ZBE Gijón sin multas: el vial de Jove evita las sanciones en La Calzada

La primera ZBE de Gijón se activa en La Calzada sin sanciones económicas al menos hasta enero de 2029. El calendario queda condicionado al vial de Jove y a la retirada de los camiones del puerto.

La ZBE de Gijón arrancará sin multas al menos hasta el 1 de enero de 2029. La primera zona de bajas emisiones de la ciudad se activará en La Calzada, pero el vial de Jove mantiene congelado el calendario sancionador.

Lo que necesitas saber

  • Por qué es importante: La ZBE de La Calzada busca reducir la contaminación del tráfico en la zona oeste de Gijón, especialmente afectada por el paso de camiones al puerto.
  • Cómo te afecta: No habrá multas por incumplir la ordenanza al menos hasta 2029; las infracciones se sustituyen por campañas de familiarización y concienciación.
  • Puntos clave y plazos: La ordenanza fija el registro de autorizados y niveles de acceso; el 1 de enero de 2029 es la fecha mínima para que entren las sanciones, prorrogable si el vial sigue sin ejecutarse.

Qué cambia en La Calzada

El barrio ya luce carteles que lo identifican como zona de bajas emisiones. Lo que falta es la ordenanza municipal que regule cómo se aplica en la práctica. El proyecto normativo detalla que no habrá multas hasta el 1 de enero de 2029, por lo menos, y que hasta 2028 las infracciones tipificadas serán sustituidas por campañas de familiarización y concienciación sobre movilidad sostenible. Así consta en el preámbulo de la normativa, según la documentación municipal.

El edil de Tráfico, Pelayo Barcia, lo explicó al presentar el texto: ‘De momento, y ante el nulo interés del Gobierno de España por sacar los camiones de la avenida Príncipe de Asturias, la zona de bajas emisiones retrasará la aplicación de sanciones hasta 2029. Barcia añadió que, si el Ministerio mantiene esa posición, el Ayuntamiento podrá volver a aplazar la imposición de multas.

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La norma de cambio climático obligaba a los municipios de más de 50.000 habitantes a aprobar planes de mitigación de emisiones. La ZBE de Gijón comenzó a hablarse en 2019, desde la concejalía de Movilidad y Medio Ambiente, con Madrid Central como referencia. Sin embargo, no se eligió el centro: fue La Calzada por la especial incidencia de la contaminación industrial y del tráfico que sufren sus vecinos.

El anterior gobierno municipal, de PSOE e IU, incluyó la ZBE dentro de un plan de movilidad financiado con 7 millones de euros de fondos europeos, para obras por valor de más de 9 millones. El actual equipo de Foro y PP se había opuesto al proyecto, pero decidió continuar para no tener que devolver el dinero a Europa.

La ZBE de Gijón nace sin multas reales: primero habrá registro y campañas, y el calendario sancionador queda atado al vial de Jove.

El vial de Jove y la promesa a los vecinos

La historia de la primera ZBE de Gijón se cruza con el fallido vial soterrado de Jove. Los vecinos de la zona oeste llevan años pidiendo que se retire el paso de camiones que van y vienen al puerto por la avenida Príncipe de Asturias. Tanto el gobierno actual como el anterior se comprometieron a no hacer ejecutiva la zona de bajas emisiones hasta que no existiera una alternativa para ese tráfico pesado. El vial saltó por los aires en 2024 y, desde entonces, no hay avances más allá de movilizaciones vecinales y cruces de acusaciones políticas.

La nueva ordenanza fija el registro de vehículos autorizados a entrar en la ZBE, las condiciones de los conductores para obtener un nivel u otro de autorización y las reglas de acceso según el nivel de activación de los episodios de contaminación. Es decir, la zona se prepara para funcionar con control, aunque sin sanciones económicas de forma inmediata.

En el texto se indica que las infracciones serán sustituidas por campañas hasta 2028, fecha en la que se estima que la alternativa al tráfico pesado con destino u origen en el puerto de El Musel pueda estar ejecutada y operativa. Ese horizonte es, según la propia normativa, quizá demasiado optimista.

Qué esperar a partir de 2029

Para el conductor que se mueve por La Calzada, el primer impacto práctico es que no habrá multas antes de 2029. Eso no significa que la ZBE no exista. El registro de vehículos autorizados y los niveles de acceso son la base para una futura restricción. Quien utilice el coche o la moto en la zona oeste debe saber que los accesos podrán condicionarse a la etiqueta ambiental según los niveles de activación por contaminación, pero sin sanción económica durante los primeros años. También habrá que atender a los episodios de contaminación: en los niveles más altos, la ordenanza permitirá restringir accesos aunque no se impongan multas económicas.

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El modelo gijonés se aleja del aplicado en otras grandes ciudades, donde la ZBE nace con multas prácticamente desde el primer día. Gijón opta por una implantación escalonada que reconoce una realidad: no tenía sentido prohibir la entrada de coches mientras los camiones del puerto seguían circulando por el corazón del barrio. La excepción está vinculada a una infraestructura estatal que no llega.

Si el Ministerio de Transportes mantiene su posición actual, el Ayuntamiento de Gijón podrá volver a aplazar la imposición de multas más allá de 2029. Ese es el próximo hito a vigilar: si la alternativa al tráfico pesado sigue sin estar operativa, la moratoria sancionadora puede prolongarse. En la práctica, la ZBE funcionará primero como un mecanismo de registro, medición y comunicación, y la sanción quedará como último paso.

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La ordenanza aún debe completar su tramitación municipal. Una vez aprobada, la ZBE de La Calzada será la primera de Gijón y una de las pocas en España que retrasa de forma expresa sus multas mientras no se resuelva un conflicto de movilidad metropolitana. Para los vecinos, la presión sigue puesta en el vial de Jove y en la retirada del tráfico pesado, no en el régimen sancionador.