El Zeekr 9X, el SUV híbrido enchufable de lujo con el que la marca china busca conquistar Europa, ha dejado una anécdota que ilustra a la perfección los riesgos de la hiperconectividad: su sistema antirrobo, basado en geolocalización, bloqueó la tapa del combustible, el navegador y la guantera durante más de 30 horas cuando su propietario, el señor Liu, cruzó de China hacia Kazajistán. Lo que debía ser una prueba de resistencia del buque insignia de Zeekr camino del Viejo Continente se transformó en un bloqueo de seguridad que dejó al dueño sin poder repostar con normalidad hasta recibir un código de autorización remoto.
Cómo funciona el sistema antirrobo que dejó tirado a su dueño
La tecnología que monta el Zeekr 9X no es un simple inmovilizador; es un sistema de protección antirrobo basado en geofencing. Una vez que el vehículo sale del país para el que fue programado —en este caso, China—, el software interpreta que puede estar siendo objeto de un robo o de un intento de exportación ilegal y activa una serie de restricciones que, según el fabricante, no afectan a la cadena cinemática ni a los frenos, pero sí inutilizan funciones esenciales para el día a día.
En concreto, el coche deshabilitó la apertura electrónica de la tapa del combustible, el sistema de navegación y el cierre de la guantera. Para un viaje internacional, quedarse sin mapa y sin manera sencilla de llenar el depósito supone un contratiempo mayor. La única vía que tenía Liu para abrir la tapa era mantener pulsado el botón de los intermitentes de emergencia durante cinco segundos, un procedimiento que según Zeekr está documentado pero que el propietario desconocía. En el caso del puerto de carga, la solución era aplicar una presión firme y directa sobre la trampilla; un gesto nada intuitivo si no se conoce previamente.
Zeekr, a través de un comunicado oficial, reconoció el incidente y explicó que estas trabas responden a un protocolo de seguridad diseñado para disuadir el robo y el contrabando transfronterizo de sus modelos. La compañía admitió que la experiencia de Liu evidenció una carencia clave: la seguridad “no debería estar definida únicamente por el fabricante”, por lo que la solución pasa por devolver al usuario el control.
Las claves técnicas
- Qué es: sistema de seguridad basado en geolocalización que restringe funciones del vehículo (tapa de combustible, navegación, guantera) al detectar que ha salido del país de origen, evitando teóricamente robos o exportaciones no autorizadas.
- Qué funciones bloquea: apertura electrónica del tapón de combustible (hay un método manual oculto: mantener el warning 5 segundos), navegación GPS y cierre de la guantera.
- Cómo se desactiva: actualmente mediante un código de autorización enviado al coche, y en breve con una actualización OTA que incluye un interruptor para que el propietario desactive el bloqueo automático en fronteras.
Mientras el código no llegaba, Liu experimentó la cara menos amable de un vehículo que presume de lujo y músculo. Durante esas 30 horas en Kazajistán, el 9X, que en China compite en precio con un Lincoln y es capaz de humillar a un hiperdeportivo en aceleración, se convirtió en una jaula sobre ruedas con el depósito inaccesible por la vía normal.

Un sistema pensado para proteger el vehículo acabó convirtiéndose en el mayor obstáculo del viaje, demostrando que la ciberseguridad mal diseñada puede ser una trampa para el propio usuario.
La disculpa y la OTA que le devuelve el control al propietario
La reacción de Zeekr ha sido rápida y en dos frentes. En primer lugar, ha añadido a su aplicación móvil un generador de códigos de acceso que permite al propietario crear sus propias claves de desbloqueo si el coche vuelve a activar el cerrojo al cruzar otra frontera. La duda que sobrevuela es si esas claves funcionan sin conexión a datos, algo frecuente en los pasos fronterizos remotos, donde la cobertura brilla por su ausencia.
En segundo lugar, y esto es lo más relevante para futuros compradores, ha prometido una actualización OTA (over‑the‑air) que incluirá un interruptor para que el bloqueo transfronterizo venga desactivado por defecto. “Control por el usuario y protección por el fabricante” es el nuevo lema que maneja la compañía tras la polémica. Así, un futuro propietario que planifique un viaje internacional no tendrá que solicitar un código cada vez que entre en un nuevo país, como le sucedió a Liu. La OTA, cuando llegue, convertirá una medida de seguridad unilateral en una opción configurable desde la pantalla del vehículo, algo que en un mercado globalizado parece de puro sentido común.
Ciberseguridad automotriz: cuando proteger demasiado te deja tirado
El caso del Zeekr 9X no es solo una anécdota; es un aviso serio sobre la arquitectura de seguridad conectada que cada vez más fabricantes integran en sus modelos. La lógica de bloquear funciones por geolocalización tiene sentido en una teórica operación antirrobo, pero choca frontalmente con la realidad del uso internacional del automóvil, especialmente en marcas con aspiraciones globales como Zeekr.
El episodio recuerda a los fallos de diseño que pueden generar más frustración que protección. Un sistema que no permite abrir la tapa del combustible salvo con un comando oculto rompe la experiencia de usuario y, peor aún, puede dejar a un conductor tirado sin posibilidad inmediata de repostar, sobre todo si desconoce el truco manual. La dependencia de una conexión remota para restaurar funciones básicas es otro punto débil: ¿qué ocurre si el coche está en un área sin cobertura móvil?
Zeekr ha reaccionado con una lección aprendida que otras marcas deberían anotar: confianza en el usuario y transparencia desde el minuto cero. La OTA prevista no solo elimina la fricción, sino que sienta un precedente sobre cómo gestionar la ciberseguridad sin anular derechos del propietario. Para los conductores de eléctricos e híbridos enchufables que empiezan a ver estos SUV chinos como alternativa real, la moraleja es clara: antes de embarcarte en una ruta internacional, pregunta a tu concesionario si el coche te dejará repostar al otro lado de la frontera.

