El Rally de Finlandia dio un vuelco inesperado este sábado cuando Sébastien Ogier, líder destacado, sufrió un aparatoso accidente que dejó a Sami Pajari con el camino despejado hacia la que podría ser su primer triunfo en casa y el segundo consecutivo para el joven finlandés.
El vuelco de Ogier que lo cambió todo
Ogier dominaba la prueba con 20,9 segundos de ventaja cuando, en la especial 17, su Toyota GR Yaris Rally1 se salió de la trazada, dio varias vueltas de campana contra los árboles y obligó a cancelar el tramo. El actual campeón del mundo y su copiloto suplente, Julien Ingrassia, resultaron ilesos aunque fueron trasladados al hospital para un chequeo de precaución. El impacto fue tan violento que la dirección de carrera cortó la especial inmediatamente.
“Fue muy aterrador ver a Seb y Julien; nunca quieres ver algo así”, señaló Oliver Solberg ante los micrófonos de Motorsport.com. El sueco, que heredó la segunda plaza, fue testigo del incidente y supo capitalizar la situación para situarse a 46,6 segundos del nuevo líder.
Pajari, un líder inesperado pero sólido

Con Ogier fuera de combate, Pajari tomó el mando con una renta que le permite encarar el domingo con cierta tranquilidad. El finlandés, que ya sabe lo que es ganar en el WRC tras imponerse en Estonia hace dos semanas, no ocultó su alegría aunque mantuvo la cautela: “He controlado la velocidad, he disfrutado de la especial, pero aún quedan dos pasadas largas y cualquier cosa puede pasar”. Incluso bromeó cuando le preguntaron por el liderato: “No te oigo”.
Detrás, el líder del campeonato, Elfyn Evans, protagonizó una jornada agónica. Perdió más de minuto y medio al volcar en la especial matutina, pero una reparación milagrosa de su equipo en la asistencia de mediodía le permitió seguir en carrera y remontar hasta la tercera plaza (+1m36,3s). “Les debo a los mecánicos el seguir aquí”, reconoció a Motorsport.com. Adrien Fourmaux, cuarto, apretó hasta igualar sus tiempos con el galés, mientras que Thierry Neuville, sexto, sufrió un pinchazo que le hizo ceder la quinta posición en la última especial del día.
La retirada de Ogier abre una oportunidad que Pajari no puede desaprovechar. El domingo, el finlandés deberá gestionar la presión del líder ante su público.
El domingo solo restan dos pasadas al tramo de Himos-Jämsä y, como ha demostrado esta jornada, cualquier error puede ser fatal. Los 46,6 segundos sobre Solberg deberían bastar si Pajari mantiene la cabeza fría, pero correr en casa ante decenas de miles de aficionados no es cualquier cosa.
Análisis de Impacto Motor16
Lo que está en juego va más allá del resultado puntual. Toyota lleva años dominando el Rally de Finlandia y perder a un séptimo triunfo consecutivo por un accidente de su principal baza habría sido un golpe durísimo. Pajari, con apenas 23 años y dos temporadas en la categoría reina, se convierte en la cara más prometedora de la factoría japonesa y deja entrever que el relevo generacional está más cerca de lo que muchos esperaban.
El accidente de Ogier, además, inyecta incertidumbre al campeonato. Evans, que sigue líder con un colchón cómodo, sabe que una victoria de Pajari—y la nulidad de puntos del francés—podría reabrir la lucha si el finlandés encadena podios en las citas restantes. De hecho, según la clasificación oficial del WRC, el margen del galés con el resto es suficiente, pero cada fin de semana sin que Ogier sume puntos cambia la narrativa del título.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en los tramos fineses, donde la velocidad media y las pistas rodeadas de árboles dejan poco margen de error. La decisión de cancelar la especial tras el accidente fue inmediata, una señal de que la FIA no quiere arriesgar. Mañana, con apenas 33 kilómetros cronometrados, Pajari tiene todo a su favor. Pero en Finlandia, la presión de un público entregado puede ser más densa que la gravilla. La primera victoria en casa nunca se olvida, y Sami Pajari está a solo dos especiales de escribir un capítulo dorado en la historia del rally finés.


