CATL anuncia que sus baterías de sodio igualarán coste con las LFP en 2026 y serán un 30% más baratas

La producción a gran escala arranca en septiembre y el precio del ánodo de carbono duro se ha desplomado este año. Los coches eléctricos de 500 a 600 km de autonomía serán los primeros en beneficiarse.

Si estás esperando la chispa que abarate de verdad los coches eléctricos, 2026 puede ser el año. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, ha confirmado que sus celdas de sodio alcanzarán el mismo coste que las LFP antes de que termine el año. Y la guinda: a medio plazo serán hasta un 30% más baratas. La producción en masa arranca en septiembre y las cuentas, por fin, empiezan a cuadrar.

Hace una década, apostar por las baterías de iones de sodio sonaba a ciencia ficción. Pero el salto ha sido real: CATL ha resuelto los problemas de densidad energética —hoy se sitúa en 175 Wh/kg— y ha escalado la fabricación hasta cifras industriales. El verdadero acelerón viene de la caída brutal del coste de los ánodos de carbono duro, un componente clave. En 2024 costaban entre 60.000 y 70.000 yuanes la tonelada (de 7.655 a 8.931 euros). En este 2026 han bajado a 35.000-40.000 yuanes (4.465-5.103 euros) y la tendencia apunta a menos de 25.000 yuanes (unos 3.190 euros) a largo plazo. Con ese panorama, la paridad con las LFP era cuestión de meses.

El coste se equipara ya en 2026

Lin Jiubiao, director tecnológico de soluciones de almacenamiento de CATL en China, ha sido claro: para finales de 2026 el precio de las celdas de sodio será similar al de las baterías LFP (litio-ferrofosfato) que montan muchos eléctricos actuales. Es decir, la ventaja económica no se hará esperar. El coste completo de los sistemas de almacenamiento se igualará del todo en 2027, pero el ahorro empieza a notarse antes.

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Para que te hagas una idea, esa rebaja se traduce en coches eléctricos con 500 km de autonomía CLTC desde el principio. Cuando la cadena de suministro madure, la cifra subirá a 600 km. No es autonomía de un Tesla de gama alta, pero sí suficiente para que un utilitario de diario se olvide del cargador varias veces a la semana.

Qué ventajas traen para el coche eléctrico

Además del precio, las baterías de sodio tienen un par de ases bajo la manga. El primero, el rendimiento con frío. A -40 ºC conservan el 90% de su capacidad nominal, mientras que las de litio pierden punch en invierno. El segundo, la longevidad: hasta 15.000 ciclos de carga y descarga, el doble o más que muchas baterías actuales. Eso alarga la vida útil del coche y reduce los costes de mantenimiento a largo plazo.

También hay que hablar de lo que no pesa en la ecuación: los riesgos geopolíticos y las fluctuaciones del litio. Liu Chenguang, investigador de la Universidad Xi’an Jiaotong-Liverpool, explica que las baterías de sodio son “menos vulnerables a los riesgos de la cadena de suministro y a los vaivenes de los precios de las materias primas”. Traducción: menos dependencia de minas concretas y más estabilidad para el comprador.

Pero no todo es perfecto. La densidad energética, aunque suficiente para un coche práctico, aún está por debajo de las mejores LFP (que rondan 200 Wh/kg). Eso significa baterías algo más grandes y pesadas para la misma energía. Sin embargo, para el segmento de acceso, la relación precio-autonomía es más que aceptable.

Las baterías de sodio no son una alternativa futurible: son una realidad comercial que en meses pondrá eléctricos más baratos en el mercado.

¿Sustituirán a las baterías de litio?

Robin Zeng, presidente de CATL, lo resume bien: las baterías de sodio acabarán representando entre un 30% y un 40% del mercado. No vienen a jubilar al litio, sino a complementarlo. Mientras las LFP y las NMC seguirán dominando las gamas altas y los largos recorridos, el sodio ocupará el espacio de la movilidad más asequible y los sistemas de almacenamiento estacionario. Esta diversificación alivia la presión sobre el litio y acerca el coche eléctrico a un público mucho más amplio.

En la práctica, el impacto será notable en el mercado europeo, donde un eléctrico de acceso hoy ronda los 25.000-30.000 euros. Con celdas un 30% más baratas, los precios podrían caer otros miles de euros y entrar en la zona donde un particular lo piensa dos veces antes de comprar un gasolina. De hecho, los primeros modelos chinos con batería de sodio podrían aterrizar en España a finales de 2027 o principios de 2028.

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Y mientras, el litio…

La jugada de CATL tiene otra lectura, más estratégica. Si las baterías de sodio se llevan el 40% del mercado, la demanda de litio deja de ser tan explosiva y los precios se estabilizan. Para el conductor, eso significa menos presión inflacionista en toda la electromovilidad. No es un efecto inmediato, pero ya se nota: el ánodo de carbono duro se ha abaratado a la mitad en solo dos años, y la curva sigue bajando. ¿El resultado? Un cóctel que mezcla tecnología fiable, costes más bajos y menos sobresaltos en el recibo de compra.

Las primeras entregas de CATL empiezan en septiembre de este año y los sistemas completos escalarán en 2027. El sector del automóvil ya está tomando nota: fabricantes europeos y americanos trabajan en plataformas que acepten baterías de sodio sin grandes modificaciones. El futuro del coche eléctrico barato ya no es un boceto: está en las líneas de producción.

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Información útil para el conductor

  • Tecnología: baterías de iones de sodio, sin litio, con ánodos de carbono duro.
  • Coste a finales de 2026: paridad con las LFP; reducción de hasta un 30% a medio plazo.
  • Autonomía esperada: entre 500 y 600 km CLTC, buena retención en frío extremo.
  • Ventaja práctica: mayor vida útil (15.000 ciclos) y menor dependencia de materias primas críticas.
  • ¿Cuándo llega? Producción en septiembre de 2026, impacto en precios de coches nuevos a partir de 2027-2028.