Ni radares ni balizas: este es el principal problema de seguridad al volante

Los expertos en seguridad dan la voz de alarma mientras la DGT se enfoca en radares y balizas.

Hemos escuchado cientos de veces que la velocidad es el gran problema en las carreteras. Por eso están llenas de radares y la DGT insiste tanto en que compremos las nuevas balizas V16 para sustituir a los viejos triángulos.

Sin embargo, hay un lugar por el que pasas todos los días, a veces varias veces, que se ha convertido en el verdadero punto negro. Y no es una carretera secundaria mal asfaltada ni un cruce con poca visibilidad.

Los datos lo confirman: la velocidad no es el principal problema

la velocidad no es el problema
Fuente propia/IA

Los datos más recientes que ha sacado a la luz Automovilistas Europeos Asociados son impactantes. En un periodo de apenas cuatro años, entre 2020 y 2024, se han registrado más de cuarenta y tres mil accidentes en rotondas. Es decir, que mientras las autoridades están tan preocupadas por poner más cámaras y dispositivos electrónicos, el diseño de nuestras calles y cómo circulamos por ellas está fallando de manera estrepitosa.

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El informe de AEA deja claro que las cifras no solo son altas, sino que van a peor. Estamos hablando de más de quinientas cincuenta personas heridas y un número de fallecidos que supera las trescientas personas en este periodo. Lo más curioso es que, si comparas estas cifras con otros problemas que sí ocupan portadas, te das cuenta de que la atención no está bien repartida.

Por ejemplo, se ha cambiado toda la ley para las balizas V-16 por las muertes en arcenes, que son unas veinticinco al año. Pero en las rotondas, el incremento de víctimas ha subido casi un cincuenta por ciento en el último año.

Las rotondas están fallando

el problema de las rotondas
Fuente: Agencias

¿Cómo puede ser que algo que se inventó para mejorar la seguridad ahora parece que la empeora? En teoría, una rotonda es un invento fantástico. Obliga a todo el mundo a frenar antes de entrar y elimina los choques de frente o los alcances laterales a gran velocidad.

El problema que señalan los expertos es que ni todas las rotondas están bien hechas ni son adecuadas para el tráfico que tienen ahora mismo. El tráfico cambia, las ciudades crecen y una rotonda que funcionaba hace diez años hoy puede ser una trampa.

Los expertos están pidiendo algo muy lógico pero que no se está haciendo: auditorías externas. Hay muchos tipos de glorietas: pequeñas, dobles, las que están partidas por la mitad, las que tienen semáforos y las famosas turborotondas.

Si ponen una glorieta que no encaja con el tipo de coches o la cantidad de tráfico de esa zona, lo que están haciendo es crear un punto donde los coches se van a chocar tarde o temprano. Por eso, el diseño inadecuado es ahora mismo un riesgo mucho mayor que no llevar el último dispositivo tecnológico en el maletero.

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Falta de claridad en las normas de prioridad

accidente en una rotonda
Fuente: Agencias

Otro gran problema que te encuentras cuando conduces es que mucha gente todavía no sabe cómo usar una rotonda. Seguro que te ha pasado que vas por el carril de fuera y alguien intenta salir desde el carril interior cortándote el paso. O personas que entran sin mirar pensando que tienen la prioridad. Aunque parezca mentira, después de tantos años conviviendo con ellas, las reglas de prioridad siguen sembrando muchas dudas. Y cuando hay dudas al volante, suelen aparecer los frenazos, los toques de chapa y, en el peor de los casos, los accidentes graves.

Desde las asociaciones de conductores se pide que la DGT haga más campañas de seguridad vial específicas para esto. No basta con decir que hay que tener cuidado. Hay que explicar paso a paso cómo se debe circular porque la teoría es sencilla, pero la práctica en una rotonda de tres carriles con mucho tráfico es otra historia.

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Si la política se centra solo en castigar con radares o en obligar a comprar balizas, se olvida de la parte más importante: la educación y la infraestructura. El conductor necesita saber qué hacer en cada momento y tener una carretera que le ayude a no cometer errores.

Lo que más preocupa a los analistas es que la gravedad de los golpes en las rotondas está subiendo. Ya no se trata solo de un pequeño roce que se arregla con un papel del seguro. El número de heridos ha crecido de forma alarmante, especialmente en las zonas urbanas. Esto es muy serio porque en la ciudad es donde más peatones y ciclistas hay cerca de las rotondas. Si un coche entra mal o se confunde de salida en una glorieta urbana, el riesgo para las personas que caminan por allí se dispara.

Los datos indican que la proporción de accidentes con víctimas en estas intersecciones ha subido muchísimo respecto a años anteriores. Esto demuestra que algo no está funcionando en la estrategia nacional de seguridad. Mientras nos dicen que miremos los radares, el peligro real está en cada giro que damos. Si no se toma nota de este informe y se empieza a auditar cada intersección peligrosa, las cifras seguirán subiendo por mucho que se llenen las carreteras de balizas brillantes.