Durante más de una década, el litio ha sido el rey indiscutible en el mundo de las baterías. Desde smartphones hasta coches eléctricos, todo gira en torno a este mineral. Sin embargo, su protagonismo empieza a tambalearse. La razón no es otra que la aparición de una alternativa que promete revolucionarlo todo: las baterías de sodio.
El sodio, un elemento mucho más abundante y barato, se perfila como el nuevo protagonista en la electrificación del automóvil. Y no es una promesa lejana. Fabricantes y empresas tecnológicas ya están trabajando en su implementación real. El objetivo es claro: reducir costes, aumentar la sostenibilidad y, sobre todo, abaratar el precio final de los coches eléctricos.
3Más baratas, pero también más seguras
Otro de los grandes argumentos a favor del sodio es la seguridad. Las baterías tradicionales de litio pueden sufrir problemas de sobrecalentamiento o incluso incendios en condiciones extremas.
En cambio, las baterías de sodio presentan una mayor estabilidad térmica y menor riesgo de fuga térmica. Esto las convierte en una opción especialmente interesante para vehículos eléctricos, donde la seguridad es un factor clave.
Además, funcionan mejor en temperaturas extremas, especialmente en frío, donde las baterías de litio suelen perder rendimiento. Esto abre la puerta a su uso en mercados donde hasta ahora el coche eléctrico tenía más dificultades.


