El remolque-batería de 575 kWh que convierte un camión diésel en un camión eléctrico híbrido y un 85% menos de emisiones

El sistema de Revoy añade un eje eléctrico intercambiable de 575 kWh, 13 pies de longitud y 9,9 toneladas, que se acopla entre la tractora y el remolque. El cambio de batería en menos de cinco minutos en hubs de carretera permite electrificar flotas sin sustituir los camiones dié

El remolque-batería que acaba de presentar la startup californiana Revoy añade 575 kWh de capacidad y un eje eléctrico auxiliar que se acopla entre la tractora y el remolque sin necesidad de modificar el motor diésel. La solución convierte cualquier camión pesado en un híbrido enchufable con un recorte de emisiones de hasta un 85% y reduce el consumo de combustible a la cuarta parte en trayectos regionales.

Según los datos facilitados por la compañía, el dolly eléctrico mide 3,96 metros de largo y pesa 9.979 kg. En su interior aloja una batería de litio-ferrofosfato (LFP) que alimenta un eje motriz eléctrico encargado de hacer el trabajo pesado.

Un eje eléctrico de 575 kWh que se acopla sin tocar el motor

Cuando el conductor pisa el acelerador, el sistema lee la demanda de carga y conecta el motor eléctrico para aliviar al motor diésel. De este modo, el propulsor de combustión apenas trabaja en las fases de mayor exigencia, lo que dispara la eficiencia global. En las frenadas, el motor funciona en modo regenerativo para recargar la batería y, al mismo tiempo, ayudar a detener el conjunto.

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El remolque eléctrico incluye además sistemas de seguridad activa que protegen contra vuelcos, balanceos y tijera, y puede equipar detección de ángulo muerto y marcha atrás automática. La idea, según Ian Rust, cofundador y antiguo ingeniero de Cruise, es “usar la robótica para cambiar la fuente de combustible, en lugar de retirar al conductor”.

Ficha técnica esencial

  • Capacidad de batería: 575 kWh (química LFP).
  • Autonomía eléctrica: 200-250 millas (322-402 km) con carga completa.
  • Tiempo de intercambio: menos de 5 minutos en hubs especializados.
  • Peso y dimensiones: 9.979 kg; 3,96 m de longitud.
  • Reducción de emisiones: hasta un 85%.
  • Consumo híbrido: 6,7-11,8 L/100 km (20-35 mpg), pudiendo llegar a 5,9 L/100 km en rutas inferiores a 240 km.

Las cifras de consumo hablan solas: mientras un camión diésel convencional ronda los 29-39 L/100 km, el sistema Revoy permite registrar consumos de 6,7 a 11,8 L/100 km en uso real. En recorridos cortos de menos de 240 km, el consumo baja hasta 5,9 L/100 km, un valor que hasta ahora solo se veía en turismos.

El motor eléctrico asume la carga en aceleración y convierte la frenada en energía, manteniendo el diésel en un régimen de mínima exigencia.

Esa mejora se traduce en ahorros de combustible muy significativos, especialmente cuando el diésel supera los 1,6 €/litro. Según Revoy, el promedio de consumo diésel-híbrido puede subir de 6-8 mpg (29-39 L/100 km) a 20-35 mpg (6,7-11,8 L/100 km).

Suscripción y despliegue: menos de cinco minutos por parada

En lugar de vender el equipo, Revoy lo ofrece en modalidad de suscripción mensual. El operador paga por milla recorrida y no asume el coste de adquisición del remolque, que ronda los dos o tres veces el de un camión diésel completo. El intercambio de baterías se realiza en hubs de carretera en menos de cinco minutos, evitando las esperas de carga de los camiones eléctricos puros.

Tras una prueba piloto de un año con Ryder System Inc., la compañía inicia su primer despliegue comercial en 2026 en Oregón, con un tramo de 320 km cerca de Portland y cuatro remolques de primera generación. La financiación total asciende a 41 millones de dólares (unos 37 millones de euros) y ya se trabaja en una segunda generación más ligera, que mantendrá la misma autonomía eléctrica.

El reto de la carga y la electrificación de flotas sin cambiar de camión

La propuesta de Revoy resuelve uno de los mayores frenos del camión eléctrico: el precio de adquisición y la infraestructura de carga. Al convertir cualquier tractora diésel en un híbrido enchufable con acople rápido, se puede reducir la huella de carbono de la flota sin inversiones millonarias en nuevos vehículos. Además, el intercambio de baterías en cubos de autopista elimina la ansiedad de autonomía y los tiempos muertos.

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Claro que la tecnología no es perfecta. El remolque añade casi diez toneladas de peso y tres metros de longitud al conjunto, lo que penaliza levemente la carga útil y la maniobrabilidad. Pero para el transporte regional de larga distancia, donde cada parada cuenta, la promesa de recortar un 85% las emisiones y multiplicar la eficiencia diésel por cuatro puede convencer a más de un gestor de flotas.

Con 3 millones de camiones pesados matriculados solo en Estados Unidos, que emiten 300 millones de toneladas de CO₂ al año, la electrificación parcial que ofrece Revoy podría arañar una parte sustancial de ese mercado sin necesidad de esperar a que las baterías de estado sólido o los megacargadores lleguen a la logística pesada. El primer despliegue en Oregón dará las claves de si este exoesqueleto eléctrico es realmente escalable.

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