Doug DeMuro estrena un Toyota Supra Turbo 1994 y destripa el mítico motor 2JZ de 320 CV

DeMuro recorre su nuevo Mark IV, compara el 2JZ con su anterior 911 Turbo 993 y asume el coste de usar un ejemplar impecable para llevar a sus hijos al colegio.

Doug DeMuro ya tiene el coche que llevaba años persiguiendo. Su último vídeo no es una prueba más: es el estreno de un Toyota Supra Turbo de 1994, la generación Mark IV que se convirtió en mito dentro y fuera de la cultura japonesa. Con 31.000 millas, caja manual y cero modificaciones, el creador no lo guardará en un garaje; lo usará para llevar a sus hijos al colegio.

De dónde nace el mito del Supra Mark IV

Tras una breve mención a Cars & Bids, su plataforma de subastas para coches de entusiastas, DeMuro repasa la historia del modelo. Según cuenta, el Supra apareció a finales de los años 70 como una versión deportiva del Toyota Celica y con el tiempo se independizó para colocarse por encima del Celica y del MR2 dentro de la gama de Toyota. De todas las generaciones que llegaron después, ninguna tiene el peso cultural del Mark IV, comercializado en Norteamérica entre 1993 y 1998. Dentro de aquella gama, el Supra Turbo era la versión de altas prestaciones: entregaba 320 caballos frente a los 220 del atmosférico gracias a un sistema biturbo.

El motor 2JZ: fama de irrompible y casi infinito

El gran protagonista mecánico es el motor 2JZ, un seis cilindros en línea de tres litros que, en opinión del canal, reparte su leyenda entre dos virtudes: una fiabilidad a prueba de golpes y un margen de modificación enorme. DeMuro sostiene que el bloque fue concebido tan sobredimensionado que puede asumir incrementos de potencia considerables sin romperse, y que por eso se mantiene como referencia en el mundo del tuning japonés décadas después. La variante biturbo del Supra recibió, añade, la mejor versión de aquel propulsor.

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Un icono que el cine convirtió en estrella global

La forma también pesa en la historia. DeMuro describe el Mark IV como un coche elegante dentro del lenguaje redondeado de los 90, con su alerón trasero como firma visual. Y menciona el factor que sacó al modelo del nicho: su papel en The Fast and the Furious, la película que califica como uno de los títulos de coches más queridos de su generación. El largometraje llegó a las salas en junio de 2001, así que el aniversario de 2026 encaja con el momento de la compra. El canal recuerda que su vuelta a los cines ha devuelto al Supra al centro de la conversación, una coincidencia que asegura no haber planeado.

Por qué un coche tan exclusivo será su coche de diario

La compra no responde a una necesidad de circuito. DeMuro explica que ya tiene tres superdeportivos para ocasiones especiales y que hasta hace poco usaba un Porsche 911 Turbo 993 de 1996 como coche para la rutina: recados, perro, familia. Tras recorrer unas 3.200 millas en un año, decidió que era momento de cambiar de experiencia. El Supra le atraía por su estética, por el recuerdo de la película y por su fiabilidad relativa frente a otras opciones de precio similar. También pesó un dato doméstico: sus dos hijos, de cinco y dos años, viajan en las plazas traseras y no cabrán allí durante mucho tiempo. Es, dice, una ventana limitada para justificar un biplaza práctico con la familia.

Fue un propulsor sobredimensionado desde el principio: puedes sacarle muchísima potencia y, aun así, va a seguir siendo razonablemente fiable.

— Doug DeMuro

Hay quien, admite DeMuro, sostiene que el Mark IV está sobrevalorado y que al volante no cumple las expectativas que creó su leyenda. A él no le preocupa: para conducción extrema ya tiene sus superdeportivos, y lo que buscaba era algo especial para el día a día. Cuenta que su hijo pequeño le dijo a su mujer que ‘le encanta el Supra’ y que los dos niños le piden ir al colegio en el coche rápido.

Un ejemplar impecable lleno de huellas infantiles

El ejemplar elegido es, según el canal, más valioso de lo que él habría deseado para darle un uso tan terrenal. Es un Supra Turbo de 1994 en color Renaissance Red, con caja manual de fábrica, un solo propietario durante casi toda su vida y apenas 31.000 millas. Fue comprado nuevo y permaneció en manos de una sola persona hasta 2020, cuando lo adquirió Diamond Motor Works, el concesionario de Chicago donde DeMuro lo encontró. El coche no tiene modificaciones ni escapes ruidosos, justo lo que él buscaba para no convertirse en un problema al llevar a los niños al colegio. Sabe, dice, que habrá quien se escandalice al ver huellas de manos en la carrocería, pero asume la pérdida de valor a cambio de usarlo de verdad.

Al volante: más directo que su Porsche 911 Turbo

Después de un año con el 911 Turbo 993, DeMuro cree que el Supra ofrece una dirección mas precisa y una sensación más atlética, algo que considera sorprendente teniendo en cuenta el pedigrí del Porsche. Reconoce que sus hijos piensan que el Supra es más rápido, aunque él lo atribuye a una entrega de turbo con más brusquedad, no a una superioridad real. En curva, asegura sentirse muy confiado: lo describe como plantado, estable y predecible para ser un coche con más de tres décadas de tecnología. Del coche de diario no esperaba un deportivo radical, pero sí una experiencia lo bastante buena para dignificar cualquier recado.

La reacción de la calle, el factor inesperado

Lo que más le ha sorprendido, confiesa, es la respuesta de la gente. Conductores que bajan la ventanilla en los semáforos, miradas, emoción. Un desconocido le siguió hasta casa para preguntarle si quería venderlo y le dijo que era el coche de sus sueños. Para DeMuro, el Mark IV funciona como un denominador común en la comunidad de coches japoneses: todos, desde dueños de un Civic o un Lexus hasta aficionados más radicales, reconocen al Supra. Esa reacción añade un placer inesperado a cada trayecto.

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No me sorprende que su familia lo haya adoptado tan rápido. En el cierre, DeMuro insiste en que el Supra no pretende competir con sus superdeportivos ni callar a quienes lo consideran sobrevalorado. Su apuesta es otra: convertir un mito en vida diaria, con niños, perro y recados incluidos, mientras la ventana de las plazas traseras siga abierta. La pregunta queda en el aire: ¿cuánto tiempo aguantará un ejemplar tan original antes de que la familia deje su huella definitiva?

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

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