Mercedes-Benz está convencida de que el automóvil del futuro no tiene por qué encajar en las categorías tradicionales. Con el lanzamiento del nuevo VLE, la firma de Stuttgart presenta un modelo que rompe con las convenciones y aspira a crear un segmento propio. Se trata de una propuesta que combina la habitabilidad y versatilidad características de un monovolumen con el confort, la tecnología y el comportamiento dinámico propios de una gran berlina de representación.
Este nuevo vehículo eléctrico se convierte en uno de los pilares de la estrategia de electrificación de Mercedes-Benz y representa una nueva interpretación del concepto de lujo sobre ruedas. Su planteamiento busca satisfacer necesidades muy diversas: desde familias numerosas y usuarios activos hasta servicios de transporte premium o clientes que buscan un automóvil espacioso sin renunciar a las prestaciones y la sofisticación tecnológica. Se fabrica en Vitoria (más información).
Una autonomía superior a los 700 kilómetros

Uno de los aspectos más destacados del VLE es su capacidad para afrontar largas distancias sin compromisos. Mercedes-Benz anuncia una autonomía superior a los 700 kilómetros según el ciclo WLTP, una cifra que lo sitúa entre los eléctricos con mayor alcance del mercado. A ello se suma un sistema eléctrico de 800 voltios que permite realizar recargas ultrarrápidas, recuperando hasta 355 kilómetros de autonomía en apenas quince minutos.
Estas cifras persiguen eliminar una de las principales preocupaciones asociadas a la movilidad eléctrica: la ansiedad por la autonomía. La marca pone como ejemplo un recorrido de casi 1.100 kilómetros entre Stuttgart y Roma, completado con únicamente dos breves paradas para cargar la batería.
La eficiencia también desempeña un papel fundamental en la concepción del vehículo. Gracias a un cuidado trabajo aerodinámico, el VLE alcanza un coeficiente de resistencia de tan solo 0,25, una cifra excepcional para un automóvil de estas dimensiones. Este resultado contribuye directamente a reducir el consumo energético y aumentar la autonomía disponible.
Gama del nuevo Mercedes VLE eléctrico

En su lanzamiento, la gama estará encabezada por el VLE 300, equipado con un motor eléctrico de 203 kW (276 CV) situado en el eje delantero. Posteriormente llegará el VLE 400 4MATIC, una variante de mayores prestaciones que incorpora un segundo motor en el eje trasero para ofrecer tracción total y una potencia combinada de 310 kW (421 CV). Esta versión será capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 6,5 segundos.
La energía procede de una nueva batería de química NMC con una capacidad útil de 115 kWh, mientras que en una fase posterior también se incorporarán versiones con baterías LFP de 80 kWh destinadas a ampliar la oferta y adaptarse a diferentes necesidades de uso.
Sin embargo, el VLE no pretende destacar únicamente por su tecnología eléctrica. Mercedes-Benz ha puesto especial énfasis en ofrecer una experiencia de conducción que recuerde a la de sus berlinas de lujo más refinadas.
La suspensión neumática AIRMATIC desempeña un papel esencial en este objetivo. El sistema mantiene constante la altura del vehículo independientemente de la carga y adapta continuamente la amortiguación a las condiciones de la carretera. Además, puede modificar la altura libre al suelo según las circunstancias: rebajar la carrocería para mejorar la eficiencia a alta velocidad, facilitar el acceso al habitáculo cuando está detenido o elevar el vehículo en caminos sin asfaltar.
A ello se suma un avanzado sistema de dirección en el eje trasero capaz de girar hasta siete grados. Esta tecnología proporciona una sorprendente combinación de estabilidad y maniobrabilidad. En carretera mejora la precisión y el aplomo a altas velocidades, mientras que en entornos urbanos permite reducir el radio de giro hasta 10,9 metros, una cifra comparable a la de automóviles mucho más compactos.
Tamaño del Mercedes VLE

Las dimensiones exteriores, superiores a los 5,3 metros de longitud, podrían sugerir un vehículo difícil de manejar en ciudad. Sin embargo, Mercedes-Benz asegura que el VLE ofrece una facilidad de uso cotidiana impropia de su tamaño, tanto en maniobras como en operaciones de estacionamiento.
El habitáculo constituye otro de los grandes argumentos del modelo. El espacio interior ha sido diseñado para adaptarse a una enorme variedad de configuraciones gracias a un concepto modular que permite transportar entre cinco y ocho ocupantes.
Los asientos pueden instalarse, desplazarse o retirarse con gran facilidad. Las versiones manuales incorporan un sistema de ruedas integrado que simplifica su extracción y transporte, mientras que las variantes eléctricas pueden reconfigurarse mediante la pantalla central o incluso desde una aplicación móvil.
La oferta incluye diferentes tipos de asientos, desde opciones orientadas al uso familiar hasta configuraciones de auténtico lujo. Entre ellas destaca el denominado Grand Comfort, equipado con reposapiernas, masaje, soporte lumbar, carga inalámbrica para dispositivos móviles y otros elementos destinados a maximizar el bienestar durante los desplazamientos.
La modularidad se refleja también en la capacidad de carga. Dependiendo de la disposición elegida, el maletero ofrece cerca de 800 litros de volumen. Si se retiran los asientos posteriores, la capacidad puede superar los 4.000 litros, convirtiendo al VLE en una herramienta especialmente práctica para actividades de ocio, deporte o transporte de equipamiento voluminoso.
Dos puertas correderas eléctricas

Mercedes-Benz también ha trabajado para que el acceso al habitáculo resulte cómodo y funcional. El vehículo dispone de puertas correderas eléctricas a ambos lados, con apertura manos libres opcional y sistemas de detección de obstáculos. Además, incorpora ventanillas completamente retráctiles y una práctica luneta trasera de apertura independiente que facilita la carga en espacios reducidos.
La digitalización ocupa una posición central en la experiencia de usuario. El VLE estrena una nueva generación del sistema operativo MB.OS, desarrollado por Mercedes-Benz para gestionar todas las funciones del vehículo. Esta plataforma integra inteligencia artificial avanzada y permite actualizaciones remotas que mantienen el automóvil permanentemente actualizado. Gracias a ello, nuevas funciones y mejoras podrán incorporarse sin necesidad de acudir a un taller.
El asistente virtual MBUX representa uno de los ejemplos más visibles de esta evolución tecnológica. Basado en inteligencia artificial generativa, es capaz de mantener conversaciones complejas, recordar interacciones previas y ofrecer respuestas más naturales y personalizadas.
La experiencia digital se extiende a todos los ocupantes. En la parte delantera destaca la MBUX Superscreen, una gran superficie acristalada que integra tres pantallas independientes para conductor y acompañante. Esta configuración permite combinar información de conducción, navegación, entretenimiento y aplicaciones conectadas de forma intuitiva.
Un cine detrás

Para los pasajeros traseros, Mercedes-Benz ha desarrollado un auténtico centro multimedia. Una pantalla retráctil de más de 31 pulgadas con resolución 8K desciende desde el techo para ofrecer contenidos audiovisuales, videoconferencias, videojuegos o servicios de streaming. El sistema puede complementarse con un equipo de sonido Burmester tridimensional con 22 altavoces y tecnología Dolby Atmos.
El enfoque tecnológico alcanza también los sistemas de asistencia a la conducción. El VLE incorpora una compleja red formada por cámaras, radares, sensores ultrasónicos y una potente unidad informática capaz de procesar enormes cantidades de información en tiempo real.
Esta infraestructura permite ofrecer funciones avanzadas de conducción asistida agrupadas bajo la denominación MB.DRIVE. Entre ellas figuran el control de crucero adaptativo, el mantenimiento activo de carril, los asistentes de cambio automático de carril y diversos sistemas de ayuda en situaciones de tráfico denso.
El vehículo está preparado técnicamente para futuros desarrollos y evoluciones de los sistemas de conducción automatizada, gracias a una arquitectura diseñada para crecer mediante actualizaciones de software. Las ayudas al aparcamiento constituyen otro apartado especialmente desarrollado. El sistema puede identificar espacios disponibles, ejecutar maniobras de forma automática e incluso realizar estacionamientos en batería. Las cámaras de visión periférica generan representaciones tridimensionales del entorno para facilitar las maniobras más complejas.
Además, una función específica permite que el vehículo retroceda de manera autónoma siguiendo el recorrido realizado previamente, una solución especialmente útil en calles estrechas o caminos sin posibilidad de giro.
Seguridad del Mercedes-Benz VLE

En materia de seguridad, Mercedes-Benz mantiene los estándares habituales de la marca. El VLE incorpora tecnologías preventivas capaces de anticipar situaciones de riesgo y preparar el vehículo para minimizar las consecuencias de un posible impacto. A ello se suma una estructura reforzada, amplias zonas de deformación programada y un completo conjunto de sistemas de retención que incluye hasta once airbags.
Con este ambicioso proyecto, la marca alemana no solo amplía su gama eléctrica. También propone una nueva forma de entender el automóvil de gran tamaño, fusionando conceptos que tradicionalmente habían permanecido separados. El resultado es un vehículo que aspira a reunir la funcionalidad de un monovolumen, el refinamiento de una limusina de lujo y la eficiencia de una plataforma eléctrica de última generación. Una combinación con la que la firma alemana pretende redefinir la movilidad premium para la próxima década.
Fotos: Mercedes-Benz.

















































