Los 130 radares inalámbricos de la DGT: dónde están y cómo funcionan los cinemómetros indetectables

Estos cinemómetros portátiles funcionan sin flash, caben en un guardarraíl y pueden multar entre 30 y 250 km/h. La DGT prevé sumar 122 unidades más entre 2026 y 2027 en tramos de alta siniestralidad.

La DGT ya tiene activos 130 radares inalámbricos Veloláser, casi imposibles de detectar a simple vista. Funcionan con láser, caben detrás de un quitamiedos y pueden multarte en vías secundarias o autovías.

Aunque se estrenaron en otoño de 2018 y parecía que drones y radares de tramo les robarían protagonismo, hoy siguen siendo una herramienta prioritaria para Tráfico. La razón es simple: resultan baratos de mover, discretos y muy eficaces para cazar excesos de velocidad sin que el conductor se dé cuenta.

Qué son los radares Veloláser y por qué la DGT los considera prioritarios

Los radares Veloláser son cinemómetros portátiles que la DGT y la Guardia Civil de Tráfico utilizan para controlar la velocidad sin llamar la atención. Apenas miden poco más de 50 centímetros y pesan menos de 2 kilos, así que se montan y desmontan en minutos.

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Su gran ventaja es el funcionamiento inalámbrico. Según la información oficial de la DGT, estos aparatos cuentan con conexión 4G y WiFi, lo que elimina cables y permite que la patrulla reciba imágenes y mediciones en tiempo real desde unos metros de distancia. La batería interna da para unas 5 horas de uso continuado.

Además, no necesitan flash. El láser mide la velocidad en fracciones de segundo y resulta muy difícil verlo actuar, por eso se les conoce como indetectables. Su rango de medición va de 30 a 250 km/h en ambos sentidos, de día o de noche, y con un margen de error mínimo incluso con climatología adversa.

El Veloláser no dispara un flash que se ve: dispara un haz láser invisible. Y puede estar tras un quitamiedos, un trípode o un coche camuflado.

La combinación de tamaño, autonomía y conexión remota permite que la patrulla valide la denuncia sin estar pegada al aparato. La imagen y la medición llegan al agente, que comprueba el exceso y tramita la propuesta de sanción. Eso agiliza el proceso y multiplica los controles.

Dónde se esconden y cómo operan los cinemómetros inalámbricos

La Guardia Civil no los coloca al azar. La prioridad son los Tramos de Concentración de Accidentes (TCA) y las vías secundarias con excesos de velocidad. Al ser móviles, cambian de ubicación con frecuencia, lo que rompe la lógica de los radares fijos.

En la práctica pueden aparecer tras un guardarraíl, un quitamiedos, una farola o un panel de señalización. También se instalan sobre trípodes camuflados con vegetación o marquesinas, e incluso sobre vehículos camuflados de la DGT. Su compacidad es la clave: si no vas pendiente, no lo ves.

No hay una provincia concreta, sino tramos que rotan. Donde hay siniestralidad por velocidad, conviene esperar un Veloláser en cualquier soporte metálico, bionda o rincón con vegetación. En vías de doble sentido, mide en ambos carriles sin reubicarse.

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Al no depender de cables ni de tomas de corriente, la Guardia Civil puede desplegarlos durante varias horas en puntos sin infraestructura. Eso amplía las zonas de control a vías donde antes no compensaba montar un operativo, y explica por qué cada vez aparecen en más carreteras secundarias. La rotación no es casual: prioriza los tramos con accidentes y los excesos de velocidad.

radares indetectables ubicación

Qué cambia para ti: menos aviso, más vigilancia

La DGT ha reunido los 130 radares en dos grandes partidas: una inicial de 60 unidades y otra posterior de 70. La última estadística disponible confirma que la flota ya está operativa. Y no se queda ahí: hay una partida de más de 1 millón de euros para instalar hasta 122 nuevos radares dinámicos entre 2026 y 2027.

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Esto no implica que vayas a verlos en todas las provincias a la vez. La movilidad de los Veloláser permite concentrarlos en tramos concretos y rotarlos según siniestralidad. Lo que sí significa es que la probabilidad de encontrarse uno sin previo aviso sube en carreteras convencionales, especialmente si hay quitamiedos, vegetación o paneles cerca.

El conductor no debe fiarse de la ausencia de avisos visuales. Si el coche de delante no ve el radar, tú tampoco lo verás. La única protección real es levantar el pie en zonas TCA y respetar los límites, no buscar el aparato con la mirada.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: Conductores que circulen por carreteras convencionales, autovías y tramos TCA donde la Guardia Civil despliega los Veloláser.
  • Cifras a tener en cuenta: 130 radares inalámbricos ya activos; 122 nuevos entre 2026 y 2027; rango de medición de 30 a 250 km/h.
  • Consejo para evitarlo: No frenes solo ante el radar: modera la velocidad en vías secundarias y tramos señalizados por siniestralidad.