La edición de 2026 del Concours d’Elegance de Pebble Beach coronó al Duesenberg vinculado a Clark Gable con el premio más codiciado del coleccionismo mundial: el Best of Show. El galardón fue el broche de una Monterey Car Week que cerró con una facturación global en subastas de 747,9 millones de dólares, la cifra más alta jamás registrada en la historia de la cita californiana.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: un Duesenberg asociado a Clark Gable se impuso en Pebble Beach, el escenario más exigente del concurso de elegancia mundial.
- No te lo puedes perder: las subastas de la Monterey Car Week alcanzaron los 747,9 millones de dólares, un récord absoluto que redefine el estado del mercado de clásicos.
- Cifras y cotización: la facturación conjunta superó cualquier edición previa, con las casas de subastas agrupando la oferta más selecta de la temporada.
Un Duesenberg de Hollywood vuelve a lo más alto
El Duesenberg Model J es, desde hace casi un siglo, la respuesta americana al lujo mecánico europeo. Fred y August Duesenberg concibieron un chasis de competición vestido de gran turismo, con un motor de ocho cilindros en línea, doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro. Eran máquinas caras, exclusivas y potentísimas para su época; todavía hoy se cuentan entre las piezas más admiradas del coleccionismo norteamericano.
El ejemplar que ha vencido en Pebble Beach pertenece a la constelación de Duesenberg que Hollywood adoptó como símbolo de estatus. Clark Gable, estrella de la MGM y uno de los actores con mejor ojo para el automóvil de su generación, mantuvo una relación documentada con la marca. No se trata de una simple anécdota de fan: en los años treinta, los grandes estudios se convirtieron en un escaparate natural para los carroceros que vestían a los chasis de Duesenberg.
La victoria en el Best of Show no se concede por pedigrí cinematográfico. El jurado valora la autenticidad del conjunto, la calidad de la restauración y la coherencia histórica de cada detalle. Que un Duesenberg ligado a una figura como Gable se imponga en ese escenario indica que la pieza combina las dos cualidades que el mercado más cotiza: una historia con nombre propio y una puesta a punto de concurso impecable.
Récord en las subastas de Monterey

La Monterey Car Week cerró sus subastas con una recaudación global de 747,9 millones de dólares. La cifra agrupa los remates celebrados durante la semana en la península de Monterey, con las principales casas internacionales pujando por los lotes más destacados del año. El dato se convierte, según los organizadores del evento, en la mayor facturación registrada hasta la fecha.
No es un récord casual. La semana californiana concentra cada mes de agosto la oferta más selecta del mercado: deportivos de motor central, berlinettas italianas de los sesenta, gran turismo británicos y, por supuesto, clásicos americanos de la era previa a la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto, el triunfo de un Duesenberg refuerza el interés por las piezas del periodo clásico, cuya escasez y documentación sólida actúan como refugio frente a la volatilidad de otros segmentos.
Monterey no vende coches: vende historia comprobable, chasis con apellido y restauraciones que resisten el escrutinio de un jurado implacable.
Lo que dice el mercado
La lectura del coleccionismo experto es clara: los compradores de máximo nivel siguen priorizando la trazabilidad de cada unidad. Un número de bastidor limpio, una cadena de propietarios prestigiosa y una restauración respetuosa con el original valen más que la potencia bruta o la rareza sin documentar. El Duesenberg de Clark Gable reúne esas condiciones, y por eso su coronación en Pebble Beach no sorprende a quienes siguen el circuito de concursos con atención.
Conviene recordar que el mercado de los clásicos de preguerra ha vivido una revalorización constante en la última década, espoleada por la escasez de ejemplares auténticos. En ese entorno, los récords de Monterey no son solo una anécdota veraniega: funcionan como termómetro de la confianza de los grandes coleccionistas. La cifra de 747,9 millones de dólares indica que la liquidez sigue fluyendo hacia los bienes con historia verificable.
La próxima temporada de concursos dirá si el listón queda demasiado alto o si, como ocurre con los Duesenberg bien documentados, el mercado encuentra siempre una razón para superar sus propios registros.

