A los pies del Monte Fuji, sobre el terreno donde Toyota fabricó coches durante décadas, ha nacido una ciudad muy distinta a cualquier otra. Se llama Woven City y desde septiembre de 2025 ya no es un proyecto sobre el papel: cien personas viven allí de forma real, repartidas en cincuenta hogares, probando con su rutina diaria las tecnologías que Toyota quiere llevar algún día al resto del planeta.
Los llaman Weavers, tejedores, y su nombre resume la filosofía del proyecto, tejer tecnología, personas e infraestructura en un mismo hilo conductor que conecta con el origen textil de la compañía hace casi cien años.
Robots y tecnología que Toyota prueba en la ciudad
En esta ciudad ya funciona y circula el futuro que hasta ahora solo veíamos en presentaciones: el robot doméstico HSR ayuda en las tareas del hogar, el scooter eléctrico C+walk T mueve a los residentes por la ciudad, un robot reparte pedidos sin intervención humana y el eVTOL desarrollado junto a Joby Aviation explora cómo será el transporte aéreo urbano.
Todo bajo la vigilancia de un Motor de Visión IA capaz de interpretar en tiempo real cámaras, comportamientos y datos del entorno para anticipar riesgos, uno de los sistemas de comprensión de vídeo más avanzados del mundo según el ranking MVBench.
Empresas que desarrollan sus prototipos
Junto a los Weavers trabajan los Inventors, ya 24 empresas y startups que aprovechan la infraestructura de Toyota para desarrollar sus propios productos con algo que pocas compañías pueden ofrecer: la reacción inmediata de usuarios reales. A ellos se suman ahora AI Robot Association, Daiichikosho, Joby Aviation y Toyota Financial Services, además de un recién estrenado Inventor Garage donde los prototipos nacen antes de salir a las calles de la ciudad.
El propio Akio Toyoda participa en el proyecto como «Master Weaver» y acaba de presentar Akio Toyoda AI, un modelo entrenado para reflejar su forma de liderar.
Detrás de cada robot y cada línea de código hay una meta que Toyota define como humana antes que tecnológica: un mundo con cero accidentes de tráfico, alcanzable solo si personas, movilidad e infraestructura avanzan coordinadas. Woven City es, en el fondo, el laboratorio más ambicioso de la marca para demostrar que ese futuro es posible, y que ya ha empezado.

