El nuevo Mitsubishi Pajero regresa con chasis de largueros, siete plazas y un rival claro: el Toyota Land Cruiser.
El apellido vuelve, y no viene de paseo. Cinco años después de que la cuarta generación dejara de fabricarse, Mitsubishi recupera un nombre que acumuló más de 3,3 millones de unidades en más de 170 países. No lo hace con un SUV de compromiso: adopta la base del pick-up Triton y devuelve al Pajero a la liga donde Toyota y Nissan mandan desde hace una década.
El chasis de largueros que separa al Pajero del todocamino de moda
La decisión tiene lógica industrial. El fabricante japonés necesita defender un segmento donde los eléctricos chinos todavía no han erosionado precio ni margen. El estreno arrancará en Tailandia, Japón y Australia antes de que termine marzo de 2027, y después se extenderá a cerca de cien mercados.
Bajo la carrocería no hay medias tintas. El motor es un diésel turboalimentado de 2,4 litros heredado de la Triton, con 204 caballos y 480 Nm de par. La tracción total recurre al sistema Super Select 4WD-II, con cuatro modos de reparto, y el chasis de largueros se ha rigidizado con acero de alta resistencia respecto a la pick-up de origen.
La batalla con el Land Cruiser se decide en 230 milímetros

Con 4.920 milímetros de longitud, 1.925 de ancho y 1.910 de alto, el Pajero se sitúa en el tamaño exacto del Land Cruiser. La altura libre al suelo es de 230 milímetros, con ángulos de ataque, ventral y salida de 30,4, 22,6 y 25,8 grados. No son cifras de todocamino urbano: son credenciales para superar pistas rotas sin despeinar la carrocería.
El interior se aleja del estereotipo de herramienta de trabajo. Siete plazas, segunda fila deslizante en 150 milímetros y una pantalla doble de 14,3 pulgadas en los acabados altos. Hay detalles que delatan ambición: 12 altavoces Yamaha, climatizador trizona y doble acristalamiento. La marca incluso recupera el Multi Meter clásico, ahora integrado en la pantalla central, con inclinación, altitud y reparto de par en tiempo real.
Recuperar el chasis de largueros no es una operación nostálgica: es la única vía que le queda a Mitsubishi para ser creíble fuera del asfalto.
En términos de percepción, el Pajero juega con una ventaja que no aparece en la ficha técnica: la reputación del nombre. El modelo original nació en 1982 y se convirtió en un icono en mercados donde la fiabilidad vale más que la potencia. Ahora, Mitsubishi tendrá que convencer a una generación de compradores que quizá nunca condujo uno.
La apuesta no termina aquí. La marca japonesa quiere convertir el nombre Pajero en una saga, con al menos dos todoterrenos más pequeños por llegar. El guion lo han escrito Toyota con la familia Land Cruiser, Land Rover con Defender y Mercedes con la inminente Clase G pequeña. La diferencia es que Mitsubishi parte desde abajo, con una red comercial más modesta y una cuenta de resultados que no admite errores de posicionamiento.
Lo que el regreso del Pajero dice del mapa industrial de Mitsubishi
El movimiento tiene más calado del que parece. Mientras los grandes fabricantes europeos aparcan sus todoterrenos de bastidor por culpa de las emisiones, Mitsubishi apuesta por la mecánica diésel en mercados donde la electrificación no es prioridad. No es casualidad que el lanzamiento arranque en el sudeste asiático y Australia antes que en Europa. En ese tablero, el Pajero defiende un margen elevado sin competir con los SUV eléctricos chinos que presionan el segmento C europeo.
El precedente ayuda a medir el riesgo. La cuarta generación del Pajero convivió durante años con una gama envejecida y se desconectó de los compradores premium. Recuperar el bastidor supone admitir que el camino intermedio —un todoterreno blando con carrocería monocasco— no bastaba para seguir a Toyota. Esta vez Mitsubishi ha elegido la vía más cara de desarrollar, pero también la más difícil de copiar con un simple crossover.
Quedan varias incógnitas. La primera es si Europa entra en la hoja de ruta: la marca no ha detallado aún esa opción. La segunda tiene que ver con la electrificación a medio plazo: un diésel de 2,4 litros encaja en Tailandia o Australia, pero no resuelve el encaje en mercados con restricciones como el europeo. Y la tercera, la más relevante, es si habrá capacidad de producción y precio para plantar cara al Toyota Land Cruiser sin canibalizar al Nissan Patrol, su otro rival declarado. La respuesta llegará en marzo de 2027, cuando las primeras unidades empiecen a moverse por los concesionarios asiáticos.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: El Pajero vuelve a un segmento donde Toyota domina con volúmenes globales muy superiores; Mitsubishi no publica aún objetivos de ventas, pero la red de cien mercados es ambiciosa para una marca que dejó de fabricar al modelo en 2021.
- El rumor: En el sector se da por hecho que la plataforma del nuevo Pajero servirá también para una futura pick-up mediana y para un SUV más pequeño de la familia, siguiendo el patrón de Toyota con la Land Cruiser.
- El veredicto: El regreso es coherente, pero llega tarde y con un diésel puro en un mundo que corre hacia la electrificación; la viabilidad dependerá de los mercados emergentes y de la capacidad de Mitsubishi para no caer en los errores de la generación anterior.

