su equipo son capaces de transmitir a clientes de la marca que buscan ser cada día un poco mejores conductores. Yo creo que hoy soy mejor y más seguro que ayer.

Todo al milímetro

La precisión que Audi demuestra en sus productos también se ve en cada detalle de esta experiencia. Un trazado realizado con mimo y retocado día a día para que esté siempre en las condiciones óptimas. Un equipo de 10 personas que se encargan de tener todo perfecto en cada momento; coches limpios y revisados cada mañana de los que ha desaparecido la nieve y el hielo acumulado en la jornada anterior; un coche de asistencia permanentemente a tu disposición por si necesitas cualquier reparación, inflado de neumáticos, etc; una ubicación absolutamente confortable en un paraje inhóspito pero inolvidable; unos coches que no han tenido el más mínimo contratiempo pese a trabajar en unos niveles de exigencia y en unas condiciones climatológicas durísimas… Lo dicho, una experiencia organizada con la misma precisión de sus coches.

Un capricho para mejorar tu conducción

Audi propone cursos de conducción por todo el mundo para que sus clientes y también no clientes, comprendan, controlen y sean capaces de salir airosos de situaciones complicadas con sus coches. Y, sin duda uno de los más sorprendentes es el que hemos podido vivir en primera persona en Finlandia. Un curso que no está al alcance de todos pero que para los 'más caprichosos' será una experiencia inolvidable. 

Hay dos alternativas; 2 días y medio de curso, incluyendo 3 noches de hotel, por 3.450 euros. Y una opción ampliada, con 4 días y medio de curso que incluye 5 noches de hotel por 4.500 euros. Todo ello, además en uno de los paísajes más salvajes del mundo, las tierras de Laponia.

Pero para quien no pueda hacer frente a esas cantidades, la marca de los aros ofrecen alternativas de conducción invernal en España. Hay cursos de una jornada en Sierra Nevada o Baqueira Beret, que se realizan con el Audi S3 Sedán o el S3 Sportback y cuyos precios oscilan entre los160 y los 290 euros que pagan los clientes o los 200 a 350 euros que pagan los no clientes. Un capricho mucho más asequible y en el que el disfrute se mezcla a la perfección con el aprendizaje.