El Alfa Romeo 147 GTA representa, para el canal británico JayEmm on Cars, una de esas oportunidades que el mundo del motor dejó escapar. Sobre el papel reunía todos los argumentos: estética italiana, un V6 Busso de 3,2 litros y una potencia de 250 CV. Sin embargo, según el análisis del presentador, el coche parecía tener todas las notas correctas, pero Alfa Romeo no las tocó en el orden adecuado.
Un V6 legendario vestido de hot hatch
El 147 GTA partía de la base del 147, producido entre 2000 y 2010, que ya era un modelo atractivo. La versión GTA afinaba los rasgos, ensanchaba la postura y aportaba toques propios. El interior no era perfecto, pero mantenía cuero y formas que dejaban claro su origen italiano. Además su tamaño permitía espacio atrás para adultos y maletas, algo que su sucesor no siempre resolvió. El gran as bajo la manga era el motor: 3,2 litros atmosférico, el célebre V6 Busso, con 250 CV y 300 Nm, enviados exclusivamente a las ruedas delanteras. La transmisión podía ser manual de seis velocidades o el automatizado Selespeed, similar al de un Ferrari 360.
Decisiones de fábrica que lastraron su reputación
Según JayEmm on Cars, el 147 GTA fracasó por una suma de errores. El primero, casi inexplicable, fue lanzar un tracción delantera de 250 CV sin diferencial de deslizamiento limitado. Con lluvia, el coche era brusco y propenso a luchar contra la dirección. La suspensión dudaba entre firmeza y comodidad sin decidirse por ninguna, y la caja manual nunca estuvo a la altura. A ello se sumaron la fiabilidad típica de Alfa y la dificultad actual para encontrar piezas. Comercialmente, la historia fue igual de cruda: apenas se vendieron 5000 unidades, en su mayoría manuales y alrededor de mil con el cambio Selespeed.
Un ejemplar muy trabajado, sin esconder los males
Para el vídeo, JayEmm probó un ejemplar de 2004 propiedad de un aficionado llamado Mattia. A simple vista parecía un coche muy cuidado, pero escondía decenas de miles de libras en mejoras. Monta frenos delanteros de 330 mm, admisión de carbono, un cuerpo de mariposa procedente del Ferrari F430, suspensión de Autodelta y un escape completo con colectores Wizard y silenciosos IWS. Aun con un diferencial Q2 instalado, el presentador se sorprendió de que el torque steer siguiera presente en seco y con 25 grados de temperatura, sobre una carretera que consideró casi perfecta.
Al volante: entre el ruido y una nobleza a medias
En conducción real, el Busso se mostró perezoso por debajo de 4000 revoluciones, pero cobró vida hasta su zona alta con un sonido glorioso. JayEmm no ocultó que, a su juicio, la caja resultaba vaga y exigía demasiado trabajo, lo que hacía lentos los cambios. El escape del coche modificado resultó ruidoso a ritmo constante, con droning, aunque mejoraba al atacar. La suspensión le pareció firme en ciudad, más que GT, aunque al subir el ritmo se volvía comunicativa y permitía asentar el coche en curvas. Para el presentador, un silenciador adicional y unas llantas de 17 pulgadas, las de serie, acercarían al GTA a lo que debió ser.
‘Tenía todas las notas correctas, pero no las tocó en el orden adecuado.’
— JayEmm on Cars
La lectura de JayEmm: ¿rey, bufón o clásico imperfecto?
El presentador reconoció que, con más de veinte años sobre la carrocería, el 147 GTA se mira hoy con otros ojos. Como clásico moderno, asumido como coche de fin de semana, sus defectos se toleran mejor. Su estética aguanta el paso del tiempo y en parado, bajo el sol, sigue pareciendo un objeto deseable. Pero JayEmm insistió en que el 147 GTA y su hermano sedán, el igualmente atractivo 156, se quedaron siempre a un paso de la genialidad.
Fabricado entre 2000 y 2010, el 147 convivió con rivales como el Golf R32 o el BMW 130i. Según el vídeo, un 147 GTA decente se ha movido en torno a 15.000 libras durante los últimos siete u ocho años, una cifra elevada para un hot hatch de su era. Pese a no recuperar nunca el aura del Golf, el Alfa ha encontrado una segunda vida entre quienes valoran la rareza y el sonido del Busso.
Para el lector, el caso del 147 GTA encierra una lección sobre los clásicos modernos: no siempre el coche con mejor motor es el mejor coche. La pasión por el Busso y la carrocería puede convivir con una dinámica mejorable, y el mercado lo refleja. Quien busque un hot hatch de uso diario encontrará opciones más completas; quien quiera un capricho con carácter, puede que acepte sus peajes. Como advierte JayEmm, el encanto visual no se traduce automáticamente en una experiencia de conducción redonda.
Al final, el 147 GTA sigue siendo la prueba de que una combinación brillante puede quedarse corta por detalles de desarrollo. Tal vez por eso, sin embargo el mercado lo está rescatando poco a poco. Si te preguntas si el rey debió reinar o si el bufón encontró su público, la respuesta quizá esté en el vídeo completo.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.


