La Comisión Europea mantiene la prohibición de coches de combustión en 2035, pero ha introducido una flexibilidad aparente: rebaja la reducción de emisiones exigida del 100% al 90%. Sobre el papel, el diésel, la gasolina y los híbridos ganan un pequeño resquicio; en la práctica, el margen queda tan condicionado que Mercedes-Benz advierte del fin de estos motores.
Qué cambia realmente en la normativa para 2035
La letra pequeña es el factor determinante. La Comisión Europea ya no exige eliminar el 100% de las emisiones de los vehículos nuevos en 2035, sino reducirlas un 90%. Para compensar el 10% restante, Bruselas admite dos vías: hasta un 7% mediante combustibles sintéticos neutros y hasta un 3% mediante acero verde. Son porcentajes que, a simple vista, abren una puerta a la combustión.
Sin embargo, el problema no es la cifra, sino las condiciones de acceso. Esos mecanismos de compensación dependen de la disponibilidad real de combustibles sintéticos y de un acero con baja huella de carbono que todavía no se produce a escala industrial. Si los materiales no llegan en cantidad suficiente o resultan demasiado caros, las marcas no podrán justificar la venta de turismos con motor térmico.
El resultado es que el diésel, la gasolina y los híbridos podrían quedar reducidos a una presencia marginal, aunque formalmente no exista una prohibición absoluta. La Comisión Europea conserva así una pequeña puerta abierta mientras diseña unas reglas que, por coste y viabilidad industrial, dificultan enormemente atravesarla.
- Reducción directa exigida en 2035: 90%, frente al 100% inicial.
- Compensación máxima por combustibles sintéticos neutros: 7%.
- Compensación máxima por acero verde: 3%.
La flexibilidad del 90% es una cesión formal: las condiciones de compensación pueden cerrar de facto la puerta que Bruselas dice dejar abierta.
La advertencia de Mercedes y el calendario que aprieta
La advertencia de Ola Källenius, consejero delegado de Mercedes-Benz, apunta exactamente a esa contradicción. El directivo teme que la reducción del 90% termine funcionando como una eliminación completa disfrazada de flexibilidad. Su foco está en el acero verde, un material que conoce bien y cuyas posibilidades considera alejadas de las expectativas políticas.
El calendario vuelve a ser clave. Los fabricantes tendrán que reducir progresivamente sus emisiones durante toda la próxima década, con objetivos intermedios que condicionarán cuántos coches de combustión pueden vender cada año. La Comisión Europea propone evaluar el cumplimiento en ciclos de tres años, de modo que un exceso de emisiones en un ejercicio pueda compensarse con mejores resultados en los dos siguientes. Mercedes reclama ampliar ese margen a cinco años para adaptarse a la demanda real del coche eléctrico.

Qué significa para el conductor y el mercado
La conclusión es incómoda para quien piense que la normativa se ha suavizado. Europa puede haber cambiado el porcentaje, pero no la dirección de su estrategia. Si las compensaciones resultan inalcanzables y los objetivos intermedios se endurecen, mantener en el mercado coches diésel, gasolina o híbridos será cada vez más complicado, incluso antes de 2035.
Para el conductor, el mensaje es claro: el margen de vida del motor de combustión se estrecha. Quien baraje comprar un diésel, un gasolina o un híbrido convencional debe saber que la normativa europea apunta a su salida progresiva, no solo por el objetivo final sino por los escalones intermedios. Los híbridos, incluidos los enchufables, no se libran del todo: aunque reducen emisiones, siguen dependiendo de un motor térmico.
El coche eléctrico sale reforzado, pero también lo hace la incertidumbre sobre la oferta real. Si las marcas no disponen de acero verde ni de combustibles sintéticos suficientes, sus márgenes para vender térmicos se agotarán antes de 2035. Eso puede acelerar la electrificación de las gamas y presionar los precios de los modelos de batería.
En el corto plazo, conviene seguir la evolución de los ciclos de cumplimiento. Si la Comisión Europea acepta finalmente los cinco años que pide Mercedes, la transición ganaría algo de aire; si se impone el ciclo de tres, la presión sobre los fabricantes será más alta y se trasladará a la oferta comercial.
📊 Claves de la noticia
- Cifras a tener en cuenta: reducción directa de emisiones del 90% en 2035; hasta un 7% de compensación por combustibles sintéticos; hasta un 3% por acero verde; ciclos de cumplimiento propuestos de 3 años, con petición de 5.
- Cómo te afecta: si estás pensando en comprar un coche diésel, gasolina o híbrido, conviene valorar la vida útil de la tecnología ante una normativa que estrecha cada año el margen de venta de motores de combustión.
- También debes saber: la advertencia de Mercedes no es solo sobre 2035: los objetivos intermedios de la próxima década pueden empezar a limitar la oferta de térmicos mucho antes.


