El Range Rover GT eléctrico ha sido cazado durante una sesión de pruebas en Nürburgring y, por primera vez, las imágenes difundidas a finales de agosto sitúan al SUV de líneas bajas de JLR frente a dos rivales directos: el BMW iX3 y el Audi Q6 e-tron. El dato técnico que define la apuesta es la arquitectura de 800 voltios con soporte para carga en corriente continua de 350 kW.
JLR no ha desvelado todavía la capacidad de la batería, la potencia de cada motor ni la autonomía WLTP. Pero el planteamiento es claro: el GT se venderá inicialmente como eléctrico puro y, más adelante, sumará una variante híbrida gracias a la flexibilidad de la plataforma Electric Modular Architecture (EMA).
La consecuencia para el conductor se lee en minutos de recarga: con 350 kW de potencia DC, un modelo de este segmento puede pasar del 10 al 80 % de batería en una franja que ronda los 20 minutos si la red y la gestión térmica del paquete acompañan. JLR todavía no ha publicado la ventana oficial de recarga del GT.
Un quinto Range Rover que difumina la línea entre berlina y SUV
El GT no llega para sustituir al Velar, sino como el quinto miembro de la familia Range Rover. Durante meses se especuló con un sucesor directo del Velar, pero la marca confirmó en julio que el nuevo modelo amplía la gama sin reemplazar a otro. La silueta recoge rasgos del Velar y del Evoque, aunque con una línea de techo claramente más baja y fluida.
Ese perfil más deslizante no es solo cuestión de estilo. Una menor resistencia aerodinámica se traduce en menos energía consumida a velocidades de autopista y, por tanto, en más kilómetros de autonomía real para una misma batería. A cambio, el diseño de techo recortado condiciona el espacio disponible para la cabeza en las plazas traseras, un dato que habrá que comprobar en la presentación estática.
Las fotos espía confirman que JLR está utilizando como referencia el Audi Q6 e-tron y el BMW iX3, dos SUV eléctricos de corte premium que comparten arquitectura de 800 V en sus versiones más avanzadas. No es una comparación casual: el GT busca posicionarse en esa misma franja técnica.
Las claves técnicas
- Qué es: un SUV eléctrico de líneas bajas que JLR venderá primero como coche eléctrico puro y, más adelante, como híbrido.
- Qué problema resuelve: la arquitectura de 800 V y la carga de 350 kW recortan el tiempo de recarga en corriente continua y reducen las pérdidas térmicas respecto a un sistema de 400 V equivalente.
- Dónde y cuándo llega: se ha confirmado la denominación GT como quinto Range Rover, pero JLR no ha anunciado la fecha de comercialización ni los precios.
Por qué los 800 voltios y los 350 kW cambian la parada de recarga

La clave de la arquitectura de 800 V está en la física del amperaje. Para una misma potencia, duplicar la tensión permite reducir la corriente a la mitad, y eso disminuye las pérdidas por calentamiento en el cable y en la electrónica de potencia. En uso real, un coche de 800 V puede mantener picos de carga elevados durante más tiempo sin que la gestión térmica recorte la potencia.
Es la misma receta técnica que persiguen los SUV eléctricos premium de esta franja, y el hecho de rodar junto al Audi Q6 e-tron y al BMW iX3 confirma que JLR quiere medirse con ese estándar. El GT se suma a esa escuela con un pico declarado de 350 kW en corriente continua, suficiente para exprimir los puntos ultrarrápidos de 400 kW que se están desplegando en las principales rutas europeas.
Hay que recordar la diferencia entre corriente alterna y corriente continua. La cifra de 350 kW corresponde a una recarga pública DC; la carga doméstica en alterna será necesariamente más lenta y dependerá del cargador embarcado que JLR especifique.
Lo que la prueba en Nürburgring anticipa
JLR quiere validar algo más que la velocidad de carga. Rodar en Nürburgring con prototipos camuflados apunta a la puesta a punto de la dirección, la suspensión y la entrega de par de los motores eléctricos. Las imágenes publicadas muestran al GT en movimiento junto a dos rivales alemanes, una práctica habitual para comparar reacciones y compromisos de chasis en condiciones exigentes.
El interior, según el detalle que se aprecia en las capturas, toma referencias del Jaguar eléctrico Type 01: volante de dos radios, instrumentación digital estrecha y una gran pantalla central de infoentretenimiento. Es un salto de silencio y digitalización si se compara con el actual Velar.
La arquitectura de 800 V no es solo una cifra de marketing: es la herramienta que convierte una parada de recarga en una pausa breve y repetible.
Desde el punto de vista del comprador, el GT plantea una decisión interesante. Si la versión eléctrica pura llega primero, quien busque un Range Rover de estética coupé tendrá acceso a una mecánica cero emisiones sin esperar al híbrido. La llegada posterior de la variante híbrida ampliará el alcance comercial en mercados donde la infraestructura de carga no madura al mismo ritmo.
Quedan varios datos por cerrar: capacidad de batería, autonomía WLTP, potencia de los motores y precio en euros. JLR no ha publicado esas cifras, y conviene no convertirlas en especulación. La primera foto de conjunto, con todo, ya deja una conclusión clara: el Range Rover GT eléctrico nace para competir en la franja técnica más exigente del SUV premium europeo.

