Durante más de una década, el litio ha sido el rey indiscutible en el mundo de las baterías. Desde smartphones hasta coches eléctricos, todo gira en torno a este mineral. Sin embargo, su protagonismo empieza a tambalearse. La razón no es otra que la aparición de una alternativa que promete revolucionarlo todo: las baterías de sodio.
El sodio, un elemento mucho más abundante y barato, se perfila como el nuevo protagonista en la electrificación del automóvil. Y no es una promesa lejana. Fabricantes y empresas tecnológicas ya están trabajando en su implementación real. El objetivo es claro: reducir costes, aumentar la sostenibilidad y, sobre todo, abaratar el precio final de los coches eléctricos.
4El impacto directo en el precio de los coches
Aquí es donde llega el dato más importante para el consumidor: el precio. Las baterías representan aproximadamente el 40% del coste total de un coche eléctrico.
Si conseguimos reducir el coste de la batería en torno a un 30%, el impacto en el precio final del vehículo puede ser enorme. Esto significa coches eléctricos mucho más accesibles, acercando la electrificación a un público mucho más amplio.
No se trata solo de ahorrar unos cientos de euros. En algunos casos, la diferencia podría ser de miles, lo que cambiaría completamente las reglas del juego en el mercado automovilístico.


