Las cinco rutas en coche por Cerdeña que van de Alghero a la Barbagia: mar y montaña en un solo viaje

La red sarda de carreteras suma casi 10.000 kilómetros y une calas turquesas con pueblos de montaña sin pagar peajes. Cinco trazados entre Alghero y la Barbagia bastan para entender por qué conducir en esta isla es distinto.

Cerdeña reúne casi 10.000 kilómetros de carreteras entre calas turquesas y montañas de granito, sin peajes y con una densidad de tráfico que desaparece en cuanto se dejan atrás las playas más turísticas. Para la prensa italiana del motor, esta combinación convierte a la isla en uno de los escenarios más singulares de Europa para viajar con coche. Las cinco rutas que van del eje de Alghero a la Barbagia resumen ese atractivo: mar esmeralda, bosques, acantilados y pueblos de tradición pastoril en un mismo viaje.

Del mar de Alghero a la montaña de la Barbagia: las cinco rutas

La primera ruta, entre Alghero y Bosa, recorre unos 50 kilómetros por la SP105 y la SP49, paralela a la Riviera del Coral. El asfalto no es siempre impecable, pero la ausencia casi total de tráfico y la sucesión de curvas bien dibujadas compensan cualquier tramo irregular. El paisaje se reparte entre el Mar Tirreno y el macizo del Montiferru, con un cierre a la altura de la desembocadura del río Temo. Allí espera Bosa, una ciudad de casas encaladas y fachadas de colores, antigua plaza real aragonesa y sede del castillo de los Malaspina.

La mítica SS125, conocida como la ‘orientale sarda’, une Costa Rei y Palau a lo largo de unos 300 kilómetros. Es el trazado que mejor expone la fachada más recortada de la isla: arenales, campos y paredes de roca se suceden sin apenas transición. El tramo que atraviesa Dorgali y roza el golfo de Orosei justifica por sí solo el viaje. Después de la larga playa de San Teodoro, la mole de Tavolara introduce el cambio cromático que anticipa la Costa Smeralda.

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En el interior de la Gallura, la SS133 lleva desde Tempio Pausania, la llamada ciudad de piedra, hasta San Antonio di Gallura. Al salir del casco urbano aparecen el macizo del Monte Limbara, los bosques de encinas y las formaciones graníticas redondeadas que conviven con los viñedos. En el camino se puede visitar el Nuraghe Majori, escondido entre alcornoques y conocido por las colonias de murciélagos de herradura que lo habitan.

El sur aporta la ruta más corta y quizá la más intensa: la SP71 entre Piscinni y la Torre di Chia recorre solo 25 kilómetros, pero alterna subidas y bajadas desde las que se asoman calas como Tuerredda, Cala Cipolla, Su Giudeu y Sa Colonia. Son playas de arena fina y aguas transparentes, muy frecuentadas por quienes combinan el viaje en carretera con el baño. Pasada la torre, la SS195 desvía hacia Domus de Maria y Teulada para adentrarse en el interior meridional.

Conducir en Cerdeña no es desplazarse: es cambiar de paisaje cada pocos kilómetros sin que el peaje ni el tráfico interrumpan la secuencia.

La quinta ruta, la SS389 entre Mamoiada y Fonni, asciende hasta los 1.000 metros de altitud. Es la lectura más pura de la Barbagia: bosques densos, pastos, pendientes montañosas y vistas privilegiadas al macizo del Gennargentu. Si el viajero amplía el recorrido hasta Orgosolo y Ottana, el paisaje se vuelve también narrativa. Los murales sociales de Orgosolo y las máscaras de Boes y Merdules, que cada carnaval representan la lucha entre el hombre y la naturaleza, concentran la identidad festiva de la comarca.

Cómo se lee el mapa desde España

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Para el conductor español, Cerdeña se mueve en una escala conocida pero con matices. No hay autopistas de peaje y la red de carreteras estatales y provinciales rodea la isla y penetra en el interior por trazados que se parecen a las secundarias españolas de montaña o de costa. La diferencia está en la baja densidad de población: basta alejarse unos kilómetros de los polos turísticos para rodar con tráfico escaso. Ese vacío relativo transforma cada trayecto en una experiencia próxima al viejo turismo de carretera, el que no mide el viaje en horas sino en paradas.

La comparación con España también ayuda a calibrar la exigencia de la conducción. Tramos como la SS125 en la fachada oriental o la subida de la SS389 a Fonni piden adelantamientos medidos y atención a la orografía, sobre todo con el coche cargado. El asfalto, aun con tramos mejorables, mantiene una calidad razonable en la mayoría de los recorridos citados por la prensa italiana. Conviene llevar combustible con margen en las zonas montañosas y no confiar en la cobertura móvil para elegir desvíos improvisados.

El atractivo final es la combinación de mar y montaña en un solo viaje. En lugar de elegir entre costa o interior, el road trip por Cerdeña permite dormir en Alghero o en la Costa Rei, subir por la mañana al Gennargentu y bajar por la tarde a una cala del sur. Esa alternancia es menos frecuente de lo que parece en los destinos mediterráneos y convierte a la isla en una escapada de una semana para el viajero español que busca un recorrido con coche propio o de alquiler.

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📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: casi 10.000 kilómetros de carreteras sin peajes, con cinco trazados litorales y de montaña que van de los 25 a los 300 kilómetros.
  • Consejo práctico: combina al menos una ruta litoral con otra de montaña y reserva horario diurno para la SS125 y la SS389; el tráfico apenas lastra, pero el paisaje se disfruta más con luz natural.
  • Así te afecta: para el conductor español, Cerdeña es un destino cercano y sin peajes que exige, a cambio, una conducción más pausada y una planificación básica del repostaje.