El próximo 16 de agosto, el césped del Pebble Beach Concours d’Elegance en California verá algo que no había ocurrido en 75 años: una clase oficial dedicada exclusivamente a coches de competición japoneses. La cita más exclusiva del mundo del automóvil clásico da así un giro histórico que celebra la ingeniería nipona en un escenario donde antes apenas había tenido hueco.
La nueva categoría, denominada ‘Japanese Motorsports: The Rising Sun at Speed’, ocupará una hilera en la calle 18 junto a las divisiones tradicionales de preguerra y posguerra. Hasta ahora, solo un par de modelos japoneses habían pisado el lawn: un Toyota 2000GT en 1968 y, puntualmente, algunos conceptos en zonas anexas. En 2018 se estableció la Japanese Automotive Invitational, pero en una colina alejada del concurso principal. Ahora, según confirman los organizadores californianos, la competición nipona tendrá el mismo estatus que cualquier otra categoría oficial.
Mazda, Toyota, Nissan y Honda en la hierba
Entre las piezas confirmadas aparecen prototipos que hicieron historia en Le Mans y en el campeonato IMSA. El Mazda 787B, ganador absoluto de las 24 Horas de 1991 con su motor rotativo de cuatro rotores, será una de las estrellas. También se espera un Toyota TS050 Hybrid, el coche que dio a la marca japonesa su primera victoria en La Sarthe en 2018 y que luego encadenó cinco triunfos consecutivos hasta 2022. Un Nissan R91 CP, primer japonés en ganar las 24 Horas de Daytona, y un Honda NSX GT2 de 1996, con su icónica decoración RAYBRIG y configuración de volante a la derecha pensada para el circuito de Le Mans, completan una muestra de la diversidad técnica que Japón llevó a la resistencia.
La organización del certamen subraya que Le Mans siempre ha sido la prueba más exigente para los fabricantes. “Marcas como Bentley, Alfa Romeo, Ferrari, Ford y Porsche cimentaron su reputación con victorias allí, y los japoneses estaban deseosos de demostrar que podían competir en esa carrera internacional”, explican fuentes del Pebble Beach Concours.
Un reconocimiento que tardó en llegar

El recorrido japonés en la competición internacional fue constante pero silencioso. En 1990, un Nissan R90CK firmó la pole en Le Mans con una ventaja de seis segundos sobre Porsche. Honda ganó en la clase GT2 en 1995 con un NSX tripulado por un equipo íntegramente nipón. Y en el certamen estadounidense IMSA, el Toyota AAR Eagle MkIII dominó con una aerodinámica y un chasis de fibra de carbono que marcaron una época. Todos esos hitos estaban huérfanos de un espacio en el concurso de elegancia más mediático del mundo.
El cambio de criterio no es casual. La organización del 75 aniversario busca reflejar una visión más amplia del automóvil de colección, donde la perfección técnica japonesa ya no es un apéndice exótico, sino un capítulo central. De hecho, la Monterey Motorsports Reunion, que se celebra los mismos días en el circuito de Laguna Seca, ha dedicado su edición de 2026 a “Japón: tradición de precisión y herencia”.
El hecho de que Pebble Beach cree una clase para coches de carreras japoneses demuestra que la elegancia automovilística ya no se mide solo en cromados y carrocerías artesanales, sino también en la excelencia técnica que forjó victorias inolvidables.
Por qué importa para el entusiasta español
Para el aficionado español, esta decisión tiene varias lecturas. En primer lugar, legitima a una generación de coches japoneses que hasta hace poco eran vistos como meros utilitarios deportivos, pero que ahora alcanzan precios de colección en Europa. Un Mazda RX-7 Spirit R o un Nissan Skyline GT-R de los años noventa ya cotizan en subastas internacionales muy por encima de los 100.000 euros, y el espaldarazo de Pebble Beach acelera esa tendencia.
Además, la presencia de estos prototipos en un escenario californiano de primer nivel refuerza el atractivo de eventos españoles como el Salón del Vehículo Clásico de Madrid o el Retro Málaga, donde cada vez es más frecuente encontrar secciones dedicadas a la tecnología japonesa de los ochenta y noventa. Conocer qué se valora al otro lado del Atlántico ayuda a calibrar lo que está por venir en los circuitos de clásicos nacionales, tanto en precio como en prestigio.
En definitiva, el 75 aniversario del Pebble Beach Concours d’Elegance no solo añade una nueva clase a su césped; envía un mensaje nítido al mercado mundial del automóvil histórico: la era del coleccionismo japonés ha llegado para quedarse.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 75 años de historia del Pebble Beach Concours sin una clase oficial de coches de carreras japoneses hasta esta edición de 2026.
- Consejo práctico: Si viajas a California en agosto, consulta la web del evento con antelación; las entradas para el día del concurso (16 de agosto) suelen agotarse meses antes y los precios rondan los 400 euros por persona.
- Así te afecta: La consagración institucional de los coches de competición japoneses eleva el valor de estos vehículos en el mercado europeo y español, donde modelos icónicos ya se revalorizan a ritmo de clásico de inversión.


