Chino Moya se alzó el año pasado con el máximo galardón del Premio BMW de Pintura a la mejor obra de Arte Digital con ‘Metapope’, una pieza audiovisual que mezcla inteligencia artificial, rodaje real y modelado 3D para cuestionar los límites entre creación humana y digital. Serafín Álvarez, con ‘Spell’; Beatriz Ruibal, con ‘Noche botánica’; o Irene Molina, con ‘Liquid cats’ habían ganado en años anteriores con piezas de animación y vídeos que evidencian que, cada vez más, el arte se adapta a nuevos lenguajes.
En este sentido, el Grupo BMW, consolida su papel como impulsor de las nuevas creaciones artísticas en la nueva convocatoria del Premio BMW de Pintura, –la 41 edición–, que vuelve a ser clave como plataforma para visibilizar no solo el presente de la pintura contemporánea sino también el de la innovación artística en el apartado digital.

Un premio que piensa en digital desde hace años
El Premio BMW de Pintura es uno de los certámenes con mayor trayectoria y prestigio del panorama artístico español. Desde su primera edición en 1986, ha reunido a más de 29.000 artistas de más de 39 nacionalidades, convirtiéndose en un termómetro cultural que mide, edición a edición, hacia dónde se mueve la creación artística.
Y la categoría de Arte Digital no es una concesión a la moda, sino que forma parte de la transformación del arte contemporáneo en España, una evolución de la que el Premio BMW ha sido testigo desde sus inicios, visibilizando los cambios en formatos, temas, técnicas y preocupaciones de los artistas.
El premio de Arte Digital es la formalización de una realidad que ya existía en los estudios de muchos artistas: las herramientas digitales —la imagen generada por ordenador, la animación, el modelado 3D, la inteligencia artificial— forman parte del proceso creativo de la misma manera en que lo hace el óleo o el carboncillo.
La presencia consolidada de la categoría digital en un premio que lleva el nombre de «pintura» no es una contradicción. Es, precisamente, su propuesta más interesante. Ambos lenguajes conviven hoy en el mismo ecosistema artístico, comparten las mismas preguntas sobre el mundo y se alimentan mutuamente. La pintura influye en cómo los artistas digitales construyen la imagen; la tecnología amplía lo que la pintura puede imaginar.
Dos categorías, dos dotaciones

La convocatoria de este año contempla, como es habitual en los últimos años, dos premios:
- Premio BMW de Pintura: 25.000 euros. En la edición anterior, lo obtuvo la artista navarra Amaya Suberviola por «ST25061 (Coger una pestaña con los dedos)».
- Premio BMW de Arte Digital: 6.000 euros. Ganado en la 40ª edición por Chino Moya con «Metapope».
Para seleccionar las obras ganadoras de esta nueva convocatoria, el certamen ha reunido un jurado de primer nivel: Antonio López, pintor, escultor y dibujante; Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao; Patrizia Sandretto Re Rebaudengo, fundadora y presidenta de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo; Guillermo Solana, director artístico del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza; y Lucía Casani, directora de la Fundación Carasso.
Las bases completas y el formulario de participación están disponibles en premiobmwdepintura.com.

