La prohibición de motores térmicos se tambalea: los conductores españoles piden una transición flexible

Casi dos de cada tres conductores españoles piden que la electrificación avance al ritmo de la infraestructura y del precio, no al de la norma. El debate europeo sobre el calendario de 2035 se adentra en su fase decisiva con la industria presionando para suavizarlo.

El 65% de los conductores españoles rechaza la prohibición de los motores térmicos en 2035 tal como la planteó Bruselas. Lo recoge un estudio anual de movilidad elaborado por las firmas de renting, que aterriza justo cuando Europa discute si mantiene el calendario o lo suaviza.

El dato no es una foto aislada. Casi dos de cada tres conductores piden una transición progresiva: que la electrificación avance al ritmo de la tecnología disponible, del bolsillo del comprador y de la red de recarga. Lo relevante no es el rechazo en sí, sino que ese rechazo ya es mayoría social en un país con una industria del automóvil de peso.

Qué hay detrás del 65% de rechazo

La investigación se presentó en el marco del foro de movilidad que el sector del renting celebra cada año y constata que el consenso social gira hacia una regulación más pragmática. La transición eléctrica en España avanza, pero lo hace con una brecha visible entre la norma y lo que el conductor encuentra en el concesionario y en la calle.

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Tres factores explican ese 65%:

  • El precio. Un eléctrico del mismo segmento sigue costando más que su equivalente térmico, incluso con ayuda pública.
  • La red de recarga. Quien no tiene plaza de garaje propia no tiene dónde enchufar cada noche.
  • La autonomía y la vida útil de la batería, dos variables que pesan sobre todo en quien hace viajes largos o remolca.

Ahora bien, rechazar la prohibición no es rechazar el coche eléctrico. Los registros oficiales de tráfico dibujan un mercado electrificado que crece mes a mes, con los eléctricos puros (BEV) y los híbridos enchufables (PHEV) ganando cuota, pero lo hace desde una base baja y apoyado en el canal de empresa. El canal particular, que es quien responde a este tipo de encuestas, avanza más despacio.

El conductor español no pide congelar la electrificación, pide que la norma no llegue antes que la infraestructura, el precio y la oferta real en los concesionarios.

Esa es la clave del asunto. La electrificación del mercado español la está sosteniendo la compra corporativa y las flotas, mientras el comprador de a pie espera. Y lo que pide no es inmovilismo, sino flexibilidad.

Europa ya ha abierto la puerta a revisar el calendario

El fin de los coches de combustión en 2035 nació como una fecha cerrada y se ha convertido en un pulso político. Varios gobiernos europeos, con Francia y Alemania a la cabeza, han planteado flexibilizar los objetivos comunitarios para proteger su industria. El argumento es el mismo que expresan los conductores españoles: la norma no puede dar la espalda a la realidad tecnológica del parque.

Coche aparcado

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Sobre la mesa están ya las vías intermedias. Los híbridos enchufables (PHEV), es decir, los coches con motor de combustión y batería recargable, reclaman un papel que el reglamento actual les niega a partir de 2035, y los combustibles sintéticos aparecen en todas las quinielas como excepción para nichos concretos. Nada está decidido, pero el tono del debate ha cambiado: se habla de cómo llegar, no de si hay que llegar.

España juega en esa partida con una industria de fabricación que pesa en el empleo y en las exportaciones, y con un parque envejecido que no se renueva al ritmo que exige la norma. Renovar ese parque es, en la práctica, la palanca más rápida para descarbonizar: sustituir un coche viejo por uno nuevo, aunque sea de combustión eficiente, gana terreno año a año frente a los coches que se retiran.

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Qué significa esto para quien va a comprar coche

Para el comprador, el mensaje es de margen. Si el calendario se flexibiliza, un turismo de combustión matriculado hoy no se convierte en un activo tóxico de la noche a la mañana, y eso da aire a quien necesita cambiar de coche y no puede asumir el sobrecoste de un eléctrico. También ordena el mercado de ocasión y kilómetro 0: los precios no deberían desplomarse por un cambio regulatorio que aún no está escrito.

Conviene, eso sí, separar dos planos. El europeo se decide a fuego lento y no alterará las matriculaciones del próximo trimestre. El español se mueve con otras variables: ayudas a la compra, fiscalidad del vehículo de empresa y despliegue de puntos de recarga. Ahí es donde el conductor nota de verdad el cambio.

En términos interanuales, la lectura es la de un mercado que crece pero cambia de mezcla: más electrificado, más caro de media y todavía muy dependiente de las flotas. Si esa mezcla se confirma en el cierre del ejercicio, la previsión para el próximo año pasará por un reparto más equilibrado entre canales, con el particular recuperando algo de peso si los precios se moderan.

El siguiente hito está a la vuelta de la esquina: el cierre del año dará la foto definitiva de cuánto avanza la electrificación real y con qué velocidad se está renovando el parque. Con esos números sobre la mesa, la discusión sobre 2035 dejará de ser una cuestión de principios y pasará a ser una cuestión de aritmética.

📊 Claves de la noticia

  • Cifras a tener en cuenta: el 65% de los conductores españoles rechaza la prohibición total del motor térmico en 2035; casi dos de cada tres piden una transición progresiva; el reglamento europeo mantiene el 100% de emisiones cero para turismos nuevos a partir de 2035.
  • Cómo te afecta: si estás pensando en cambiar de coche, una flexibilización del calendario te da más margen y protege el valor de un turismo de combustión matriculado hoy. No cambia las ayudas ni los impuestos del próximo trimestre, pero sí marca la hoja de ruta de los precios en el mercado de ocasión y en el kilómetro 0.
  • También debes saber: la decisión final no depende de España, sino de la revisión que se negocie en Bruselas; hasta entonces, la electrificación del mercado seguirá apoyada en las flotas y en el canal de empresa.