El reciclaje de baterías de coches eléctricos logra que las usadas sean mejores que las originales

Investigadores de la Universidad de California San Diego convierten baterías LFP usadas en LMFP con mayor densidad energética. El proceso reduce costes y promete revolucionar la segunda vida de los acumuladores de litio.

Imagina que la batería gastada de tu coche eléctrico pudiera reciclarse para convertirse en una nueva, pero con más autonomía que la que tenía cuando la compraste. Eso es exactamente lo que ha logrado un equipo de la Universidad de California en San Diego. Han desarrollado un sistema que transforma directamente las baterías LFP usadas en un material más avanzado: el LMFP (litio-manganeso-ferrofosfato). Y lo más sorprendente: las pruebas muestran que las baterías recicladas rinden mejor que las originales.

Qué son las baterías LFP y por qué copan la mitad del mercado

Las baterías LFP (litio-ferrofosfato) se han convertido en la opción preferida de muchos fabricantes de coches eléctricos. La razón es triple: son más baratas, no dependen del costoso y polémico cobalto, y aguantan miles de ciclos de carga sin degradarse de forma significativa. Modelos como el Tesla Model 3 de acceso o el BYD Atto 3 las montan de serie.

Sin embargo, tienen una limitación: su densidad energética es menor que la de las baterías NMC (níquel-manganeso-cobalto). Dicho claro: para la misma capacidad, pesan más u ocupan más espacio. Aun así, su seguridad y durabilidad las han convertido en el estándar de facto para el almacenamiento estacionario y los vehículos eléctricos de uso urbano.

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El proceso que convierte una batería usada en una mejor

Hasta ahora, reciclar una batería de litio implicaba procesos agresivos: altísimas temperaturas o baños químicos para separar los materiales. El método de San Diego es mucho más elegante. Empieza desmontando el pack, extrayendo las láminas enrolladas y sumergiéndolas en agua para despegar el material activo del aluminio, que también se recupera.

Tras secar y pulverizar el polvo resultante, se añaden sales de litio, manganeso y fosfato. El desafío era que las estructuras cristalinas del material original y las de los nuevos compuestos eran incompatibles. Para resolverlo, crearon un compuesto intermedio que actúa como puente, permitiendo una distribución uniforme de los átomos durante el calentamiento. Así, parte del hierro se sustituye por manganeso y cada partícula queda recubierta por una fina capa de carbono que mejora la conductividad y la protege.

Las pruebas en laboratorio y en celdas de tamaño real han sido un éxito. El material LMFP resultante ofrece hasta un 15% más de capacidad que el LFP original en igualdad de peso. Y lo hace manteniendo la misma seguridad y longevidad que caracteriza a las baterías de fosfato de hierro.

La clave está en no destruir el material, sino en actualizarlo. Así se ahorra energía y se obtiene un producto superior.

El reciclaje de baterías deja de ser un mero trámite ambiental para convertirse en una oportunidad industrial. Si este método se escala, los fabricantes podrían recuperar los packs viejos de sus clientes y devolverlos al mercado con más autonomía y sin el coste extra de partir de cero. Además, se reduce la dependencia de materias primas críticas como el manganeso, que se añade en pequeñas cantidades, mientras que el litio y el hierro se reaprovechan casi por completo.

El equipo californiano ya ha producido varios kilogramos de material reciclado y ha demostrado que funciona con baterías LFP de distintos fabricantes. El siguiente paso es afinar el proceso para hacerlo aún más eficiente y prepararlo para la producción a gran escala. Si lo consiguen, podríamos estar ante el fin de la diferencia entre reciclar y fabricar desde cero.

Información útil para el conductor

  • Tecnología actual: Las baterías LFP (litio-ferrofosfato) son las más comunes en vehículos eléctricos de acceso, valoradas por su bajo coste y gran durabilidad.
  • Futura química LMFP: Añade manganeso para aumentar la densidad energética sin perder seguridad ni vida útil, y el nuevo reciclaje la hace posible a partir de packs usados.
  • Reciclaje mejorado: El método de la UCSD reduce el consumo energético, evita residuos agresivos y permite obtener baterías recicladas con un 15% más de capacidad.
  • Curiosidad: La Universidad de California San Diego ya ha probado el proceso con baterías reales de varios fabricantes y ha escalado la producción a varios kilogramos.
  • Consejo de Motor16.com: Si conduces un eléctrico, consulta con tu marca los programas de recogida y reciclaje; en unos años este avance podría aumentar el valor residual de tu batería.

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