Volvo Accident Research Team o cuando el laboratorio no es suficiente

Desde 1970, un equipo de Volvo acude al lugar de los accidentes en los que se ve implicado uno de sus coches. Estudia entre 30 y 50 casos al año, y esas lecciones llegan, entre otros, hasta el nuevo Volvo EX60.

Hay fabricantes que presumen de estrellas en los test de choque. Volvo, además, sale a la carretera a ver qué pasa de verdad. Su Accident Research Team nació en 1969, empezó a funcionar en 1970 y, más de cinco décadas después, sigue con la misma idea: la seguridad no se construye solo con maniquíes y bancos de ensayo, también se aprende de los accidentes reales.

La cifra impresiona por lo contenida. El equipo analiza a fondo entre 30 y 50 siniestros al año. No busca volumen, sino calidad de información. Cada caso es una fuente directa de datos sobre cómo se comportan estructura, sistemas de retención y ocupantes cuando algo sale mal.

Un equipo disponible las 24 horas

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Foto: Volvo.

El área de actuación está en los alrededores de Gotemburgo, en Suecia. Si hay un accidente con un Volvo en esa zona, los especialistas pueden presentarse en el lugar con rapidez, sea de día o de madrugada. No es un detalle menor: una escena recién ocurrida conserva datos que desaparecen en cuestión de horas.

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Allí empieza un trabajo casi policial. Reconstruyen la secuencia del suceso con el mayor rigor posible: cómo fue la colisión, cómo respondió el coche, si funcionaron los sistemas de seguridad y qué consecuencias tuvo todo ello para quienes viajaban dentro. Anotan también la hora, la meteorología y el estado de la vía, con su señalización horizontal y vertical. Porque un accidente rara vez depende de una sola variable.

Y la investigación continúa cuando se retiran las grúas. El equipo consulta los informes policiales, contacta con el conductor y examina el vehículo siempre que es posible. Entran en juego los especialistas en comportamiento del Centro de Seguridad, que intentan entender cómo vivió el accidente quien iba al volante. Además, se pide a los implicados que compartan su historial médico para que expertos en biomecánica, junto con físicos, estudien por qué se produjeron las lesiones y cómo evitarlas.

De los datos de la calle a los ensayos propios

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Foto: Volvo.

De este trabajo salió una conclusión importante. Los protocolos estandarizados son imprescindibles, pero no pueden reproducir por sí solos todo lo que ocurre en una carretera. Por eso Volvo desarrolló sus propios métodos de ensayo, pensados para recrear los escenarios más complejos que ha visto el equipo sobre el terreno.

El Volvo EX60 es el ejemplo más reciente. Durante su desarrollo se le ha sometido a pruebas que simulan salidas de vía e impactos contra objetos sólidos, con entornos y condiciones ajustados para parecerse lo más posible a un accidente real. Åsa Haglund, directora del Centro de Seguridad de Volvo, explica que una de ellas reproduce la salida de la calzada y el choque contra un obstáculo rígido y estrecho, como un árbol. Según Haglund, los ensayos propios de la marca van muy por encima de lo que exige cualquier protocolo estándar.

Es una diferencia técnica relevante. Un obstáculo estrecho concentra la energía en una zona muy reducida de la carrocería, y eso pone a prueba la estructura y la retención de los ocupantes de una forma muy distinta a la de otros impactos.

Cinturones que se adaptan al ocupante y al golpe

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Foto: Volvo.

Esa acumulación de conocimiento se nota en la tecnología que llega al cliente. Los nuevos cinturones de seguridad multiadaptativos del EX60 ajustan la protección según la fuerza del impacto y según el tamaño y el peso de quien los lleva. Dicho de otro modo, ya no se trata de proteger a un ocupante ‘medio’, sino de dar una respuesta más personalizada a cada persona y a cada tipo de golpe.

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Es la evolución lógica de una marca que ha pasado de la protección puramente estructural a sistemas capaces de adaptarse a la situación. Y es un recordatorio de que muchas de estas soluciones no salen de una pizarra, sino de lo que se ha visto en accidentes reales.

La IA entra en escena

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Foto: Volvo.

La marca sueca suma ahora una herramienta nueva a esa base de experiencia. La inteligencia artificial complementa el trabajo del Accident Research Team, amplía la capacidad de analizar situaciones complejas y ayuda a extraer más conclusiones de los datos. Mats Moberg, responsable de I+D de la marca, la describe como un equipo virtual de investigación de accidentes que se apoya en la experiencia del equipo humano. Para Moberg, la seguridad es parte del legado de la compañía, y el software, parte esencial de su identidad actual.

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Cinco décadas después, el equipo conserva el objetivo con el que nació: mirar la realidad, convertir cada accidente en conocimiento y llevar ese conocimiento a coches más seguros. Se puede discutir mucho de marketing en el sector, pero hay pocas cosas tan difíciles de copiar como una base de datos construida accidente a accidente durante décadas.