La ordenanza de la ZBE de Mérida ya es oficial: los coches sin etiqueta tendrán solo ocho accesos al mes. Superar ese límite o circular sin autorización se castigará con multas de 200 euros cuando el sistema de control esté a pleno rendimiento.
El texto definitivo se acaba de publicar en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, después de que el Pleno del Ayuntamiento lo aprobara el pasado mayo. La Zona de Bajas Emisiones de Mérida ocupará el centro histórico y echará a andar el próximo verano. No llega sola: entra en el grupo de ciudades que ya han restringido su casco antiguo al tráfico más contaminante.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: Mérida fija cómo se controlará el acceso a su centro histórico y se suma a las ciudades españolas con zona restringida.
- Cómo te afecta: si tu coche tiene etiqueta B, C, ECO o 0, entras sin trámite; si no tiene ninguna, necesitarás permiso y tendrás un tope de ocho al mes.
- Puntos clave y plazos: la ordenanza ya está publicada en el Boletín Oficial de Badajoz, la ZBE funcionará el próximo verano y la multa de 200 euros se aplicará cuando el sistema sancionador esté operativo.
Quién puede entrar y quién necesita permiso
La ZBE se concentra en pleno centro histórico. El perímetro abarca calles como Santa Eulalia, José Ramón Mélida, Cervantes, Moreno de Vargas y Trajano, además de plazas tan conocidas como España, Puerta de la Villa, Santa Clara y Santo Domingo. Quien circule por ahí debe tener claro en qué grupo está su coche.
Dentro de ese ámbito podrán circular y estacionar sin ningún trámite los vehículos con distintivo ambiental B, C, ECO o 0. La etiqueta de la DGT se pide una sola vez y no caduca, así que la mayoría de los turismos recientes están cubiertos.
- B: turismos y furgonetas de gasolina matriculados a partir de 2001 y diésel desde 2006.
- C: gasolina desde 2006 y diésel desde 2014, el grueso del parque actual.
- ECO: híbridos, coches de gas y vehículos con autonomía limitada.
- 0: eléctricos e híbridos enchufables de mayor autonomía.
La ordenanza añade una excepción que conviene no perder de vista: también entran sin condiciones los vehículos incluidos en el padrón municipal del impuesto de circulación de Mérida. Eso deja fuera de la restricción a los coches sin etiqueta cuyo titular paga el impuesto de circulación en la ciudad, aunque no luzcan ningún distintivo en el parabrisas.
En Mérida, la etiqueta no será el único pasaporte: los vehículos del padrón municipal del impuesto de circulación también podrán entrar sin pedir permiso.
Para los casos puntuales, la norma abre la puerta a las autorizaciones. Se podrán solicitar hasta ocho permisos de acceso al mes, pensados para comerciantes, residentes de las calles afectadas, propietarios, trabajadores y vehículos de carga y descarga, aunque el coche no esté registrado en Mérida. El texto no aclara todavía cómo se pedirán ni con cuánta antelación.
Cuánto cuesta la multa y cómo evitar el error
Entrar por equivocación no se sanciona al instante. La ordenanza concede un margen de 30 minutos para abandonar la zona sin que se tramite ninguna multa. Pasado ese tiempo, la situación cambia por completo.
Una vez que el sistema de control funcione a pleno rendimiento, acceder o circular sin cumplir los requisitos será una infracción grave castigada con 200 euros. El texto municipal no detalla, de momento, ningún descuento por pronto pago ni una pérdida de puntos, algo que sí aparece en otro tipo de sanciones de tráfico.
En la práctica, la ordenanza reparte a los conductores en tres grupos bien distintos.
- Acceso libre: coches con etiqueta B, C, ECO o 0 y vehículos del padrón municipal del impuesto de circulación.
- Autorización temporal: hasta ocho permisos al mes para comerciantes, residentes, trabajadores y carga y descarga.
- Sin permiso: cualquier otro vehículo, con un margen de 30 minutos para salir antes de la multa.
Qué queda por concretar y cómo lo hacen otras ciudades
Mérida se suma a una lista cada vez más larga. La normativa estatal de cambio climático obliga a los municipios de más de 50.000 habitantes a contar con una zona de bajas emisiones, y la capital extremeña ronda ese umbral de población. La zona de bajas emisiones deja de ser una excepción para convertirse en la norma en las ciudades medianas.
Lo relevante es que cada ayuntamiento diseña su propio modelo. Madrid, Barcelona o Sevilla aplican reglas que no coinciden entre sí, y lo que vale en el centro de una ciudad puede no valer en la de al lado. Hay zonas que prohíben directamente la entrada a los coches sin etiqueta; Mérida, en cambio, ha preferido limitar los accesos en lugar de vetarlos.
Queda por concretar la fecha exacta de arranque —el documento habla del próximo verano— y el momento en que el sistema sancionador empezará a multar con normalidad. Hasta entonces, los conductores tienen margen para informarse y ponerse al día. Conviene comprobar si el vehículo figura en el padrón del impuesto municipal y tener claro cuántos permisos mensuales quedan disponibles. Antes de que lleguen las primeras sanciones, la información oficial de la DGT permite saber qué etiqueta corresponde a cada coche. Cuando la ZBE eche a andar, los 30 minutos de cortesía serán la única red de seguridad.

