JayEmm analiza el Volvo V60 Polestar: suspensión un 80% más rígida y 6 cilindros

El canal JayEmm on Cars analiza la versión menos recordada del familiar deportivo sueco: 367 CV, suspensión Öhlins un 80% más rígida y un carácter tan discreto como escaso en el mercado de segunda mano.

Durante décadas, Volvo se ha ganado la fama de fabricar los coches más sensatos del mercado. De vez en cuando, sin embargo, la marca sueca se suelta el pelo y firma un modelo que entusiasma a los petrolheads. El V60 Polestar es uno de esos raros caprichos: un familiar de aspecto discreto al que decidieron injertarle el motor más grande y atrevido que encontraron. En su último análisis, JayEmm on Cars defiende que ha llegado el momento de plantearse seriamente su compra.

El protagonista del vídeo no es la versión más recordada. La primera hornada del V60 Polestar montaba un seis cilindros turbo de tres litros que se ganó la devoción de los aficionados. La unidad que analiza el canal es la actualización posterior: solo estuvo un año a la venta y sustituyó aquel motor por un bloque de 2.0 litros con doble inducción forzada.

Un familiar creado para pasar desapercibido

El propietario de este ejemplar, Matt, lo compró precisamente por su anonimato. Según explica el presentador, quería un coche que pudiera dejar en un aparcamiento de Londres sin que nadie le prestara la más mínima atención. Su pareja, de hecho, apenas notó la diferencia con el V60 Cross Country que tenían antes: para ella era el mismo Volvo de toda la vida.

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Esa discreción convierte al Polestar en lo que el canal describe como el Q-car definitivo. En Reino Unido, ver uno por el retrovisor invita a esperar sirenas y luces azules —bromea el presentador— aunque no le consta que la policía llegara a utilizarlo. El acabado plata de esta unidad refuerza ese carácter camuflado: nada en la carrocería grita deportividad, salvo algún retoque sutil en el estilo.

Bajo el capó: doble inducción y 367 caballos

La mecánica es el corazón de la historia. Este V60 Polestar dejó atrás el querido seis cilindros y apostó por un 2.0 turboalimentado y sobrealimentado en paralelo: combina turbo y compresor volumétrico para eliminar el retardo a bajas revoluciones. Entrega 367 CV y 347 libras-pie de par, una cifra superior en potencia pero inferior en par a la del antiguo 3.0. La ganancia oficial en el 0 a 100 km/h fue de poco más de un segundo.

El coche mantiene buena parte de la receta Polestar. La suspensión la firma Öhlins y, según detalla el canal, es un 80% más rígida que la del R-Design, el siguiente escalón deportivo de la gama. También hay frenos delanteros generosos, una altura algo más baja y un sistema de tracción total que transmite mucha confianza al salir de las curvas.

No es tan memorable ni suena igual que el viejo seis cilindros, pero tiene ritmo de sobra para disfrutar.

— JayEmm on Cars

Ese es el matiz que atraviesa todo el análisis. El presentador admite que este motor no es una superestrella: exige estirar las marchas y acercarse a la zona roja para sacar lo mejor de sí. En ciudad o en recuperaciones a medio régimen responde con solvencia, pero no deslumbra como lo hacía el bloque anterior.

Comportamiento: firme, competente y algo exigente

El chasis está a la altura de las expectativas. JayEmm destaca que el coche fluye con la carretera y se siente más ligero de lo que marca la báscula, pese a superar los 1.800 kilos. Sobre asfalto británico roto, traga terreno con una compostura notable y transmite la sensación de poder mantener ritmos serios con aplomo.

La cara menos amable aparece al volver a un uso cotidiano. La suspensión aunque regulable resulta firme en tráfico diario y puede llegar a cansar. Tampoco ayudan las llantas de 20 pulgadas: el presentador sospecha que unas 19 serían la configuración óptima. A ello se suman un radio de giro mediocre y una visibilidad justa para un Volvo, con un pilar B ancho y un ángulo muerto considerable en el lado del acompañante.

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Un mercado escaso que empieza a despertar

La rareza es otro de los argumentos del vídeo. Según cita el canal, apenas quedan unos 200 ejemplares entre las dos generaciones del V60 Polestar circulando por las carreteras británicas. En el momento de la grabación solo había cuatro unidades a la venta en Autotrader y ninguna correspondía a esta versión de 2.0 litros. El precio de entrada ronda las 20.000 libras.

Esa combinación de escasez y discreción ha empezado a empujar los valores al alza. El presentador recuerda que este coche fue durante años una compra difícil de justificar: costaba demasiado y su interior parecía anticuado. Hoy, una década después, empieza a perfilarse como un futuro clásico moderno, aunque todavía le falta tiempo para consolidarse.

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Veredicto: ¿es ahora el momento de comprarlo?

La conclusión del análisis es matizada. El V60 Polestar con motor 2.0 no alcanza la magia del seis cilindros original, pero es un buen coche y una propuesta cada vez más interesante. El canal insiste en que no hay que descartar el cuatro cilindros si aparece una buena unidad: ofrece casi todo el carácter del modelo con una mecánica más moderna y un cambio de ocho marchas que, en modo automático, funciona con suavidad.

El Polestar Engineered posterior, con hibridación, no resolvió la ecuación, según el presentador: complicó aún más una cadena cinemática ya de por sí compleja y no aportó gran cosa a la fiesta. El V60 Polestar de 2.0 litros, en cambio, se ofrece como un familiar deportivo raro, cómodo (pese a la firmeza) y tan discreto que solo un entusiasta lo reconocerá en el semáforo.

La pregunta que deja el análisis es si un coche que pide pasar desapercibido acabará convirtiéndose, precisamente por ello, en un objeto de deseo. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de JayEmm on Cars en YouTube.

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