El nuevo Hyundai Ioniq 3 de acceso prescinde del cuadro de instrumentos digital. La velocidad, los avisos y las funciones esenciales de conducción se trasladan a la pantalla central táctil del sistema Pleos Connect, una arquitectura de cabina que Hyundai estrena también en el Avante coreano. La maniobra no es gratuita: en Corea del Sur, el cuadro digital de 9,9 pulgadas se paga aparte en el Avante y, en el Ioniq 3 de acceso, ni siquiera se ofrece como opción.
El movimiento encaja con la lógica del coche barato: recortar equipamiento clásico para contener el precio. Apple dejó de incluir auriculares y cargador en 2020 y nadie se llevó las manos a la cabeza. Ahora Hyundai aplica la misma lógica al panel situado frente al conductor. La diferencia es que el teléfono siguió funcionando igual; el coche cambia la manera de leer la velocidad y las alertas.
Qué cambia en la cabina del Ioniq 3 y del Avante
La plataforma Pleos Connect combina una pantalla central táctil con un cuadro de instrumentos digital de 9,9 pulgadas montado sobre el salpicadero. En el Avante coreano, la versión de acceso no lo incluye de serie: añadirlo cuesta 350.000 wones, unos 230 euros al cambio actual. No es el extra más caro del mundo, pero cobrar por un elemento que siempre se ha considerado estándar cambia las reglas del segmento.
En el Hyundai Ioniq 3 eléctrico la situación es más radical. La versión básica se queda directamente sin el cuadro de instrumentos. No existe la posibilidad de añadirlo como opción suelta: si el conductor quiere su pantalla frente al volante, debe saltar al acabado superior, lo que eleva el desembolso en torno a 4.500 euros adicionales.
Mientras tanto, el coche funciona con una experiencia de tipo Tesla: toda la información, incluida la velocidad y los mensajes de advertencia, se muestra en la pantalla central. La pantalla colocada tras el volante desaparece y el salpicadero queda más despejado, pero también obliga a mover la mirada hacia el centro del tablero.
Lo que esto significa al volante
Perder el cuadro de instrumentos no es solo una cuestión estética. La velocidad deja de estar en línea directa con la mirada del conductor. Cada comprobación implica apartar los ojos de la carretera durante unas décimas más, y los avisos de seguridad —presión de neumáticos, fallos, alertas del ADAS— pasan a compartir espacio con el mapa, el radio o los mandos del clima en la pantalla central.
El cuadro digital no desaparece por capricho: es la pieza que asume el coste de mantener bajo el precio de acceso, y el conductor que no lo compruebe puede descubrirlo después de la compra.
En uso cotidiano, el cambio se nota sobre todo en ciudad y en autopista: la mirada baja o se desplaza al centro con más frecuencia. Para los conductores que vienen de un coche con cuadro de instrumentos convencional, la primera semana exige reaprender los puntos de referencia visual. Quien conduzca de noche o con tráfico denso notará que la lectura de la velocidad ya no es inmediata.
Eso sí, Hyundai no traslada solo la velocidad. Las alertas relevantes para la conducción también saltan al centro, lo que en un primer momento puede despistar si el conductor está acostumbrado a mirar al frente. El beneficio es un salpicadero más limpio y menos piezas que fabricar; el coste, en términos de comodidad, depende del uso que cada conductor haga de la instrumentación.
La llegada de Pleos Connect a Europa y qué mirar antes de comprar
El sistema Pleos Connect nació en el Grandeur, un sedán de gama alta que sí lo equipa de serie en todos sus acabados. La decisión de dejarlo fuera en los modelos de acceso parece reservada a los segmentos donde cada euro cuenta. Hyundai tiene previsto equipar con este sistema 20 millones de coches en todo el mundo antes del final de la década, lo que anticipa que la fórmula llegará a más mercados y a más modelos asequibles.
En Estados Unidos, ningún producto de Hyundai, Kia o Genesis ha estrenado todavía el sistema, pero la expansión global avanza. Para el comprador europeo, la lección es simple: antes de firmar, conviene revisar la ficha de equipamiento y confirmar si el acabado elegido incluye o no el cuadro de instrumentos digital. En un mercado donde los precios de acceso marcan la publicidad, la pantalla frente al volante puede convertirse en la próxima pieza que se paga aparte.
El conductor que quiera evitar sorpresas deberá prestar atención a dos preguntas: qué información se muestra en la pantalla central y si el cuadro digital se puede añadir de forma independiente. En el Hyundai Ioniq 3 de acceso, la respuesta a la segunda pregunta es un no rotundo.
Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 9,9 pulgadas de cuadro digital, con un sobrecoste de unos 230 euros en el Avante coreano y un salto de acabado de unos 4.500 euros en el Ioniq 3.
- Lo que equipa: sistema Pleos Connect, pantalla central táctil, cuadro de instrumentos digital de 9,9 pulgadas opcional, software de información de velocidad y alertas trasladado a la pantalla central.
- Así te afecta como conductor: tendrás que mirar la pantalla central para ver la velocidad y los avisos; conviene comprobar el equipamiento antes de la compra para no descubrir la ausencia tras la firma.

