Range Rover Electric debuta con dos motores, batería de 118,5 kWh y 536 km de autonomía

El primer SUV eléctrico de Range Rover combina una arquitectura de 800 V con carga dividida y una garantía de 8 años. La marca declara 536 km EPA y una recarga del 10 al 80% en 22 minutos sobre puntos de 350 kW.

El Range Rover Electric ya es oficial con dos motores eléctricos, una batería de 118,5 kWh y una autonomía de 536 kilómetros EPA. La marca abre pedidos con un precio de partida de 138.000 dólares en EE UU, equivalentes a unos 124.000 euros al cambio.

Se fabrica en Solihull, Reino Unido, junto a las versiones de gasolina e híbridas, y se convierte en el primer Range Rover de batería en los 56 años de historia del modelo. La arquitectura de 800 V con carga dividida permite completar un 10-80% en unos 22 minutos con un punto de 350 kW.

El primer Range Rover de batería, en cifras

Cada eje incorpora un motor síncrono de imanes permanentes. En conjunto entregan 542 CV (404 kW) y un par máximo de 850 Nm (627 lb-ft), la cifra de par más alta registrada en el modelo independientemente del tipo de propulsión.

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La aceleración de 0 a 96 km/h se completa en 4,3 segundos y la recuperación de 80 a 120 km/h en 2,7 segundos. JLR asegura que la respuesta equivale a la de un V8, sin consumir gasolina.

El par de 850 Nm no solo tiene impacto en la aceleración. En obstáculos de roca, la entrega instantánea permite dosificar con precisión sin pasar por la caja de cambios ni por el embrague, una ventaja directa de los dos motores síncronos de imanes permanentes.

La batería de doble pila está formada por 344 celdas prismáticas de iones de litio. El sistema de carga dividida permite gestionar la recarga por bloques y reduce la resistencia interna, lo que se traduce en una curva de potencia más estable en cargadores de alta corriente.

La autonomía oficial no es la única baza: la capacidad de 118,5 kWh busca amortiguar el consumo de un SUV grande y pesado. El dato de peso exacto no se ha publicado en el lanzamiento, pero será determinante para la autonomía en autopista y en conducción todoterreno.

Ficha técnica esencial

  • Capacidad de batería: 118,5 kWh, con doble pila y 344 celdas prismáticas de iones de litio.
  • Autonomía EPA: 536 km (333 millas) en ciclo EPA estadounidense.
  • Carga DC máxima: 350 kW; del 10 al 80% en unos 22 minutos; 10 minutos al pico aportan 201 km.
  • Arquitectura eléctrica: 800 V con carga dividida, menor pérdida térmica y más potencia de recarga.
  • Precio de partida: 138.000 dólares en EE UU (unos 124.000 euros, sin impuestos ni destino).

Dos motores y control de tracción en milisegundos

El sistema Integrated Traction Management ajusta el par de cada motor en 50 milisegundos, unas 100 veces más rápido que un sistema térmico equivalente. El Intelligent Driveline Dynamics reparte entre el 0 y el 100% del par disponible al eje trasero.

El modo Single Pedal permite superar subidas de 33 grados y afrontar descensos de 45 grados sin tocar el freno, solo con el acelerador. La capacidad de vadeo se mantiene en 889 mm (35 pulgadas).

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Matt Becker, director de Ingeniería de Vehículos de JLR, resume la puesta a punto: ‘Desde terrenos de baja adherencia y superficies rotas hasta carreteras rápidas y lisas, mantiene un aplomo y un refinamiento notables, con una sensación real de control y confianza’.

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Lo que cambia para el entusiasta del Range Rover

La batería y las unidades de propulsión se producen en el Electric Propulsion Manufacturing Centre de Wolverhampton, la mayor instalación de su tipo en Reino Unido, según JLR. En Solihull, donde el Range Rover comparte línea con variantes híbridas y térmicas, la compañía ha recualificado a 9.000 trabajadores y formará a otros 1.500 en West Midlands.

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La gama combina carrocería corta y larga con acabados SE, Autobiography, SV, SV Black y SV Ultra. La edición First Edition añade colores exclusivos como Belgravia Green, Santorini Black o Varesine Blue. La batería y los motores están cubiertos por una garantía de 8 años o 160.000 km (100.000 millas).

El Range Rover Electric convivirá con el Range Rover híbrido enchufable y con el Range Rover Sport Electric, que emplea un sistema de propulsión emparentado.

Compartir arquitectura con las versiones híbridas y térmicas permite a JLR amortizar la inversión y adaptar la línea de producción, aunque condiciona el empaquetado del sistema eléctrico. El peso final será un factor clave en los consumos reales, sobre todo en autopista y en conducción todoterreno prolongada. Habrá que esperar a pruebas instrumentadas para medir la desviación entre la cifra EPA y la autonomía real en Europa.

El Range Rover eléctrico demuestra que el lujo off-road no necesita gasolina: conserva 889 mm de vadeo y un control de tracción en 50 ms.

Los pedidos ya están abiertos en Estados Unidos, donde los compradores acceden a la red Tesla Supercharger gracias al conector NACS integrado. Para Europa, la experiencia dependerá de la red pública y del cargador doméstico opcional. La prueba de fuego llegará en trayectos largos con remolque y en recarga ultrarrápida repetida, donde la gestión térmica marcará la diferencia.