Así se hace un atestado de la Guardia Civil de Tráfico

Un coche accidentado, sirenas en la distancia, y una patrulla de la Guardia Civil que llega para poner orden. Todos hemos visto la escena alguna vez, en persona o en las noticias. Tras ese despliegue, empieza un trabajo silencioso y meticuloso: elaborar el atestado. Un documento que puede determinar quién es el culpable, cuánto debe pagar el seguro o incluso si alguien irá a juicio.

Para muchos, es solo ‘rellenar papeles’. Pero para los agentes de la Guardia Civil, es casi una labor de detectives. Cada marca en el asfalto, declaración o fotografía tomada pueden ser clave para reconstruir qué ha pasado. ¿Te has preguntado alguna vez cómo se hace un atestado? En este artículo, te lo explicamos.

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Las declaraciones de los implicados y testigos

Fuente: Europa Press

Una parte fundamental del atestado son las declaraciones de los conductores implicados, de los ocupantes y de los posibles testigos presenciales. La Guardia Civil interroga con cuidado y de forma metódica. Su objetivo no es solo escuchar versiones, sino detectar contradicciones, comprobar coherencias y valorar el grado de veracidad de cada testimonio.

Las declaraciones, recogidas por escrito y firmadas, pasan a formar parte del atestado. También piden la documentación de los vehículos y de los conductores: permiso de circulación, seguro, ITV, carnet de conducir… Si hay indicios de que algún conductor estaba bajo los efectos del alcohol o drogas, se le realizan las pruebas pertinentes y se reflejan los resultados en el informe.