Nuria (45), enfermera: «Si estas embarazada y conduces, sigue estos consejos»

Conducir durante el embarazo genera muchas dudas sobre seguridad y comodidad.

Estar embarazada es una etapa llena de cambios, emociones y, sobre todo, muchas preguntas. Una de las dudas más frecuentes que aparecen en la consulta es si se puede seguir llevando una vida normal al volante.

La respuesta corta es que sí, pero la respuesta larga implica conocer una serie de pautas que garantizan tu bienestar y el de tu bebé. Como profesional de la salud y apasionada del motor, Nuria quiere compartir todo lo que necesitas saber para que tus trayectos sigan siendo seguros y cómodos.

Conducir durante el embarazo es posible y seguro

conductora embarazada en coche
Fuente propia/ IA

Muchas mujeres sienten cierta inseguridad cuando ven que su cuerpo empieza a cambiar, y es algo lógico. Sin embargo, el cuerpo está diseñado para afrontar un embarazo de forma natural. Si tu gestación se desarrolla sin complicaciones, no hay ninguna razón que impida ponerte al mando de tu vehículo. En España, la normativa de tráfico no establece un límite de meses para dejar de conducir. El criterio principal que debes seguir es tu propia comodidad y, por supuesto, tu capacidad para mantener la concentración necesaria en la carretera.

Publicidad

Mientras te sientas bien y mantengas tus facultades intactas, el coche puede seguir siendo tu gran aliado para la movilidad diaria estando embarazada. Eso sí, es fundamental escuchar a tu cuerpo. Habrá días en los que te sientas con mucha energía y otros en los que el cansancio te pida un descanso. La clave está en no forzar la situación y entender que conducir requiere un esfuerzo físico y mental que ahora compartes con la creación de una nueva vida.

Aunque puedes conducir durante casi todo el proceso, los expertos en salud señalan dos momentos clave donde hay que extremar las precauciones. El primero de ellos es el trimestre inicial. Durante estos tres primeros meses, el feto tiene menos protección de líquido amniótico y está más expuesto ante cualquier impacto. Un golpe frontal fuerte, por ejemplo, podría provocar problemas que derivarían en una menor llegada de oxígeno al bebé. Además, en esta etapa suelen aparecer las náuseas y una somnolencia muy acusada que pueden afectar a tu atención.

El segundo momento crítico llega en el tercer trimestre, en especial en las últimas semanas. Aquí el problema es más mecánico y físico. El volumen de la tripa es considerable y esto dificulta la movilidad y la comodidad frente al volante. Además, cualquier frenazo brusco o un pequeño percance podría desencadenar un parto prematuro debido a la presión. También existe el riesgo de que el bebé sufra algún tipo de traumatismo contra los huesos de tu propia pelvis si ocurre una colisión. Por ello, conviene ser mucho más precavida cuando el momento del parto se aproxima.

Cómo usar el cinturón de seguridad de forma correcta

mujer embarazada cinturón
Fuente propia

El mito de que las embarazadas no deben llevar cinturón es falso y muy peligroso. Desde el año 2006, el uso del cinturón de seguridad es obligatorio para todas las mujeres gestantes en España. Es el elemento de seguridad pasiva más importante que tienes, ya que es el único freno real para tu cuerpo si sufres un impacto. La cuestión no es si debes llevarlo, sino cómo debes ponértelo para que sea efectivo y no dañe al bebé.

La banda inferior del cinturón nunca debe ir situada sobre tu tripa. Tienes que colocarla por debajo del abdomen, ajustándola lo mejor posible a los huesos de tus caderas. Por otro lado, la banda diagonal debe pasar sobre tu hombro, cruzando el pecho justo entre las mamas, sin apoyarse directamente sobre ellas y rodeando la barriga.

Es vital que ninguna de las bandas quede floja o con holguras. Si el cinturón está bien colocado, en caso de accidente la presión se repartirá por las zonas más resistentes, protegiendo la zona blanda donde se encuentra el pequeño.

Publicidad

Cualquier mujer que haya conducido con una tripa prominente sabe que mantener el cinturón en su sitio es una tarea casi imposible. La banda inferior tiende a subirse hacia el estómago todo el rato. Esto no solo es molesto, sino que se convierte en una distracción peligrosa porque acabas soltando el volante para recolocarte la cinta cada dos minutos. Para solucionar este problema, lo más recomendable es utilizar un adaptador homologado para embarazadas. Estos dispositivos se fijan al asiento y mantienen la banda pélvica siempre en la parte baja, evitando que se desplace hacia arriba.

Lo mejor de estos sistemas es que no alteran el funcionamiento del cinturón de tres puntos del coche, simplemente ayudan a que la geometría sea la adecuada para tu nuevo estado. Lo ideal es empezar a usarlos desde el segundo mes, ya que cuanto antes te acostumbres a ellos, más natural te resultará su uso cuando la tripa crezca de verdad. Evita, eso sí, los prolongadores de cinturón que añaden piezas metálicas o de plástico adicionales, ya que algunos estudios indican que pueden debilitar la sujeción real del sistema de retención.

Publicidad

La importancia de la hidratación y los descansos

adaptador cinturón embarazada Amazon
Fuente: Amazon

El embarazo hace que te canses mucho más rápido y que tu circulación sanguínea sea más pesada. Por eso, es obligatorio realizar paradas frecuentes, mucho más que cuando no estabas esperando un hijo. Aprovecha estas pausas para caminar un poco, estirar las piernas y activar la circulación. Esto evitará que se te hinchen los tobillos y reducirá el riesgo de calambres mientras conduces.

Además de moverte, aprovecha para ir al baño con frecuencia y para hidratarte bien. Llevar una botella de agua siempre a mano es fundamental. También es bueno llevar algo de comida ligera, como frutos secos o una pieza de fruta. Los niveles de azúcar en las embarazadas pueden fluctuar y sufrir un pequeño bajón de energía mientras vas por la autopista puede ser muy peligroso. Llevar ropa holgada y un calzado que te sujete bien el pie, pero que no te apriete, marcará la diferencia entre un viaje agradable y una tortura.