Cada vez que Xiaomi entrega un coche eléctrico en China, la compañía pierde 5.600 dólares. No es una exageración: son las cuentas del primer trimestre de 2026, y la cifra, lejos de mejorar, no ha hecho más que empeorar.
Entre enero y marzo, la división de vehículos eléctricos del gigante tecnológico chino despachó 80.856 unidades. En ese mismo periodo, registró unas pérdidas operativas de 457 millones de dólares (unos 425 millones de euros al cambio actual), pese a ingresar 19.900 millones de yuanes, unos 2.900 millones de dólares, según sus cuentas trimestrales recogidas por CarNewsChina y Carscoops. El resultado: cada SU7 o YU7 que sale de fábrica supone un agujero de 5.600 dólares.
El agujero se multiplica por seis en un año
Para ponerlo en perspectiva, hace solo doce meses la historia era muy distinta. En el primer trimestre de 2025, Xiaomi vendió 75.869 coches, un 6,6% menos que en el mismo periodo de 2026. Entonces, las pérdidas operativas por vehículo rondaban los 900 dólares. En otras palabras: ahora vende más, pero pierde seis veces más dinero con cada entrega.
El precio medio de transacción se sitúa en apenas 235.000 yuanes (alrededor de 34.600 dólares), lo que deja un margen muy estrecho. La compañía confía en que los clientes se suban a las versiones más caras para cambiar las cuentas.
Y ahí entran en juego el nuevo YU7 GT, con 990 CV y un precio de partida de 389.900 yuanes (57.300 dólares), y el SU7 Ultra, la variante que apunta a los hiperdeportivos y cuesta 529.900 yuanes (78.000 dólares). Ambos son minoritarios, pero cada unidad vendida tira al alza del ingreso medio.
En solo un año, Xiaomi ha multiplicado por seis sus pérdidas por coche: de 900 a 5.600 dólares. El éxito comercial y el rojo van de la mano.
Las ventas de abril dan algo de oxígeno: se entregaron 36.702 vehículos, casi el doble que en marzo (21.440) y muy por encima de febrero (20.414). Pero aún están lejos del pico histórico de 50.212 unidades alcanzado en diciembre. La recuperación es innegable, aunque insuficiente para tapar el agujero.
El caso de Xiaomi no es único. La mayoría de los fabricantes chinos de coches eléctricos operan con márgenes negativos, una estrategia de volumen a expensas de la cuenta de resultados. La diferencia es que el fabricante de automóviles chino es un grupo tecnológico con músculo financiero, y puede permitirse esta sangría mientras escala y afianza su marca en el sector de la automoción.
Información útil para el conductor
- Cifra clave: pérdida operativa de 5.600 dólares (unos 5.200 euros) por cada vehículo vendido en el primer trimestre de 2026.
- Comparativa: en el primer trimestre de 2025, la pérdida por coche era de apenas 900 dólares. El rojo se ha multiplicado por seis en doce meses.
- Ganadores / perdedores: los compradores se llevan un producto con una relación precio‑prestaciones imbatible, pero la empresa se desangra. La viabilidad a largo plazo de la división EV depende de que consigan subir el precio medio.
- Lectura de Motor16: comprar un Xiaomi EV ahora mismo es apostar por la solvencia del gigante tecnológico. La garantía y el servicio posventa están respaldados por un grupo con caja, pero el ritmo de pérdidas obliga a vigilar cualquier cambio en la estrategia de la marca.

