La nueva tasa de alcohol al volante que propone el PSOE: 0,2 g/l y multas de hasta 1.000 euros

La medida rebajaría el límite de 0,5 a 0,2 gramos por litro de sangre y de 0,25 a 0,1 miligramos en aire espirado. Aún no tiene fecha de debate y necesita mayoría en el Congreso.

El PSOE ha registrado en el Congreso una proposición para bajar la tasa de alcohol al volante a 0,2 gramos por litro. Es su segundo intento en dos años y, como el primero, aún no tiene fecha de debate.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: el límite legal de alcohol se reduciría más de la mitad y acercaría España a los países europeos más estrictos.
  • Cómo te afecta: si sale adelante, darás positivo con menos de la mitad de alcohol en sangre que ahora; una sola consumición podría bastar.
  • Puntos clave y plazos: la iniciativa se registró en septiembre de 2026, sin fecha de debate, y el intento anterior decayó en marzo de 2026.

Qué cambia exactamente

La propuesta rebaja la tasa general de 0,5 a 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre. En aire espirado, el umbral pasaría de 0,25 a 0,1 miligramos por litro. El cambio afectaría a todos los conductores, sin distinción.

Hoy, el límite general está en 0,5 gramos. Los conductores noveles y los profesionales tienen una tasa más baja, de 0,3. La iniciativa socialista sitúa a todos en 0,2, muy por debajo de lo que permite la norma actual. Puedes consultar los límites vigentes en la web oficial de la DGT.

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En la práctica, 0,2 gramos son muy poco. Una sola consumición puede bastar para dar positivo, en función del peso, el sexo, si se ha comido y el tiempo transcurrido. La tasa de alcoholemia dejaría de pillar solo a quien bebe mucho.

La rebaja no endurece la multa: endurece el umbral. Con menos de la mitad de alcohol que hoy, el positivo ya es positivo.

La diferencia entre las dos cifras también importa. La tasa de sangre se mide en los análisis y la de aire espirado es la que marca el etilómetro de los agentes en carretera. Rebajar ambas mantiene la equivalencia entre los dos métodos.

En países como Suecia, Noruega o Polonia, el umbral ya está en 0,2 gramos o menos. La propuesta española se apoya en esos ejemplos y en los informes internacionales para justificar la rebaja.

A quién afecta y qué falta para que sea ley

El texto es casi idéntico al que el PSOE presentó en noviembre de 2024, con una excepción: ya no incluye prohibir los avisos de controles de alcohol y drogas en redes sociales y mensajería instantánea. Ese punto, muy polémico, ha desaparecido.

Ese primer intento fracasó. La Comisión de Interior del Congreso tumbó la iniciativa en marzo de 2026, con los votos en contra de PP, Vox, ERC y UPN. Los grupos hablaron de improvisación y ligereza, y algunos defendieron que ‘la mejor tasa es la 0,0’.

Volver a registrarla no significa que vaya a aplicarse. La Mesa del Congreso debe admitirla a trámite y, después, el texto necesita mayoría. Sin apoyos suficientes, puede quedarse otra vez en el cajón.

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Aquel rechazo no fue por falta de informes. Los grupos que votaron en contra sostuvieron que el problema no se resuelve rebajando la tasa, sino con más controles y educación vial. Y el sector del vino y la cerveza considera la rebaja un ataque a un consumo moderado y cultural.

límite alcohol 0,2 g/l

El pulso político y la presión de las víctimas

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido uno de los grandes impulsores de la rebaja. Tras el rechazo, sostuvo que los parlamentarios que votaron en contra obedecieron los dictámenes de otros lobbies, en alusión al sector del vino y la cerveza. ‘A mí, el único lobby que me implica es el de las asociaciones de víctimas de violencia vial’, añadió.

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Pere Navarro, director general de Tráfico, se mostró convencido este verano de que la medida ‘caerá como fruta madura en su momento’. Recordó que no era una ocurrencia, sino una propuesta avalada por informes de la Organización Mundial de la Salud y de la Comisión Europea.

Las asociaciones de víctimas llevan años en esa trinchera. El vicepresidente de Stop Accidentes, David Pérez de Landazábal, lo resumió en el Congreso después del no: ‘Ese no se sirve en copas que otros pagamos con sangre’.

España no sería pionera. Varios países europeos ya aplican tasas de 0,2 gramos por litro, como Suecia desde 1990, y la Comisión Europea recomienda umbrales bajos. Lo que no cambia es la sanción: dar positivo sigue siendo una infracción grave, con 500 euros de multa y la retirada de cuatro puntos.

En los casos más graves, la multa puede alcanzar los 1.000 euros y los seis puntos, según la Ley de Tráfico. La rebaja del límite, por tanto, no encarece el positivo: hace que haya más positivos.

Aplicada al día a día, la rebaja cambiaría poco para quien no bebe antes de coger el coche, y mucho para quien contaba con el margen actual para tomarse una caña. Ese margen, con la nueva tasa, desaparece.

La duda no es tanto si la rebaja llegará, sino cuándo y con qué apoyos. El texto renuncia a la cláusula de los avisos de controles que tanta polémica generó hace dos años. El próximo hito es que la Mesa del Congreso admita la proposición a trámite y se abra el debate, todavía sin fecha.