El Reino Unido prepara la mayor subida de la tarifa de su inspección técnica periódica, la ITV británica que allí se conoce como MOT. La patronal de los talleres independientes pide elevar el precio máximo de 54,85 libras (unos 64 euros) a 95 libras (unos 111 euros), un 72,7% más. La cifra, todavía una propuesta, colocaría al país entre las tarifas más caras de Europa y abriría una brecha notable con la ITV española.
La subida no ha sido aprobada todavía. Se trata de una propuesta formal que la asociación de talleres independientes del Reino Unido va a poner sobre la mesa en sus conversaciones con la administración británica. El objetivo declarado no es solo subir precios: es sostener una red de estaciones de inspección que, según el sector, cierra con demasiada frecuencia por falta de rentabilidad.
Qué plantea la asociación de talleres independientes
El primer argumento es temporal. La tarifa actual de la ITV no se ha movido desde 2010. Son 16 años con el mismo tope de 54,85 libras (unos 64 euros). Entre tanto, los costes de personal, energía, alquiler y equipos han subido de forma sostenida. Para los talleres pequeños que realizan las inspecciones, mantener ese precio ha ido debilitando su rentabilidad.
Los números de la asociación ilustran la dimensión del servicio. De los 35 millones de coches que circulan habitualmente por el Reino Unido, el 85% supera los tres años de antigüedad y, por tanto, debe pasar la revisión anual. Eso equivale a unos 29,75 millones de pruebas al año, una media de 95.000 inspecciones diarias contando solo los días laborables.
Con ese volumen, cualquier ajuste de tarifa tiene un impacto directo en el mercado. Si la propuesta de 95 libras (unos 111 euros) sale adelante, el coste de mantener un coche en regla en el Reino Unido subiría de forma sensible, especialmente para los hogares que dependen del coche a diario o para los transportistas que cruzan el canal con regularidad.
La subida británica equivale a lo que muchos conductores españoles pagan por dos revisiones completas, un desfase que se explica por 16 años de precios congelados.
Lo que cuesta la ITV en España frente a los 95 libras británicos

La comparación con España es inevitable. Mientras la propuesta británica fija el máximo en 95 libras (unos 111 euros), la inspección técnica española cuesta hoy menos de la mitad, según la información publicada por el sector. La diferencia varía por comunidad autónoma y por tipo de vehículo, pero ningún precio medio se acerca a la tarifa que la patronal británica quiere aplicar.
A efectos prácticos, un conductor español que se traslade al Reino Unido con su coche —o que se plantee comprar uno allí— debe incorporar esta subida a su presupuesto de mantenimiento. Si la ITV británica se encarece el 72,7%, el coste anual en libras pasaría a ser aproximadamente el doble de lo que paga en España por el mismo trámite.
Qué hay detrás de la subida: talleres que cierran y una red que se debilita
La reclamación de la asociación de talleres independientes no es solo aritmética. Su principal argumento es estructural: las estaciones de inspección cierran con regularidad porque los propietarios no pueden sostener el negocio con los precios actuales. La desaparición de estos centros no es indolora. Reduce la competencia, aleja el servicio de las zonas rurales y acaba concentrando el mantenimiento en concesionarios y grandes grupos.
El sector británico defiende además que los talleres independientes acumulan un conocimiento práctico difícil de sustituir, sobre todo en coches antiguos o reparaciones complejas. La patronal liga la subida del precio a la supervivencia de ese ecosistema. Si se pierde masa crítica, el conductor no solo pagará más por la ITV: también tendrá menos alternativas a la hora de reparar y mantener el coche.
En términos europeos, un incremento del 72,7% en un servicio universal como la inspección técnica no tiene un equivalente reciente en los grandes mercados. España, por ejemplo, lleva años con tarifas reguladas o supervisadas por las comunidades autónomas, sin un salto similar. La comparación deja una conclusión clara: la movilidad británica puede volverse más cara justo cuando el resto de Europa intenta contener el gasto del conductor.
El precio, además, no se puede mirar solo en libras. Hablamos de una inspección obligatoria que condiciona la seguridad del parque y la legalidad del coche. Si la tarifa se descongela de golpe, el conductor británico va a notar el cambio en la primera cita anual, y el español que lleve su coche no podrá librarse del nuevo coste.
El desenlace de la propuesta dependerá de la negociación con la administración británica, que deberá decidir si actualiza un tope congelado desde 2010 o si lo mantiene. Para el viajero y el expatriado español, conviene seguir la evolución: una ITV más cara cambia el cálculo de tener coche al otro lado del canal y refuerza la ventaja competitiva del mantenimiento en España.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 95 libras (unos 111 euros), un 72,7% más que las actuales 54,85 libras (unos 64 euros).
- Consejo práctico: si vas a vivir o a circular con tu propio coche por el Reino Unido, incorpora la posible subida de la ITV a tu presupuesto antes de comprar o matricular.
- Así te afecta: la ITV española cuesta hoy menos de la mitad de la tarifa propuesta, lo que amplía la brecha de coste de mantenimiento entre ambos países.


