Las pantallas táctiles de los coches nuevos son más peligrosas que hace cuatro años, según un test en Suecia

La prueba, realizada en un aeródromo sueco con diez modelos de 2026, revela un aumento de la distancia recorrida sin atención de 756 a 813 metros. El Mercedes CLA necesitó 35 segundos de interacción, 15 más que un GLB de 2022.

Las pantallas táctiles de los coches modernos no solo no han reducido la distracción al volante, sino que la han incrementado en los últimos cuatro años. La revista sueca Vi Bilägare ha puesto a prueba diez modelos de 2026 en un aeródromo cerrado y ha comparado los resultados con los de una prueba idéntica realizada en 2022. La conclusión es clara: a pesar de los avances en diseño y tecnología, interactuar con la pantalla exige hoy más tiempo y atención que antes.

Los conductores debían realizar tareas rutinarias —ajustar el climatizador, cambiar de emisora o modificar el brillo de la pantalla— mientras circulaban a velocidades de autopista. Se midió el tiempo y la distancia recorrida sin mirar al exterior. La distancia media creció de 756 metros en 2022 a 813 metros en la nueva prueba, lo que supone unos dos segundos adicionales de distracción por tarea. A 100 km/h, ese margen extra equivale a más de 55 metros ciegos.

La medición: tareas cotidianas en un aeródromo a velocidad de autopista

El estudio, desarrollado en un entorno controlado pero realista, replicó las mismas condiciones en ambas ediciones. Diez vehículos nuevos más un Volvo V60 de 2016 completaron las pruebas. Cada conductor operó la pantalla en movimiento y los investigadores cronometraron cada interacción. El objetivo era comprobar si las marcas habían conseguido hacer los sistemas menos intrusivos en estos cuatro años. La respuesta, según los datos, es negativa.

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Las pantallas han crecido en tamaño y resolución, y en muchos casos se han reubicado más cerca de la línea de visión del conductor. Se ha introducido nuevo hardware y software con gráficos más nítidos y menús supuestamente más intuitivos. Sin embargo, el tiempo medio necesario para completar una tarea ha aumentado, lo que contradice las expectativas de los fabricantes.

Mercedes-Benz CLA, el peor compañero digital al volante

El modelo que obtuvo los peores registros fue el Mercedes-Benz CLA, equipado con el sistema operativo más reciente de la marca. Los conductores necesitaron una media de 35 segundos para operar la pantalla, 15 más que un GLB-Class analizado en 2022. Además, tras desbloquear el dispositivo, el sistema tardaba 19 segundos en responder a las órdenes, un retardo que multiplica la distracción.

distracción al volante

La distancia recorrida durante la interacción con el CLA alcanzó los 1.116 metros, la segunda más elevada del grupo, solo superada por el Mazda CX-60, que registró 1.137 metros. Estos valores ponen de manifiesto que, incluso en modelos premium, la digitalización del puesto de conducción puede jugar en contra de la seguridad.

¿Qué ha cambiado en cuatro años? Pantallas más grandes, pero no más seguras

La comparación con la prueba de 2022 muestra que la tendencia general es al alza en la distracción, aunque con matices. La media de todos los coches subió de 756 a 813 metros. El Volvo XC60 de 2026 logró la mejor marca con 485 metros, pero esa cifra todavía supera en 68 metros a la de un Volvo C40 Recharge de 2022. Es llamativo que un modelo de 2016 con abundancia de mandos físicos, el Volvo V60, obtuviera peores resultados que el actual XC60, lo que indica que la vuelta a los botones no es una solución automática.

A 100 km/h, dos segundos extra equivalen a recorrer más de 55 metros sin ver la carretera. Un margen suficiente para que un imprevisto se convierta en siniestro.

No todo ha ido a peor. El Tesla Model Y de 2026 logró reducir la distracción respecto al Model 3 evaluado en 2022. La excepción del Model Y sugiere que las actualizaciones periódicas de software pueden aliviar parte del problema, siempre que se diseñen pensando en la ergonomía. Tesla, que ya había sido criticada en pruebas anteriores, ha demostrado que es posible mejorar la interfaz sin renunciar al carácter táctil. Otros fabricantes, en cambio, parecen haber apostado por mayor tamaño y más funciones, sin depurar la usabilidad.

La conexión con España: distracción digital, una amenaza silenciosa

En España, la distracción al volante está detrás de un porcentaje importante de los siniestros viales. Según los datos consolidados de siniestralidad publicados en el país, las distracciones figuraron como causa concurrente en aproximadamente el 28% de los accidentes con víctimas mortales en 2024. Aunque se suele culpar al teléfono móvil, el salpicadero digital del propio vehículo representa una fuente de riesgo silenciosa. Las campañas de concienciación recuerdan que manipular la pantalla central durante la marcha multiplica el riesgo de colisión.

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A partir de 2026, los criterios de seguridad Euro NCAP penalizan la ausencia de mandos físicos para funciones esenciales como la climatización o el volumen del audio. Es un giro relevante que reconoce, desde el ámbito de la seguridad independiente, que el exceso de pantallas puede ser contraproducente. Para el conductor español, este debate cobra especial importancia en un parque automovilístico que se renueva cada vez más hacia vehículos con interfaces táctiles.

Mientras el mercado español asimila estos nuevos modelos, conviene recordar que un simple ajuste del climatizador a través de una pantalla puede suponer más de 30 segundos de atención dividida. La evidencia sueca invita a repensar el diseño de los interiores y a priorizar la usabilidad sobre el minimalismo digital.

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📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 813 metros, la distancia media recorrida sin mirar la carretera durante una interacción con la pantalla, frente a los 756 metros de hace cuatro años.
  • Consejo práctico: antes de iniciar la marcha, configura la climatización, el destino del navegador y la emisora deseada; evita ajustes en movimiento para no sumar metros ciegos.
  • Así te afecta: la digitalización de los coches que llegan a España sigue la misma tendencia global. Conocer esta realidad ayuda a ser más consciente del riesgo y a exigir sistemas que prioricen la seguridad.