El perfil del motero español se define en el primer semestre: el escúter 125 consolida su papel en la última milla.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: los datos de Anesdor confirman al escúter 125 como alternativa operativa para flotas urbanas de reparto y a las motos de media cilindrada como apoyo en desplazamientos interurbanos.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: acceso con carné B para el escúter, coste por kilómetro contenido y agilidad en tráfico denso. En contra: capacidad de carga muy inferior a una furgoneta, exposición meteorológica y autonomía limitada para rutas extensas.
- Datos técnicos clave: el 93,6% de las matriculaciones corresponden a motos de carretera; la tipología trail ronda el 40% de penetración; las off road crecen cerca del 88%; las cilindradas de 125 cc a 750 cc concentran el grueso de las ventas.
El escúter 125, motor de la flota urbana
Los datos del primer semestre de Anesdor sitúan a los escúteres de 125 cc como los reyes de la movilidad urbana. La ventaja operativa es directa: se pueden conducir con el carné de coche y se mueven con agilidad en tráfico denso. Para el gestor de flota, eso reduce las barreras de acceso de los repartidores y acorta la curva de aprendizaje.
En la última milla, el escúter 125 se desenvuelve donde una furgoneta pierde tiempo: carriles saturados, calles de sentido único y estacionamientos breves. Su coste de adquisición y mantenimiento es menor que el de un vehículo comercial ligero, pero el techo de carga no supera el de un maletero de turismo. Esa es la frontera operativa que define qué paquetería puede absorber.
El mercado de motos de carretera se reparte entre trail, con cerca del 40% de penetración, naked con casi el 25% y deportivas con un IPM cercano al 14%. A distancia aparecen las custom con el 5,4% y las touring y supermotard con cerca del 5% cada una. Para flotas, la concentración en modelos polivalentes facilita recambios y un mercado de segunda mano más líquido.
El segmento trail tiene una lectura directa para servicios técnicos que necesitan acceder a entornos periurbanos, urbanizaciones u obras sin depender de asfalto en perfecto estado. Las off road crecen cerca del 88% en el semestre, un dato más ligado al ocio que a la operativa diaria de reparto.
El escúter 125 cubre la última milla con agilidad y coste bajo, pero su capacidad de carga marca el límite real frente a la furgoneta ligera.
Dónde encaja la moto en la flota de reparto
El perfil que dibuja Anesdor muestra un comprador inclinado a las cilindradas medias, entre 125 cc y 750 cc. Es el equilibrio entre prestaciones y coste donde se concentra la batalla comercial. Para una flota, ese rango permite estandarizar mecánicas, reducir las referencias de mantenimiento y negociar volúmenes con el taller.
La lectura para el gestor de flota es doble: el escúter 125 aporta agilidad y el aval del carné B, pero no carga; las motos medias trail aportan polivalencia entre el centro y la periferia, pero exigen permisos específicos y un coste de adquisición superior. La decisión no es entre dos ruedas o cuatro, sino qué porción de la ruta puede absorber cada tipo de vehículo sin romper la rentabilidad.
Una cartera de reparto que valore el escúter 125 debería vigilar tres variables: el tamaño del paquete, la autonomía diaria y la meteorología. Para mensajería de sobres, documentación y paquetería pequeña es una herramienta rentable. Para paquetería voluminosa o rutas extensas, la furgoneta ligera sigue siendo insustituible.
- Paquetería admisible: sobres, documentación y paquetería pequeña; sin paletizado.
- Radio óptimo: centro urbano y áreas metropolitanas densas.
- Rentabilidad: menor coste por entrega en servicios ligeros, siempre que la ruta no imponga grandes volúmenes.
Otro punto que conviene medir es la licencia de los conductores. No todos los repartidores de flota tienen permiso de moto; el escúter 125 resuelve este trámite gracias al carné B, pero una moto de media cilindrada exige el permiso A2. Antes de sumar motos a la flota conviene chequear la habilitación de cada repartidor y el coste de formación, porque puede condicionar el TCO o coste total de propiedad.
Veredicto para el gestor de flota
El dato de Anesdor no reclama una sustitución de furgonetas, sino una segmentación más fina de las flotas urbanas. El escúter 125 y una moto media de reparto pueden absorber una porción creciente de servicios ligeros, con menor coste operativo y mayor velocidad comercial en hora punta. La furgoneta conserva su rol para el paletizado y las cargas voluminosas, donde el escúter no tiene recorrido.
Por el contrario, la moto no debe entrar en la flota como decisión emocional. El reparto con dos ruedas expone más al conductor, complica el transporte de bultos pesados y no admite cargas mínimamente paletizadas. El gestor que incorpore estos vehículos necesita definir rutas, pesos máximos y tipo de paquetería admisible, y monitorizar el coste real por servicio. Sin ese control, la agilidad inicial se convierte en una ruta más larga y menos rentable.
Los datos del primer semestre dejan una conclusión operativa: la moto ya no es solo ocio. En el reparto urbano de última milla, el escúter 125 y las motos de media cilindrada se consolidan como complemento de flota, no como sustituto absoluto. El siguiente paso es medir en cada operativa cuántos envíos ligeros pueden absorber sin penalizar la rentabilidad por entrega.


