Las cámaras de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Málaga han confirmado una reducción diaria de 25.000 vehículos en el interior del perímetro central, según el primer informe detallado del Área de Movilidad del Ayuntamiento. El documento, que analiza los accesos a las más de 400 hectáreas restringidas, muestra un descenso del tráfico motorizado de entre el 10 % y el 20 % respecto a 2023.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la ZBE ha logrado renovar el parque automovilístico sin colapsar la movilidad; los coches sin etiqueta han caído del 24,7 % al 5,2 %.
- Cómo te afecta: ahora solo se multa a vehículos sin distintivo ambiental de no residentes; desde noviembre de 2026 también estarán vetados los etiqueta B foráneos.
- Puntos clave y plazos: la ordenanza entró en vigor en noviembre de 2024, las sanciones para los sin etiqueta comenzaron en noviembre de 2025 y la ampliación a los B será en noviembre de 2026.
Los datos del primer balance oficial
El estudio del Área de Movilidad, basado en la monitorización de 67 puntos de entrada y salida, revela que en el primer trimestre de 2026 la media diaria de vehículos en días laborables fue de 175.000, frente a los 200.000 de 2023. Los datos mensuales corroboran la tendencia: 174.923 accesos en diciembre de 2025, 167.258 en enero de 2026, 164.914 en febrero y 179.657 en marzo. Los fines de semana el tráfico se sitúa en torno a 125.000.
Un tercio de esos accesos corresponde a vehículos del área metropolitana, mientras que el 85% son coches, seguidos de furgonetas y camiones ligeros (5,8 %) y motos (6,1 %). La distribución por etiquetas ambientales es el dato más revelador: los coches sin distintivo han pasado de representar el 24,7 % de las circulaciones en 2023 al 5,2 % en marzo de 2026. En vehículos foráneos sujetos a sanción, ese porcentaje ya es inferior al 2 %. Por su parte, los etiqueta B han bajado del 31,2 % al 20,0%, mientras que los C son ahora mayoritarios con un 50,4 %. Los ECO se han disparado del 3,0 % al 19,6 % y los Cero, del 0,7 % al 4,7 %.
El informe atribuye la caída a un doble efecto: «bien por la propia disuasión que supone la implantación de la ZBE, o bien por el descenso motorizado del tráfico urbano motivado por la implantación de otras buenas políticas de movilidad sostenible». La concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, destaca que «la renovación hacia una flota más sostenible ha sido más relevante que una reducción drástica del tráfico» y añade que los resultados son aún más positivos «si se considera el crecimiento sostenido de la población de Málaga y su área metropolitana».
El calendario de restricciones y las sanciones
La ordenanza de la ZBE malagueña entró en vigor en noviembre de 2024, pero las multas no comenzaron hasta un año después, exclusivamente para los vehículos sin etiqueta ambiental que pagan el impuesto de circulación fuera de la ciudad. En esos dos primeros meses, las cámaras detectaron 12.000 accesos no autorizados. La sanción es de 200 euros, que se reducen a 100 si se abona en los 20 días hábiles siguientes.
A partir de noviembre de 2026, la prohibición se ampliará a los vehículos con etiqueta B que no estén empadronados en Málaga capital. Los vehículos censados en la ciudad, sin embargo, podrán circular hasta el final de su vida útil sin limitaciones. La ZBE no exige portar la pegatina física; el control se realiza mediante la lectura de matrícula y la consulta a la base de datos de la DGT, por lo que cualquier conductor puede verificar su distintivo en la web de Tráfico. La concejala Hernández recuerda que «la ZBE se basa en la mera lectura de matrículas y cruce con la base de datos de la DGT».
El modelo malagueño ha logrado una renovación silenciosa del parque: los coches más contaminantes han pasado del 24,7 % al 5,2 % en solo tres años.
Conviene recordar que la etiqueta ambiental clasifica los vehículos según la normativa europea de emisiones en cuatro categorías: Cero, ECO, C y B. Los más antiguos, sin etiqueta, son los primeros excluidos. Aunque la ZBE de Málaga no limita aún a los C, otras ciudades ya han anunciado restricciones a medio plazo, una tendencia que podría extenderse si la normativa de calidad del aire lo exige.
Una estrategia de renovación del parque, no de corte drástico
El balance deja claro que la ZBE no ha expulsado a los coches del centro, sino que ha acelerado el recambio tecnológico. Málaga ha crecido en población y, aun así, el número absoluto de circulaciones ha descendido. La apuesta por los vehículos ECO y Cero, sumada al blindaje de los residentes con coches antiguos, explica la caída del tráfico sin protestas masivas. A diferencia de otras urbes como Madrid o Barcelona, que optaron por restricciones más estrictas desde el inicio, Málaga ha escogido un modelo gradual que protege a los empadronados y solo penaliza a los contaminantes de fuera.
La ordenanza, no obstante, sigue pendiente del recurso de casación presentado por el propio Ayuntamiento. Los servicios jurídicos municipales no descartan un revés judicial, pero matizan que cualquier fallo sería subsanable a corto plazo. Mientras, la ZBE opera en un perímetro que va desde el Paseo Marítimo Antonio Machado hasta la Avenida de Andalucía, incluyendo la Alameda de Capuchinos y el entorno de la Estación. El reto, según fuentes municipales, es completar la transición hacia una flota más limpia sin que la ampliación a los etiqueta B foráneos en noviembre genere rechazo. El modelo, como subraya el Consistorio, busca hacer compatible la calidad del aire con la movilidad cotidiana de los malagueños.

