El precio de los coches en Italia en 2026 alcanza 11 sueldos medios tras subir un 52% desde 2013

Un estudio del sector en Italia revela que los precios de los automóviles han subido un 52% desde 2013, mientras los salarios apenas crecieron un 29%. El 59% de los consumidores pospone o descarta la compra, y el coche eléctrico se aleja de las rentas medias.

Italia es el espejo donde mirarse: los precios de los coches se han disparado un 52% desde 2013, mientras los salarios apenas han crecido un 29%. Hoy hacen falta 11 sueldos mensuales completos para pagar un vehículo nuevo, el doble que dos décadas atrás. La fotografía la acaba de tomar un análisis del sector automovilístico transalpino, y el diagnóstico es contundente: el automóvil se aleja de las rentas medias y el mercado se resquebraja.

El desacople entre precios y salarios en 13 años

Según la investigación del ámbito automovilístico italiano, el automóvil sigue siendo el pilar de la movilidad cotidiana para el 76% de los ciudadanos, por encima del transporte público y la moto. Pero la barrera económica se ha vuelto tan alta que en 2026 adquirir un coche nuevo exige el equivalente a once mensualidades íntegras de sueldo medio. En el año 2000 bastaban cinco.

Esa brecha se explica por un cóctel que suena familiar también en España: la inflación, las crisis de suministro, las nuevas dotaciones de seguridad y el coste añadido del tránsito hacia el coche eléctrico. Mientras los precios de las matriculaciones subían ese 52%, los ingresos de las familias italianas mejoraban solo un 29%. La ecuación no cierra, y los datos del estudio lo confirman: la oferta se ha desplazado además hacia los SUV y los segmentos más altos, reduciendo el espacio de las compactas baratas que antes engrasaban el mercado.

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La demanda se congela: 6 de cada 10 italianos posponen la compra

La consecuencia inmediata es una demanda que se enfría. El análisis revela que el 59% de los consumidores ha aplazado, o directamente descartado, la renovación del coche. Uno de cada diez ha renunciado por completo a la idea de comprar. La necesidad de moverse en coche no desaparece —el uso diario sigue siendo masivo—, pero el bolsillo dice basta.

El frenazo tiene otra derivada inquietante: la electrificación se frena en seco entre las capas sociales más débiles. Más de la mitad de los entrevistados ve en el coste elevado el principal obstáculo para pasarse a un coche eléctrico o híbrido enchufable. La falta de una red de recarga adecuada amplifica la desconfianza, y el resultado es una fractura geográfica y social. Las regiones del centro-norte con mayor PIB, como Lombardía o Véneto, concentran la mayoría de las matriculaciones electrificadas; el sur se queda atrás.

Bain & Company Aniasa

Lo que el caso italiano dice del conductor español

A primera vista, la foto podría ser la de cualquier país del sur de Europa. En España los precios de los automóviles también han trepado empujados por los sistemas de seguridad obligatorios, los motores electrificados y la querencia del mercado por los SUV. Las familias españolas dedican igualmente una porción creciente de su renta a comprar un coche, y la diferencia entre salarios y tarifas no deja de ensancharse.

Lo peculiar del estudio italiano es que pone cifras a una sensación que ya recorre los concesionarios también aquí: el coche nuevo está saliendo del radar de las clases medias. Cuando hacen falta once nóminas completas para pagarlo —sin contar impuestos, seguro ni financiación—, la decisión de compra se convierte en un ejercicio de malabarismo doméstico. En Italia ya se piden incentivos públicos, descuentos en los listados y más flexibilidad financiera; tres palancas que el sector del automóvil en España también reclama cíclicamente.

Las implicaciones para el conductor español son nítidas. Si la tendencia se consolida, el mercado de segunda mano vivirá una presión al alza de precios y demanda, como ya ocurre en Italia. La electrificación asequible seguirá siendo una promesa lejana mientras los modelos cero emisiones sigan costando entre 6 000 y 10 000 euros más que los equivalentes térmicos. Y el riesgo de una movilidad a dos velocidades —quien puede pagar un coche nuevo y quien no— se convertirá en un debate político, además de económico.

Cuando el automóvil pasa de ser una herramienta de trabajo a un artículo de lujo, el país pierde movilidad y los concesionarios, clientes con llave.

Más allá de las fronteras, el mensaje es diáfano. El automóvil privado sigue siendo esencial —lo demuestra ese 76% de italianos que lo usan a diario—, pero el poder adquisitivo del automóvil se evapora. Las administraciones locales empiezan a recibir el mensaje de que sin un escudo social, la transición ecológica del parque móvil será inviable.

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📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: hacen falta 11 sueldos mensuales para comprar un coche nuevo en Italia, el doble que en 2000, tras una subida de precios del 52% desde 2013 frente a un aumento de ingresos de solo el 29%.
  • Consejo práctico: si resides o viajas con frecuencia a Italia y planeas adquirir un vehículo, compara precios en otros mercados europeos y vigila los incentivos públicos que puedan activarse en los próximos meses.
  • Así te afecta: la misma dinámica de precios por encima de los salarios se observa en España, lo que anticipa un encarecimiento del mercado de segunda mano y una electrificación aún más lenta mientras los modelos eléctricos no bajen de precio.