Las marmotas y el anticongelante del coche: la amenaza real en los parques nacionales de EE UU

En los parques de Sequoia y Kings Canyon, las marmotas roen los conductos del refrigerante atraídas por el sabor dulce del anticongelante. Extender una lona bajo el coche antes de aparcar es la medida más eficaz para evitar que el olor atraiga a los animalitos.

Las marmotas han convertido el anticongelante de los coches en una amenaza real dentro de los parques nacionales de California. En las zonas altas de Sequoia y Kings Canyon, estos roedores roen los conductos del sistema de refrigeración atraídos por el sabor dulce del etilenglicol y dejan vehículos inmovilizados a decenas de kilómetros del taller más cercano.

El anticongelante, una trampa dulce para la fauna del parque

El fenómeno no es nuevo, pero se repite cada temporada alta. Las autoridades de los parques nacionales de California recomiendan una medida tan sencilla como extraña: extender una lona grande bajo el coche, subirla por los laterales y sujetarla para impedir que el olor del refrigerante se disperse.

El anticongelante contiene etilenglicol, un compuesto con un olor dulzón que también atrae a perros y otros animales. Para una marmota, una fuga mínima o el simple rebose del vaso de expansión equivale a un grifo abierto. El problema es que ingerirlo provoca insuficiencia renal rápida y la muerte del animal.

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Conducir hasta estos parques implica subir con carga alta y baja velocidad durante un buen tramo, sobre todo si se llega desde Los Ángeles o San Francisco. Ese esfuerzo eleva la temperatura del motor y multiplica la probabilidad de pequeñas pérdidas de líquido refrigerante justo en el aparcamiento. Tres señales de alarma ayudan a detectar el riesgo antes de que aparezca la marmota:

  • Charco verdoso o rosado bajo el coche: refrigerante goteando.
  • Olor dulzón cerca del vano motor.
  • Marcas de dientes en manguitos, cables o protecciones inferiores.

En conducción de montaña, el sistema de refrigeración puede expulsar una pequeña cantidad de líquido por el tubo de rebose aunque no exista avería. Ese goteo mínimo basta para que el olor viaje decenas de metros y atraiga a las marmotas desde la maleza.

Lo que parece una imagen cómica esconde un conflicto incómodo: el coche invade el hábitat de la marmota y el anticongelante hace el resto.

Checklist para el viajero español

#Qué llevar / qué hacerDetalle clave
1Lleva una lona gruesaExtiéndela antes de aparcar y súbela por los laterales.
2Revisa manguitos y latiguillosSi gotea refrigerante, las marmotas aparecen antes.
3No dejes comida ni basuraAlimentar a la fauna agrava el conflicto y puede acarrear sanciones.

La lona, una barrera simple que funciona si se monta rápido

El montaje no exige herramientas. Se aparca sobre la lona, se suben los extremos y se atan en los pasos de rueda o en los retrovisores. La tela no es a prueba de dientes, pero retiene el olor y evita que el refrigerante gotee directamente al suelo. Si la marmota no percibe el dulzor, lo más probable es que pase de largo.

No hace falta cubrir todo el coche como si fuera un embalaje industrial. Basta con que la lona sobresalga por los cuatro costados y quede sujeta con las puertas o con gomas. El objetivo no es impedir físicamente la mordedura, sino romper la cadena química que convierte al coche en un reclamo.

La recomendación resulta especialmente útil en zonas como Mineral King, una de las áreas más remotas y altas del complejo. Allí no hay talleres inmediatos ni cobertura fiable, y un manguito mordido puede convertir una jornada de senderismo en una grúa costosa y un día perdido.

Lo que esta historia cuenta sobre la convivencia entre coches y fauna

En España el riesgo con fauna se asocia más al jabalí o al corzo en carretera, no a un roedor que ataca el circuito de refrigeración cuando aparcas. Aun así, el patrón se repite en cualquier espacio natural masificado: más visitantes, más vehículos, más residuos y más contacto entre animales y fluidos del automóvil.

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Las autoridades estadounidenses insisten en no alimentar a las marmotas y en limpiar cualquier derrame de refrigerante. Es una lógica de prevención que también se aplica en los parques europeos con zorros, tejones o garduñas: el olor dulce del anticongelante no distingue continentes y su toxicidad tampoco.

Para el viajero español que alquile un coche en California, la lona es un elemento barato, fácil de guardar y mucho más rentable que una reparación lejos de la civilización. Conviene incluirla en el maletero si el itinerario incluye Sierra Nevada o cualquier zona de montaña con avisos de marmotas.

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La lección sirve más allá de California: cuando un coche aparcado deja goteo de refrigerante en un entorno natural, la fauna lo interpreta como alimento. En España, con la proliferación de aparcamientos en parques naturales, conviene revisar el circuito antes de dejar el coche varios días en zonas de montaña.

La moraleja no es que haya que ir a la guerra contra la fauna, sino que un poco de prevención evita una avería evitable. Y si al aparcar ves un roedor con pinta irresistible de querer morder un manguito, recuerda: lo que para ti es una anécdota, para el animal es un veneno.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: cero talleres inmediatos y un solo manguito roído bastan para dejar el coche inmovilizado en plena montaña.
  • Consejo práctico: lleva una lona gruesa si vas a aparcar en zonas de montaña de California, extiéndela bajo el coche y súbela por los bajos antes de alejarte.
  • Así te afecta: aunque el escenario parezca lejano, el anticongelante atrae a la fauna también en Europa y limpiar derrames evita averías y envenenamientos.