Toyota, BMW, Repsol y Bosch han unido fuerzas en España para demostrar que la descarbonización del transporte no tiene por qué pasar exclusivamente por el coche eléctrico. Los cuatro gigantes han puesto en marcha un proyecto piloto que utilizará una flota de veinte coches de las dos marcas japonesa y alemana para circular con Nexa 95, una gasolina sintética renovable neutra en emisiones de CO₂ que apenas cuesta nueve céntimos más que la gasolina 95 convencional.
El piloto no es un ensayo de laboratorio. Los vehículos recorrerán carreteras reales en condiciones normales de uso para recopilar datos que permitan evaluar cómo se comporta este e-fuel a escala cotidiana y qué capacidad tiene la industria para escalar su producción. Según los datos facilitados por los socios de la iniciativa, el objetivo último es allanar el camino hacia una alternativa renovable que pueda abastecer tanto a los coches del futuro como a los millones de vehículos que ya circulan con motor de combustión.
Así es la gasolina Nexa 95: de los residuos al depósito con huella cero
El Nexa 95 se fabrica a partir de biomasa y aceites usados, materias primas que no compiten con la cadena alimentaria y que se transforman utilizando exclusivamente energía renovable. El resultado es un combustible de origen 100 % renovable cuya huella neta de carbono es neutra, porque el CO₂ que emite al quemarse en el motor ya había sido capturado previamente por las plantas durante su crecimiento.
Para garantizar esa neutralidad, Bosch se encarga de certificar la trazabilidad completa de las emisiones en todo el ciclo de vida del producto: desde la producción en las plantas de Repsol hasta el momento en que se quema dentro del motor de un Toyota o un BMW. Se trata, en definitiva, de un combustible que cierra el círculo del carbono sin obligar al conductor a cambiar de coche ni de hábito de repostaje.
Además de su balance ambiental, la gran ventaja práctica del Nexa 95 es su compatibilidad. Al ser una gasolina 100 % renovable pero con propiedades equivalentes a la convencional, puede utilizarse sin modificaciones en cualquier vehículo con motor de gasolina, incluidos los más antiguos que aún circulan por el parque automovilístico español, un aspecto clave en un país donde la edad media de los coches ronda los catorce años.
Nueve céntimos de sobrecoste y veinte coches para medir la realidad
El dato que más llama la atención de este piloto es el precio. La gasolina Nexa 95 cuesta solo nueve céntimos más por litro que la gasolina 95 de origen fósil, una diferencia que la sitúa muy por debajo de los sobrecostes que se habían anticipado para los combustibles sintéticos. Según la información facilitada por los socios del proyecto, ese diferencial mínimo podría mantenerse si la producción alcanza volúmenes industriales.
Para poner a prueba esa escalabilidad, la flota de veinte coches —aportados por Toyota y BMW— rodará durante meses con Nexa 95 en recorridos reales. Los datos que se recojan sobre consumo, emisiones puntuales, desgaste del motor y comportamiento en climas y altitudes diversas serán analizados conjuntamente por las cuatro compañías. El objetivo es responder a la pregunta que sobrevuela cualquier nueva tecnología: ¿funciona igual de bien fuera del laboratorio y a gran escala?
Repsol, que ya comercializa esta gasolina en algunas de sus estaciones de servicio, aporta la capacidad de producción y distribución, mientras que Bosch garantiza con su certificación que el combustible sigue siendo neutro en carbono a lo largo de todo el viaje, desde la refinería hasta el depósito.

El lugar de los combustibles sintéticos en la movilidad que viene
El proyecto español se inscribe en un debate europeo cada vez más intenso sobre el papel que deben desempeñar los e-fuels en la descarbonización del transporte. La Unión Europea ha abierto la puerta a que los motores de combustión interna sigan vendiéndose más allá de 2035 siempre que funcionen exclusivamente con combustibles sintéticos neutrales en carbono. Iniciativas como la de Toyota, BMW, Repsol y Bosch aportan precisamente los datos de campo que necesitan los reguladores para afinar esa normativa.
Para España, el piloto tiene una lectura doble. Por un lado, demuestra que la industria energética y automovilística local —con Repsol como productor y la red de estaciones ya operativas— puede posicionarse como suministrador europeo de combustibles renovables. Por otro, ofrece una vía complementaria a la electrificación para un parque automovilístico envejecido que tardará décadas en renovarse por completo. La posibilidad de seguir utilizando el coche de siempre, pero con una gasolina que no incrementa el CO₂ atmosférico, es un argumento práctico que puede acelerar la reducción de emisiones sin esperar a que cada familia cambie de vehículo.
La principal incógnita que queda por despejar es la capacidad real de producción a gran escala. Las petroleras trabajan en plantas que puedan convertir residuos en millones de litros de combustible renovable, pero hasta ahora los volúmenes siguen siendo limitados. El piloto español, al operar en condiciones reales y con un precio casi transparente, servirá para medir hasta dónde se puede llegar y a qué ritmo.
Repostar con un combustible que apenas cuesta nueve céntimos más pero cierra el ciclo del carbono puede ser la vía más rápida para descarbonizar millones de coches que ya circulan por las carreteras españolas.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: nueve céntimos de euro más por litro respecto a la gasolina 95 convencional. Una diferencia mínima que, de mantenerse, haría competitivo al combustible renovable frente a las alternativas fósiles.
- Consejo práctico: Si resides o viajas en España, el Nexa 95 ya está disponible en algunas estaciones de servicio de Repsol. Para un conductor medio, llenar el depósito con esta gasolina supone un sobrecoste inferior a cinco euros, con la ventaja de eliminar la huella de carbono de cada kilómetro recorrido.
- Así te afecta: La prueba demuestra que la descarbonización del transporte puede pasar también por el surtidor que ya conoces. Si el piloto escala, el conductor español tendrá una opción real, económica y compatible con su coche actual para contribuir a la movilidad neutra en carbono sin cambiar de tecnología.


