Monterey Car Week 2026 roza el récord de 500 millones de dólares en subastas de clásicos

Cinco casas y cuatro jornadas dejaron más de 140 coches por encima del millón de dólares y once por encima de los diez. La semana añadió más de 320 millones al gasto de la edición anterior.

Las subastas de la Monterey Car Week 2026 cerraron con un gasto combinado de unos 756 millones de dólares, un 60% por encima del récord de 2022.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: las pujas celebradas entre el 13 y el 16 de agosto de 2026 en el entorno de Pebble Beach añadieron más de 320 millones de dólares al gasto del año anterior y pulverizaron el máximo histórico de la semana.
  • No te lo puedes perder: en cuatro días se fijaron récords simultáneos en cinco categorías: coche americano, lote benéfico, coche nuevo, eléctrico y británico.
  • Cifras y cotización: al menos 140 coches se adjudicaron por encima del millón de dólares, 32 por encima de cuatro millones y 11 por encima de diez, según los recuentos de Hagerty y de las propias casas.

Cinco casas, cuatro días y un techo roto

El calendario se repartió entre cinco casas y cuatro jornadas. Bonhams, Broad Arrow, Mecum, Gooding Christie’s y RM Sotheby’s escalonaron sus sesiones entre el 13 y el 16 de agosto: Bonhams abrió en Salinas, junto a Laguna Seca; Broad Arrow lo hizo en Quail Lodge, en Carmel; Mecum sostuvo tres días en Monterey; Gooding Christie’s vendió en Pebble Beach los días 14 y 15; y RM Sotheby’s cerró con sesiones los días 13, 14 y 16.

Los números que maneja Hagerty sitúan el gasto combinado en 756 millones de dólares, frente a los 432,7 millones de 2025 y a los 471,2 millones del máximo anterior, fijado en 2022. Otros recuentos, con resultados todavía en consolidación, dejan la cifra en torno a los 748 millones. La horquilla es amplia, pero el diagnóstico no cambia: la semana añadió más de 320 millones respecto al ejercicio previo y, en euros, ronda los 650 millones.

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El resultado lo explican las colas de la horquilla alta. Al menos 140 coches cambiaron de manos por encima del millón de dólares, 32 superaron los cuatro millones y 11 rebasaron los diez. No hay euforia generalizada en esas cifras, sino concentración extrema: se paga mucho, y se paga rápido, pero solo por piezas muy concretas.

La nómina de récords resultó inusualmente larga. Según los resultados publicados por las cinco casas, la semana fijó nuevos máximos públicos para el coche americano más caro, el lote benéfico más caro, el coche nuevo más caro, el eléctrico más caro y el británico más caro, además de varios récords de marca. Que un automóvil recién matriculado y un eléctrico convivan en esa lista dice bastante del desplazamiento de intereses que atraviesa el coleccionismo.

El récord de Monterey ya no lo escriben solo los grandes nombres del coleccionismo: lo firman también un eléctrico y un cero kilómetros.

Lo que había en el catálogo y por qué importa

1998 McLaren F1 GTR RM Sothebys 9 Motor16

Los avances de catálogo anticipaban el tono. RM Sotheby’s anunció entre sus piezas principales un McLaren F1 GTR y un Chevrolet Corvette Grand Sport, además de una selección de Ferrari modernos y de automóviles de preguerra.

Gooding Christie’s respondió con un Shelby Cobra Daytona Coupé y con una nómina de Porsche y de Ferrari de competición que aspiraba a disputarle el tramo más alto de la tabla. Mecum, por su parte, sostuvo el ritmo de ventas con su clientela habitual durante tres jornadas.

Junto a los superdeportivos de competición convivieron berlinettas de preguerra, Ferrari modernos de tirada corta y algún deportivo americano de pedigrí indiscutible. Buena parte de ese empuje procede, según CNBC, de compradores jóvenes que no buscan lo que buscaba la generación anterior.

El lote benéfico merece un apartado propio, porque ha dejado de ser una anécdota de programa. Monterey ha convertido la puja solidaria en una categoría con reglas propias: piezas cedidas por fábricas o por colecciones privadas, sesiones abiertas y remates que se siguen con la misma atención que el resto del catálogo. Que el lote benéfico más caro de la historia se haya fijado en esta edición confirma que la filantropía se ha integrado en la lógica del mercado.

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Conviene recordar que las pujas son solo la capa comercial de una semana que también incluye el Concours d’Eleganza de Pebble Beach y las carreras de históricos en Laguna Seca. El concurso fija el gusto y las subastas fijan el precio; rara vez coinciden ambos resortes con tanta precisión como en California.

Lo que el récord dice del mercado del clásico

Pongamos la cifra en perspectiva. En 2022, con el mercado eufórico tras la pandemia, Monterey cerró en 471,2 millones de dólares y se habló de un techo insuperable. En 2025 el gasto cayó a 432,7 millones y los diagnósticos apresurados anunciaron el fin del ciclo. Doce meses después, el mismo mercado ha añadido más de 320 millones. La conclusión no es que el clásico suba sin freno, sino que su volatilidad pesa hoy más que su tendencia.

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La segunda lectura tiene que ver con la oferta. Resultados de esta magnitud no dependen de la demanda agregada, sino de que aparezcan a la vez piezas que casi nunca salen al mercado. Un F1 GTR, un Corvette Grand Sport o un Cobra Daytona Coupé no se sustituyen: si no están, la puja alta se queda vacía; si están, el techo se rompe. Ahí reside la diferencia entre un año bueno y un año de récord, y ahí debería mirar quien utilice el dato de Monterey para valorar su propia colección.

En Europa, la lectura es más cauta. Los compradores del continente siguen concentrados en Rétromobile y el Concorso d’Eleganza Villa d’Este, y observan la puja americana con distancia: los grandes números de California se construyen con un tipo de pieza —americanas de competición, cero kilómetros de edición limitada, algún eléctrico de marca— que rara vez ocupa el primer plano en las subastas europeas. Comparar ambos mercados sin corregir esa diferencia conduce a conclusiones falsas.

Queda por ver si el registro se sostiene. La próxima cita volverá en agosto de 2027 y hasta entonces el mercado tendrá que digerir un volumen que ningún ejercicio había soportado. Si la oferta excepcional se agota, las cifras de este año se leerán como un pico; si se repite, Monterey habrá dejado de ser una semana de subastas para convertirse en el termómetro del coleccionismo mundial.