Radares 2026: la DGT ha sumado 1.000 nuevos radares y el riesgo de multa para motoristas se dispara

En los últimos cinco años, la DGT ha instalado 982 nuevos radares, un 37% más. Las carreteras secundarias concentran uno de cada tres dispositivos, terreno habitual de los motoristas, con multas de hasta 600 euros y pérdida de puntos.

El último informe del Observatorio de radares en España deja un dato que los motoristas no deberían pasar por alto: en cinco años, la DGT ha sumado 982 nuevos dispositivos de control de velocidad. La red alcanza ya los 3.621 radares, un 37% más desde 2021. Y la mayoría no están en autopistas, sino en carreteras secundarias y entornos urbanos, justo donde la moto encuentra su hábitat natural.

Un 32 por ciento de radares en carreteras secundarias: terreno de moto

Del total de radares, 2.472 son fijos, 295 de tramo, 254 de cinturón y móvil y 600 de semáforo. Pero la cifra que más preocupa al colectivo motorista (aquí sus obligaciones en 2026) es el reparto por tipo de vía: las autovías y autopistas concentran solo el 24% de los sistemas de control de la DGT. Las carreteras secundarias acaparan el 32%, mientras que los entornos urbanos suman el 44% restante. Dicho de otra forma: una de cada tres veces que ruedes por una carretera de curvas, estarás bajo la vigilancia de un radar.

Los radares de tramo de la DGT, los más efectivos para cazar acelerones puntuales, casi se han duplicado en el último lustro: han pasado de 159 a 295, un incremento del 86%. Para una moto, que puede recuperar velocidad rápidamente tras una curva lenta, la velocidad media es ahora un factor crítico. Ya no basta con frenar antes del poste: el sistema calcula el tiempo total y la distancia recorrida, y no perdona ni un kilómetro por hora de más.

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Los fijos han crecido un 32% en el mismo periodo, y los de semáforo, muy presentes en ciudades, un 53%. Este despliegue masivo ha hecho que la probabilidad de encontrar un control de velocidad en cualquier salida se haya disparado un 37%, según los datos recopilados entre mayo de 2025 y mayo de 2026.

Así queda el mapa de radares de la DGT por comunidades

Cataluña lidera el ranking con 936 radares, seguida de Andalucía (462), Castilla y León (376) y la Comunidad de Madrid (273). Si miramos el dato con ojos de motorista, Castilla y León, con una vasta red de carreteras secundarias, se convierte en un territorio de alto riesgo. En el último año, Canarias ha sido la comunidad que más ha incrementado su dotación (33%), por delante de Murcia (22%) y Asturias (15%). Ninguna región ha reducido el número de dispositivos: todas han incorporado más.

En Barcelona, con 632 radares solo en la provincia, casi se alcanza la cifra de toda la comunidad madrileña. El aviso es claro: tanto si ruedas por el Pirineo catalán como por los puertos de la sierra madrileña, la vigilancia de la velocidad crece y se diversifica.

Con casi mil radares más desde 2021 instalados por la DGT la escapada de domingo en moto por carreteras secundarias tiene ahora un 37% más de posibilidades de terminar en multa.

multas velocidad moto

Tu mecánico de confianza

Más allá de las cifras, lo que de verdad importa es cómo evitar que un radar de la Dirección General de Tráfico te amargue la ruta. Aquí van las claves prácticas:

  • Sanción económica y puntos: superar en hasta 20 km/h el límite supone 100 € y 0 puntos; entre 21 y 30 km/h, 300 € y 2 puntos; entre 31 y 40 km/h, 400 € y 4 puntos; entre 41 y 50 km/h, 500 € y 6 puntos; más de 50 km/h, 600 € y 6 puntos, con posible delito penal. Con el descuento del 50% por pronto pago (20 días), el golpe duele menos, pero los puntos se pierden igual.
  • Radares de tramo: calculan la velocidad media entre dos puntos. No aceleres tras una curva si no mantienes el ritmo. Consulta el límite específico en la señalización de entrada al tramo.
  • Avisadores legales: los sistemas GPS que alertan de radares fijos son legales y recomendables. Los detectores e inhibidores están prohibidos y acarrean multas de 3.000 € y 3 puntos del carnet, según la Ley de Tráfico actual.
  • Revisión periódica: la DGT ha intensificado también los controles de velocidad en moto mediante radares móviles y helicópteros, especialmente en fines de semana y puentes. Lleva siempre la velocidad bajo control, sobre todo en carreteras convencionales donde el límite suele ser de 90 km/h (o inferior en tramos señalizados).

Curiosidad histórica: el primer radar fijo de España de la DGT se instaló en 1976 en la N-I, a la altura de La Cabrera (Madrid). Desde aquella primitiva célula fotoeléctrica hasta los actuales dispositivos láser, la red ha crecido hasta hacerse omnipresente. Y el motorista, por su mayor capacidad de aceleración y su querencia por las carreteras secundarias, es uno de los objetivos prioritarios. Circular con cabeza no solo evita multas: salva vidas.

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