El Mercedes-AMG GT SUV es el segundo modelo sobre la arquitectura AMG.EA y el primer SUV de gran tamaño diseñado desde cero por AMG. La división deportiva de Mercedes-Benz pone sobre la mesa hasta 860 kW (1.169 CV) en su versión tope de gama.
La gama se divide en tres escalones: AMG GT 53 SUV, AMG GT 55 SUV y AMG GT 63 SUV. El de acceso recurre a dos motores síncronos de 400 kW (544 CV); los superiores montan hasta tres motores de flujo axial integrados en unidades eléctricas de altas prestaciones, denominadas HP.EDU.
Hay un dato que ordena todos los demás: la entrega de potencia continua alcanza 530 kW. No es un pico de aceleración, sino el régimen que propulsión y batería pueden sostener en el tiempo.
Tres motores de flujo axial para 1.169 CV
Un motor de flujo axial organiza su campo magnético a lo largo del eje de giro, no en sentido radial como los motores convencionales. El resultado es un bloque más compacto y ligero para la misma potencia, y esa es la razón por la que AMG lo integra junto a la electrónica de potencia en un mismo módulo.
Las cifras declaradas: 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, 0 a 200 km/h en 6,8 segundos y 270 km/h de velocidad punta. Para un SUV de este volumen, el segundo registro explica mejor que el primero el tipo de tren motriz que hay debajo.
La tracción es AMG Performance 4MATIC+, totalmente variable, y se apoya en el reparto de par entre ejes y ruedas para colocar en curva un coche alto. El conductor ajusta la respuesta con el sistema AMG RACE ENGINEER y sus tres mandos giratorios en la consola central.
Sostener 530 kW sin degradar la batería separa un SUV eléctrico rápido de un AMG: la potencia continua, no el pico, es el dato que manda.
Ficha técnica esencial
- Capacidad de batería: 106 kWh y 128 kWh, con celdas cilíndricas y refrigeración directa por fluido no conductor.
- Autonomía WLTP: la marca destaca 450 km recuperados en 10 minutos; el dato de autonomía total por ciclo no figura en la información facilitada.
- Carga DC máxima: 710 kW, con gestión térmica Central Coolant Hub (CCH) de origen Fórmula 1.
- Arquitectura eléctrica: 800V, que permite corrientes más bajas para la misma potencia y, con ello, menos pérdidas térmicas y cableado más ligero.
- Prestaciones: hasta 860 kW (1.169 CV), 0 a 100 km/h en 2,5 s y 270 km/h de punta.
- Precio y llegada: sin precio ni calendario de comercialización desvelados en la documentación publicada por AMG.
La batería de 800V y los 710 kW de carga
El paquete trabaja a 800 voltios y recurre a celdas cilíndricas refrigeradas directamente por un fluido no conductor, una solución heredada de la Fórmula 1. En lugar de enfriar el módulo por fuera, el líquido circula entre las celdas: cuanto más cerca está el intercambio térmico del punto que genera calor, más estable se mantiene la temperatura en uso intenso.
De ahí salen los 530 kW de potencia continua y una carga en corriente continua de hasta 710 kW, que según los datos de la marca permiten recuperar 450 km WLTP en diez minutos. El sistema CCH coordina la refrigeración de cada componente, de forma individual o conjunta, según lo que pida la conducción.
Esa cifra de carga exige una infraestructura que hoy es excepción, no norma: la mayoría de los puntos ultrarrápidos desplegados en España opera muy por debajo de esos 710 kW. En la práctica, el coche cargará a lo que le permita la red, la temperatura de celda y el estado de carga de la batería.
Hidráulica en lugar de barras estabilizadoras
La suspensión AMG ACTIVE RIDE CONTROL+ sustituye las barras estabilizadoras convencionales por elementos hidráulicos interconectados que controlan de forma activa el cabeceo y el balanceo. A eso se suma la dirección activa del eje trasero, con hasta 6 grados de giro, que reduce el radio de maniobra y ayuda a meter el morro en curva.
En aerodinámica, el paquete AEROKINETICS combina un panel frontal adaptativo y un alerón de techo activo que se despliega a partir de 150 km/h. Dentro, el puesto de conducción gira en torno a una pantalla multimedia de 14 pulgadas, un cuadro digital de 10,2 pulgadas y una tercera pantalla opcional para el acompañante.
El detalle más discutido será el AMGFORCE Sport+: simula cambios de marcha y reproduce por altavoces y actuadores de vibración en los asientos el sonido de los V8 y seis cilindros de la casa. Es una decisión de producto, no una necesidad técnica.
Lo que cambia para el conductor y lo que queda por saber
El primer punto a vigilar es la red. Los 710 kW de carga DC solo se materializan en puntos preparados para ese régimen, y el beneficio real aparece cuando coinciden cargador, temperatura de celda y curva de carga adecuada. Ahí están los 450 km en diez minutos; fuera de ese escenario, el tiempo de parada lo marca la infraestructura disponible.
El segundo es el consumo y el peso. Que AMG destaque los kilómetros recuperados por minuto y no la autonomía total por ciclo WLTP dice bastante sobre dónde pone el foco el fabricante en esta fase. La autonomía total, el peso en báscula y el consumo homologado son los tres datos que faltan para juzgar la eficiencia del conjunto con métrica.
El tercero es comercial. Sin precio ni calendario confirmados, la comparación con un SUV eléctrico de altas prestaciones de potencia equivalente queda en el aire: la ventaja técnica del 800V y de la refrigeración directa de celdas se traduce en menos minutos de carga y en potencia sostenida, no en un ahorro inmediato para el bolsillo.
El siguiente hito será la ficha definitiva de homologación y la apertura de pedidos en los mercados europeos, momento en el que se conocerán las cifras de autonomía WLTP completa y el precio de cada uno de los tres escalones. Ahí se podrá medir si el primer SUV grande nacido en Affalterbach cumple, en cifras comparables, lo que promete su arquitectura.

