Las Ferrari supercar dominan la subasta Broad Arrow Las Vegas que cierra el calendario de otoño

Una sesión de 92,8 millones de dólares y diez récords mundiales deja a las hiperdeportivas de Maranello como protagonistas absolutas del cierre de temporada. El F50 de 106 millas se quedó por debajo de su estimación pese a superar el récord del modelo en más de cuatro millones.

El Ferrari F50 de 1997 con 106 millas en el odómetro se adjudicó por 18.705.000 dólares, la cifra más alta de la subasta de Broad Arrow en Las Vegas.

No fue una excepción. Las cuatro piezas más caras de la sesión, celebrada el 31 de octubre como socio oficial del Concours at Wynn Las Vegas, fueron hiperdeportivos Ferrari modernos, y tres de ellas fijaron nuevo récord de modelo. La casa declaró 92,8 millones de dólares en ventas y una tasa de adjudicación del 76%, la mayor recaudación registrada nunca en una puja de coches de colección celebrada en la ciudad, según los datos de la propia casa.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: las cuatro piezas más caras del remate fueron hiperdeportivos Ferrari modernos y tres fijaron récord de modelo, en una sesión que sumó 92,8 millones de dólares.
  • No te lo puedes perder: el F50 del lote estrella es el ejemplar 334 de los 349 fabricados, uno de los aproximadamente 25 que se entregaron nuevos en el Reino Unido, y conserva 106 millas desde su salida de fábrica.
  • Cifras y cotización: 18.705.000 dólares frente a los 14.575.000 del récord anterior, logrado por un F50 amarillo en Mecum Monterey 2026; la estimación, por encima de los 20 millones, no se alcanzó.

El F50 con 106 millas que batió su propio récord

El chasis 107165 es el ejemplar número 334 de los 349 F50 que salieron de Maranello y uno de los aproximadamente 25 que se entregaron nuevos en el Reino Unido. Su configuración es la canónica: Rosso Corsa sobre cuero Nero con inserciones Rosso, V12 de 4,7 litros y 513 CV derivado del propulsor de Fórmula 1 de 1990, y cambio manual de seis relaciones con guía en H. Ni hibridación ni doble embrague.

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Lo excepcional no es la ficha, sino el cuentakilómetros: 106 millas, unos 171 kilómetros desde que el coche salió de fábrica. Ese estado de conservación, unido a una procedencia británica compartida por muy pocas unidades, explica el remate. La cifra pulveriza el registro anterior del modelo, los 14.575.000 dólares pagados por un F50 amarillo de 1996 con 7.253 kilómetros en Mecum Monterey 2026: el récord del F50 subió más de cuatro millones en pocos meses.

Ahora bien, el dato que mejor retrata el momento no es la plusmarca, sino lo que la rodeó. La estimación de la casa hablaba de más de 20 millones de dólares y el coche no llegó. Broad Arrow apuntó alto y el mercado respondió con un récord histórico y, al mismo tiempo, con una negativa a pagar cualquier precio. Ambas cosas, en la misma puja y sobre el mismo capó.

Un récord que se queda corto es la señal más elocuente de un mercado que distingue entre el entusiasmo y el capricho.

Del Daytona SP3 al Enzo: la escalera de las hiperdeportivas

El segundo mejor resultado correspondió a un Ferrari Daytona SP3 de 2025 que cambió de manos por 18.540.000 dólares. Un solo propietario, 81 millas y pintura Verde Francesca sobre un habitáculo bicolor en Nero Alcantara y Mustard Aunde Jeans. Es el mejor resultado del modelo en puja pública si se excluye el ejemplar benéfico que alcanzó 26 millones en Monterey 2025, una venta solidaria que no compite en la misma liga.

El LaFerrari de 2014, con 5.439 millas y especificación estadounidense, se remató en 8.805.000 dólares y arrebató el récord del modelo a la marca anterior por apenas 110.000 dólares: la plusmarca previa se había fijado en una puja de RM Sotheby’s en Monterey. Es la clase de margen que revela hasta qué punto el coleccionista paga por el último dígito cuando el coche es el correcto.

El contraste llegó con el Ferrari Enzo de 2003. Rojo, especificación americana, una vida repartida entre Europa y Estados Unidos y 17.159 millas en el contador. Se vendió por 6.550.000 dólares, dentro de la estimación de 6,5 a 8,5 millones, pero como el Enzo más barato del año. La diferencia con las tres joyas que lo precedieron no está en la rareza, sino en el uso.

En total, la sesión registró diez nuevos récords mundiales de subasta. Conviene leerlos con la tasa de adjudicación del 76% en la mano: cuando una casa vende tres de cada cuatro lotes y aun así firma diez plusmarcas, la conclusión se impone. Lo excepcional encontró comprador a cualquier precio; el resto, no.

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Lo que la escalada del F50 revela del mercado

Merece la pena mirar la serie completa. En 2024, el récord del F50 en puja pública era de 5.005.000 dólares. En los dos últimos años, diez ejemplares han superado esa cifra, y solo en 2026 cuatro F50 han rebasado los diez millones en otras tantas subastas. El dato que ordena todo lo demás es este: únicamente ocho F50 han superado los seis millones en pública subasta, y tres de ellos salieron a la venta en enero de este mismo año.

El paralelismo con el Enzo resulta revelador. En 2015, un Enzo de 2005 que había pertenecido al Papa fijó el récord del modelo en seis millones. Pasaron once años hasta que un segundo Enzo rebasó los cinco millones; después, cuatro lo hicieron en un solo mes, en enero de 2026. Las revalorizaciones de las hiperdeportivas de Maranello no son graduales: avanzan a saltos, cuando una generación de coleccionistas decide que el coche de su póster ya está a su alcance.

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El F50 no se ha revalorizado tanto como ha cambiado de categoría: hoy se compra como se compra un cuadro, no como se compra un coche.

Hay otra lectura, más prosaica, que el resultado del Enzo deja al descubierto. Las tres primeras posiciones las ocuparon coches con 106, 81 y 5.439 millas; la cuarta, uno con 17.159. El diferencial no se explica por la producción ni por el palmarés, sino por el delivery mileage, ese concepto anglosajón que designa el ejemplar prácticamente intacto desde su entrega. En el segmento de las hiperdeportivas modernas, el odómetro pesa más que el historial.

Queda por resolver si el F50 está caro a estos niveles. Los 18.705.000 dólares equivalen a unos 16 millones de euros al cambio actual, una cifra que hace una década habría parecido una broma. Pero el modelo acumula argumentos difíciles de discutir: es el último hiperdeportivo de Maranello con cambio manual de varillaje, heredero directo de un motor de Fórmula 1 y construido en una serie de 349 unidades. En un mercado que ha convertido la mecánica analógica en objeto de culto, ese pedigrí se paga.

La próxima prueba de fuego aparece ya en los catálogos. En la cita londinense de RM Sotheby’s figura un Daytona SP3 de 2022 con una estimación de entre 7,5 y 9,5 millones de libras, el primer test serio para un modelo cuyas ventas se han movido hasta ahora en otra órbita. Si el resultado acompaña, el segmento consolidará lo que Las Vegas acaba de insinuar: las hiperdeportivas modernas han dejado de ser coches de segunda mano con pedigrí para convertirse en el activo más codiciado del coleccionismo contemporáneo.

Ningún F50 está anunciado en subasta a corto plazo. Los 18.705.000 dólares quedarán como referencia durante meses, y con ellos una constatación incómoda para quien aún las considere simple chatarra de lujo: el mercado ya no discute el valor de estas máquinas, solo negocia cuánto. Más contexto sobre el modelo, en la ficha histórica del F50.

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