Acceder al centro de Sóller sin autorización ya no es gratis: la nueva zona restringida del municipio mallorquín conlleva una multa de 200 euros, que se reduce a 100 si se paga en periodo voluntario de 20 días. Desde que la ordenanza entró en vigor en febrero de 2026, las cámaras con lectura de matrícula instaladas en los accesos controlan cada vehículo y activan la sanción de forma automática.
Lo que necesitas saber
- Por qué es importante: la restricción de tráfico en el centro de Sóller se vigila con cámaras que detectan cualquier vehículo no autorizado y aplican la multa de 200 euros.
- Cómo te afecta: si no eres residente ni dispones de autorización, no puedes circular con tu coche por el casco urbano. La multa se reduce a 100 euros con pronto pago en los primeros 20 días naturales.
- Puntos clave y plazos: la medida está activa desde febrero de 2026; existen hasta 28 excepciones y un margen de cinco días para regularizar un acceso no autorizado; la alternativa más segura es aparcar en los cuatro disuasorios de la carretera del Desvío.
Así funciona la zona restringida del centro de Sóller
La nueva Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Sóller impide el acceso a la mayoría de vehículos. Solo pueden entrar los residentes, los vehículos expresamente autorizados y los coches 100% eléctricos. El resto —turismos, motos, furgonetas— deben mantenerse fuera del perímetro señalizado.
El control no es testimonial: un sistema de cámaras lee las matrículas al paso de cada vehículo y cruza los datos con el registro de autorizaciones. Si el coche no figura en la lista, se genera una sanción de 200 euros de forma automática. La infracción puede ser recurrida, pero la recomendación es clara: si no tienes permiso, no entres.
Las sanciones, además, son acumulativas. Cada acceso no autorizado constituye una infracción independiente, por lo que repetir la entrada puede disparar el importe total a pagar. El Ayuntamiento recuerda que las cámaras registran todos los pasos, sin margen de tolerancia.
A pesar de la contundencia, la ordenanza contempla hasta 28 supuestos que permiten entrar sin autorización previa en casos de urgencia, carga y descarga, asistencia a personas dependientes u otras necesidades justificadas. En esos casos, el conductor dispone de un plazo de cinco días posteriores al acceso para tramitar la autorización y evitar que la multa se procese.
Si tu visita a Sóller es ocasional, aparcar en los disuasorios del Desvío y caminar diez minutos hasta el centro es la forma más segura —y más barata— de evitar la multa de 200 euros.
Cómo moverte por Sóller sin entrar en la zona restringida
Para los visitantes, la solución pasa por los cuatro aparcamientos disuasorios situados en la carretera del Desvío, conocida popularmente como el ‘desviament’. Desde allí, el centro histórico queda a solo diez minutos a pie, por lo que no es necesario arriesgarse a circular por el interior.
Estos estacionamientos son de zona azul (ORA), así que además de planificar el trayecto conviene tener en cuenta el coste del tique y los horarios de regulación. El ayuntamiento insiste en revisar la señalización antes de abandonar el vehículo.
Nueva circunvalación
La entrada en vigor de la ZBE ha reordenado también la circulación periférica. Se ha creado una “ronda” que rodea el centro para canalizar el tráfico de paso y evitar que los coches no autorizados atraviesen las calles restringidas. La entrada principal se realiza por la calle de Cetre y la salida por Isabel II, apoyada en el camino del Murterar y otros ejes próximos.
Estos cambios buscan agilizar los desplazamientos de quienes no tienen permiso, manteniendo la fluidez sin necesidad de invadir el perímetro protegido.
El contexto: Sóller se suma a las restricciones de tráfico en Mallorca
Sóller no es una isla en materia de movilidad. Otras localidades mallorquinas, como Palma, ya disponen de ZBE activas, y varios municipios de tamaño medio han ido implantando medidas similares para reducir la presión del tráfico en sus cascos históricos. La decisión de Sóller, aunque más propia de una ciudad mayor, responde a un doble objetivo: proteger el entorno urbano y gestionar el flujo de visitantes que llegan en coche, especialmente en temporada alta.
A diferencia de las ZBE reguladas por el Gobierno central para municipios de más de 50.000 habitantes, Sóller no está obligada por ley a establecer esta restricción. Se trata de una ordenanza municipal voluntaria, lo que permite aunar el control de acceso con las necesidades del pequeño comercio y los residentes. El desafío para los turistas es doble: no solo deben informarse de las normas de circulación, sino también adaptarse a una movilidad peatonal en el centro.
Con las cámaras plenamente operativas desde la pasada primavera, el Ayuntamiento ya no envía avisos previos: la multa llega directamente al domicilio del titular del vehículo. Quienes planeen visitar la localidad harán bien en programar su ruta con antelación y asumir que el coche se queda fuera.

