Subasta RM Sotheby’s Tegernsee 2026: los precios de martillo que marcan la pauta del mercado centroeuropeo

Tres lotes superaron el millón de euros, con el Ferrari 599XX Evo y el 812 Competizione liderando los remates. El Porsche Carrera GT, lastrado por un pasado judicial y mecánico, se quedó muy lejos de la cotización que el modelo marca en 2026.

La subasta de RM Sotheby’s en Tegernsee 2026 coronó al Ferrari 599XX Evo como el lote más cotizado, al adjudicarse por 2,54 millones de euros. La puja, celebrada en el marco del Concours of Elegance Germany, reunió apenas dos docenas de lotes pero dibujó con nitidez las tendencias del mercado centroeuropeo de clásicos y modern classics.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: La subasta recaudó 10,5 millones de euros con un 91 % de lotes vendidos. Tres coches superaron el millón de euros, con el Ferrari 599XX Evo a la cabeza.
  • No te lo puedes perder: El Porsche Carrera GT, lastrado por un historial de motor reemplazado y litigios judiciales, se remató en 1,44 millones de euros, menos de la mitad de lo que cotiza un ejemplar limpio en 2026.
  • Cifras y cotización: Ferrari 599XX Evo: €2.536.250; Ferrari 812 Competizione: €1.467.500; Porsche Carrera GT: €1.445.000. El récord del Carrera GT en subasta este año es de 6,7 millones de dólares en Broad Arrow Amelia Island.

Una subasta de élite junto al Tegernsee

La cita de RM Sotheby’s en Gut Kaltenbrunn, a orillas del Tegernsee, se consolida como la antesala estival del coleccionismo alemán. Con solo veinte coches y cuatro lotes adicionales, la segunda edición mantuvo el formato selecto que el año anterior ya había seducido a los compradores centroeuropeos. La recaudación total alcanzó los 10,5 millones de euros, con un contundente 91 % de lotes adjudicados, una cifra que refleja la confianza en una plaza cada vez más sólida.

La subasta se integró en el programa del Concours of Elegance Germany, un escenario que atrae a coleccionistas de alto perfil y que, pese a su juventud, ya compite con los grandes eventos clásicos del continente. La jornada del 4 de julio de 2026 no defraudó: tres lotes rebasaron el millón de euros, y aunque la estrella esperada, un Koenigsegg One:1 de 2015, no encontró comprador, el resto de la oferta se vendió con fluidez.

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resultados subasta clásicos

Los Ferrari que rozaron los tres millones

El Ferrari 599XX Evo se llevó la etiqueta de coche más caro de la velada. Se trata de uno de los primeros ejemplares fabricados, aproximadamente el cuarto de 45 unidades, que en 2012 recibió la deseada actualización a especificación Evoluzione. Con solo dos propietarios privados desde nuevo y mantenimiento íntegro en el programa XX de la fábrica, su historial impecable justifica los 2.536.250 euros —comisión incluida— que alguien pagó por él. Acabado en Rosso Fuoco, representa la quintaesencia del cavallino para circuito con vocación de colección.

No muy lejos quedó el Ferrari 812 Competizione de 2023, una de las 999 unidades de la variante coupé más radical de este V12. Con apenas 1.587 kilómetros y un único dueño, este ejemplar se benefició de una configuración a medida del Programa de Personalización de Maranello, incluyendo la pintura especial Canna di Fucile con franja Giallo Fly. Su precio de 1.467.500 euros refleja la firmeza del mercado para los modern classics más exclusivos y prácticamente nuevos.

El Carrera GT que el mercado castigó sin piedad

El lote que acaparó todas las miradas, sin embargo, fue un Porsche Carrera GT de 2004 que se adjudicó por 1.445.000 euros —1.652.531 dólares—, una cifra que, en el contexto de 2026, equivale a un desplome. Apenas dos meses antes, otro Carrera GT había alcanzado un récord de 6,7 millones de dólares en Broad Arrow Amelia Island, y las cotizaciones de los ejemplares con buen historial no bajan de los 2,5-3 millones. Pero esta unidad arrastraba una tormenta perfecta de antecedentes.

Entregado nuevo en Estados Unidos, el motor fue reemplazado en garantía y el coche acabó siendo readquirido por el fabricante bajo la legislación estadounidense de protección al consumidor —la conocida «Lemon Law»—, un mecanismo que permite la devolución cuando los defectos no se resuelven. Reconfigurado de fábrica para su venta en Europa, el coche sufrió además un accidente en 2009 y llegó a la subasta sin matriculación vigente. Por si fuera poco, en las semanas previas la prensa alemana había señalado la vinculación del vehículo con una estructura de propiedad opaca y personas implicadas en litigios por fraude. Con 24.121 kilómetros registrados y un repintado en «Grigio Reventón» mate, el Carrera GT era, a ojos del mercado, un riesgo difícil de cuantificar.

Conviene matizar que el coche probablemente funcione bien y que, para quien solo quiera conducirlo, la compra puede ser una ganga. Pero el sobrecoste administrativo y reputacional lastró el remate hasta ese 1,44 millones de euros, un precio que no arrastrará el índice del modelo pero que ilumina la fragilidad que introduce cualquier sombra en la procedencia.

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El historial de un clásico moderno pesa tanto como su mecánica: un Carrera GT con un pasado judicial dudoso vale, en 2026, menos de la mitad que uno limpio.

Lo que Tegernsee dice del coleccionismo en 2026

Más allá de las anécdotas, la subasta de Tegernsee deja tres lecciones para el mercado centroeuropeo. La primera, el apetito insaciable por los Ferrari de producción limitada y pedigrí técnico —tanto el 599XX Evo como el 812 Competizione se benefician de la fiebre por los modelos de la casa que trascienden el uso viario—. La segunda, la madurez de una plaza alemana que ya no necesita masificar el catálogo para asegurar la venta: un 91 % de adjudicación con solo 24 lotes habla de una selección quirúrgica. Y la tercera, y más inquietante, la sensibilidad extrema del mercado ante historiales oscuros, incluso en iconos modernos como el Carrera GT.

El Koenigsegg One:1, cuyo precio de reserva no se alcanzó pese a una oferta que rondó los 8 millones de euros, confirma que la cima del segmento hiperdeportivo sigue siendo un territorio de paciencia y negociación privada. Pero, en conjunto, Tegernsee 2026 demuestra que el coleccionismo centroeuropeo goza de buena salud y que el rigor en la documentación se ha convertido en el verdadero motor de la cotización.

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