Aston Martin, Renault, McLaren o Ferrari en Fórmula 1, otro McLaren en la IndyCar, un Toyota en la resistencia o en el desierto de Arabia Saudí. Fernando Alonso ha pilotado bastantes coches a lo largo de su carrera deportiva, a lo que se suman los modelos más exclusivos que tiene en su garaje. Pero el que se le resistió fue el papamóvil, aunque pudo hacerlo en el año 2011 durante una visita de Benedicto XVI a Madrid.
En ese momento, una persona cercana al Papa y responsable de la organización de aquella visita a la capital propuso que fuese Alonso el que condujera el coche del Papa. La propuesta era firme y llegó a ser discutida en una reunión con responsables de seguridad, pero finalmente no salió adelante por ser demasiado arriesgada para un dispositivo de estas características. Ahora se cumplen 15 años de esa anécdota.
1Cuando Alonso estuvo a punto de conducir el papamóvil
Ocurrió durante los preparativos de la Jornada Mundial de la Juventud de 2011, celebrada en Madrid. El evento reunió a miles de personas y, como era de esperar, obligó a desplegar uno de los mayores operativos de seguridad vistos en España en esos años.
Tanto por la presencia del Papa Benedicto XVI, como porque había representantes de la Policía Nacional, Guardia Civil, DNI, Casa Real, Presidencia del Gobierno y otros organismos implicados en la visita.
Fue en una de las reuniones que ahora recuerda Yago de la Cierva, uno de los coordinadores del viaje del Papa en ese momento, pues alguien propuso que Alonso condujera el papamóvil. Era una de las figuras españolas más reconocibles en ese momento, tenía una buena imagen y cualquiera de sus apariciones públicas era noticia.
Además, en ese momento el asturiano ya había conseguido sus dos títulos mundiales y venía de conseguir el subcampeonato el año anterior con Ferrari. Y lógicamente, los lazos de la Scuderia con Italia también sumaron un argumento de peso a la idea. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que no tenía demasiado sentido. La visita del Papa buscaba acercarse a la gente y mostrar cercanía, pero las imágenes hubieran dado la vuelta al mundo más por la presencia del bicampeón del mundo de Fórmula 1 que por el propio Benedicto XVI.


