Durante más de una década, el litio ha sido el rey indiscutible en el mundo de las baterías. Desde smartphones hasta coches eléctricos, todo gira en torno a este mineral. Sin embargo, su protagonismo empieza a tambalearse. La razón no es otra que la aparición de una alternativa que promete revolucionarlo todo: las baterías de sodio.
El sodio, un elemento mucho más abundante y barato, se perfila como el nuevo protagonista en la electrificación del automóvil. Y no es una promesa lejana. Fabricantes y empresas tecnológicas ya están trabajando en su implementación real. El objetivo es claro: reducir costes, aumentar la sostenibilidad y, sobre todo, abaratar el precio final de los coches eléctricos.
5Los desafíos que aún debe superar el sodio
No todo son ventajas. Las baterías de sodio todavía tienen algunos retos por delante. El principal es su menor densidad energética en comparación con las mejores baterías de litio.
Esto significa que, a igualdad de tamaño, almacenan menos energía, lo que puede traducirse en menor autonomía. Por eso, en una primera fase, es probable que se utilicen en coches urbanos, vehículos pequeños o soluciones de movilidad más asequibles.
Sin embargo, la evolución tecnológica está siendo rápida. Los avances recientes ya han permitido acercarse a las prestaciones de otras baterías, y todo apunta a que esta brecha seguirá reduciéndose en los próximos años.


